«Nosotros
(los gramáticos)
caminantes
exploramos el mundo;
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos en la lucha
terrestre.
¿Cuál fue nuestra victoria?
Un libro lleno
de contactos humanos, de camisas,
un libro sin soledad
con hombres
y herramientas,
un libro es la victoria»

(Pablo Neruda)
.

Las disputas por el género:
de las palabras...
(a veces, sólo porque tampoco debe haber muncho que facer... )

Desarrollo de algunos aspectos sobre el género
ya tratados en el artículo

"El género femenino en la toponimia de montaña asturiana",
publicado en Etnografía y folclore asturiano:
conferencias 1998-2001
(pp. 53-74).
RIDEA. Oviedo,
por Xulio Concepción Suárez

(página en construcción...)

Anotación previa

Antes de usar algunos términos, no por conocidos más precisos, convendría limitarlos al contexto en el que se emplean ahora: el género de las palabras, la clasificación de la realidad animada o inanimada en este caso. No se puede confundir género con sexo, origen de tantas disputas que van más allá de la lengua, del diccionario, de la comunicación de la calle sin motivaciones extraverbales (políticas, politizadas, o con ismos diversos). Ni se debe confundir masculino, con macho; ni femenino con hembra. Un manantial tiene género masculino, pero no es un macho; una fuente tiene género femenino, pero no es una hembra; el banco / la mesa, el banco / la silla, el sol / la tierra... Las razones del género son muchas al margen de lo sexual, de lo puramente natural. En el origen de las palabras, no había confusión de género y sexo, como se verá más abajo.

Y tantas confusiones parecidas. Ni se puede enfrentar feminismo a machismo, sino a masculinismo, por la misma dicotomia evidente: a macho se opone hembra (no fémina). Si se dice machismo, habrá que ser consecuente y emplear hembrismo, para ser rigurosos (o rigurosas). Y si se dice feminismo, habrá que ser igualmente consecuente en las palabras y usar masculinismo. Claro que algunos de estos términos, aunque posibles, no están en la norma, pero ya que se empiezan a emparejar palabras con tanta manipulación extralingüística, habrá que crear las adecuadas para hacer posible la comunicación sin tergiversación, sin una trastienda detrás. Cuando se inventó la nevera, se creó el término a partir del nevero (el neveru invernal de las montañas), por mucho que extrañara a los/las más puristas también (s. XVII, casi reciente). La lengua está para entenderse, no para distanciarse. Y la historia de la lengua es una sucesión ininterrumpida de creaciones léxicas, elaborada por los propios usuarios.

La confusión de estos conceptos elementales, recientemente actualizados en la última Gramática de la Academia Española, puede llevar (y está llevando) a discusiones y enfrentamientos innecesarios, por ejemplo en el campo de la enseñanza, en el que tantas veces hay que referirse al género masculino y femenino a la hora de dirigirse de palabra o por escrito a padres, madres, alumnos... A parte de hacer muy largas las presentaciones, y tener que emplear mucha tinta, mucho papel y mucho tiempo en especificar siempre los morfemas -o/-a (o las variantes léxicas correspondientes), se descubre en el interlocutor una incompetencia lingüística y comunicativa respecto a la gramática vigente. Con palabras de Genaro Alonso Megido, precisamente aplicadas a la comunicación, investigación, expresión docente, para empezar, podríamos resumir la cuestión del género así:

"Se da [en la expresión el niño] una doble neutralización: de una parte entre el singular y el plural, dado que 'niño' (singular) se refiere inequívocamente a 'todos los niños del mundo', y de otra, entre macho y hembra, puesto que 'niño' contiene una mención meramente clasificatoria -niños y no 'monos', por ejemplo-, sin referencia sexual posible ni necesaria. En estos y otros casos se produce una doble indistinción, numérica y genérica, con total abstracción de su naturaleza sexual que ni se menciona ni se refiere. Y, en estos casos, el niño no equivale a la suma explícita de el niño + la niña, sino a algo distinto que los comprende genéricamente. Decir que en estos casos, la mujer queda excluida sería tan absurdo como sostener, por ejemplo, que en los derechos de la persona los hombres no se reconocieran por hallarse bajo la forma gramatical femenina en /-a/. Así pues, en estas y otras circunstancias análogas, el masculino -género extensivo y no marcado- puede referirse a entes de uno y otro sexo, sin mención explícita de tal rasgo diferencial"

Y con las reflexiones finales de José Antonio Martínez en el acto inaugural del curso 2006-2007, Universidad de Oviedo:

"Incluir el desdoblamiento genérico en el «lenguaje no sexista», así como tachar de sexista al masculino genérico, han resultado ser decisiones muy desacertadas. Como formas expresivas de la lengua, no son sexistas ni no sexistas: están ahí para que cualquier hablante, por su cuenta y riesgo, utilice una u otra, según lo demande la situación, y de acuerdo con sus propósitos comunicativos".

A. Algunas precisiones de términos: lo que dicen las etimologías

En consecuencia, algunos términos necesitan una aclaración previa, por lo que parece. Algunos ejemplos más en litigio (diccionarios diversos en mano, el de la Academia el primero):

En resumen:

Se podría decir que hay toda una pervivencia del sentido original de las palabras desde el indoeuropeo a nuestros días: en principio, el género era y sigue siendo una clase, una nomenclatura por encima de las diferencias de sexo, macho y hembra. Más tarde, la distinción fue de masculino / femenino, aplicada a lo que produce, a lo que germina, de ahí el género masculino y femenino de las plantas ya en latín (roborem, florem, masculino; arborem, femenino), cuestión ya más compleja; o de cosas que no tienen sexo, pero que se asemejan en algo a las que lo tienen (género sexuado; o axesuado, no sexual, pero que en algo se diría que lo tiene, que se parece de forma figurada); rivum, masculino; casa, femenino; o río, masculino; ría, femenino.

Finalmente, los términos macho / hembra terninaron con una referencia puramente sexual (luego, también forma figurada para objetos inanimados). Toda una evolución desde lo más genérico y asexual (pura clasificación) hasta lo más sexualizado, o genital, según casos ya extremos. De ahí tantas discusiones, manipulaciones y formas figuradas. Desde el habla diaria, la lengua se va construyendo y reconstruyendo en cada tiempo.

B) El género gramatical: masculino / femenino, común, epiceno, ambiguo, heterónimo

En resumen, existen varias formas para el género:

En todo caso, el género gramatical no es lo mismo que el género sexual: el gato tiene género masculino y sexo macho; el manantial, en cambio, tiene género masculino, pero no sexo macho; y la fuente, es femenina, pero no es una hembra... El género, en principio, es un criterio puramente gramatical, formado desde tiempos prerromanos con criterios muy complejos y difíciles de explicar, pues parecen más las excepciones que las reglas seguras.

No obstante, como la lengua siempre avanza en sociedad, en los últimos tiempos el género tiende a formar vocablos femeninos por analogía con los masculinos (el testigo / la testiga); o vocablos masculinos por analogía con los femeninos (la modista / el modisto). Es la ley del cambio marcado por el uso: la mayor presencia de mujeres en oficios o funciones supuestamente masculinos y viceversa, van haciendo que la lengua avance y especifique el género para el sexo correspondiente.

C) En el principio de algunas palabras más ususales: materia, madera y madre (un mismo origen femenino prerromano)

1. El origen de un problema lingüístico en tantas discusiones por el género

2. Lo que hace una Academia de la Lengua

3. Y lo que dice la Academia en concreto

4. Las diferencias en las palabras las va creando el pueblo, cuando hay necesidad de ello:

5. Los nuevos criterios sociales: necesario / innecesario, preciso / impreciso... ¿o correcto / incorrecto...?

La última versión normativa de la Real Academia, Nueva gramática de la lengua española (2009), aporta novedades importantes, por ejemplo, en cuanto a la aceptación de formas femeninas nuevas que ya estaban en el uso, pero no en la norma. Incluso dice con frecuencia que hay formas novedosas que ya están en uso (miembra...), pero que se recomienda la tradicional (miembro...). En cambio, da como aceptadas y generalizadas algunas propias de Hispanoamérica, que extrañan en el uso peninsular, inclsuo entre los más jóvenes.

Todo hace pensar que la normativa académica va aceptando con cautela formas que el pueblo va imponiendo. Con ello, el criterio de correcto / incorrecto, hablar bien / hablar mal... se iría sustituyendo por otros como adecuado / inadecuado, preciso / impreciso, informativo / redundante... Ya no se trata sólo de usar lo que está en la norma, sino que la misma Academia da a entender que pueden usarse formas vigentes en el uso: recomienda unas, pero ahí están las otras que deja con claridad a discreción también... Sin duda que algunas acabarán por ser incluidas en sucesivas ediciones.

Un criterio parece imponerse solapadamente: tecleando en cualquier buscador de internet (google, yahoo...) palabras de creación reciente, aparecen miles, millones a veces, que pueden resultar extrañas por estar fuera del diccionario. Tal vez la estadística virtual, sea ya un criterio a tener en cuenta para la inclusión de palabras a partir del uso real y cibernético. Unos cuantos ejemplos y cifras: individua (1.680.000 registros), actora (1.480.000 registros), forofa (257.000), testiga (233.000 registros), hembrista (226.000), participanta (175.000 registros), miembra (83.200), estudianta (97.000), obispa (79.000), diácona (56.600), comedianta (57.000), glocalización (53.000), masculinista (18.300)... Y hasta se registra ya oyenta (1.600), televidenta (723)... Como se van formando masculinos correspondientes: cotorro (87.300 registros), pianisto (41.700), maquinisto (3.400), ciclisto (10.100), oculisto (463). Es lo que hay en el uso digital: quién sabe las que llegarán a los diccionarios normativos...

6. Oposiciones ya admitidas, o esperables, posibles con el tiempo...

ya está admitido por la Academia
 
masculino -o
  femenino -a
 

ministro

/
ministra
 
consejero
/
consejera
 
médico
/
médica
 
panadero
/
panadera
 
pescadero
/
pescadera
 
lapicero
/
lapicera
 
caballo
/
caballa (aunque con otro sentido)

ya se dice, se oye a veces
 
masculino -o
  femenino -a
 
testigo
/
testiga
 
soldado
/
soldada
 
elemento
/
elementa
 
individuo
/
individua
 
bombero
/
bombera
 
miembro
/
miembra
 
filósofo
/
filósofa

y no se dicen, pero no serían imposibles
masculino -o
femenino -a
 
obispo
/
*obispa
 
sargento
/
*sargenta
 
*azafato
/
azafata
 
*mosco
/
mosca
 
*hormigo
/
hormiga
 
*abejo
/
abeja
 
*trucho
/
trucha
 
soprano
/
*soprana
 
En este caso, frente al machismo aparece inconsciente el hembrismo (feminismo mal entendido), pues no hay coherencia en las creaciones analógicas: se oye a pretendidas feministas decir individua, elementa, miembra..., pero las mismas supuestas reivindicativas feministas se traicionan sosteniendo que no se debe oponer el piloto / la pilota, sino el piloto y la piloto. Es una contradicción evidente, pues no hay paralelismo: o siempre o nunca; si en un caso se crea la forma femenina (cuando hace falta y es lógica), en el otro también (si se cree que hace falta), por mal que suene, resuene y connote 'la pelota o las pelotas'. Si es el piloto, será la pilota, con todas sus consecuencias. Lamentable machismo en boca de muyer hembrista: machismo duplicado, el subsconsciente traiciona a veces demasiado. Sexismo detestable en hembristas de este tipo (lo mismo que es detestable el machismo, claro).
ya está admitido por la Academia
 
masculino -e
  femenino -a
 
monje
/
monja
 
presidente
/
presidenta
 
cliente
/
clienta
 
elefante
/
elefanta
 
comandante
/
comandanta
 
gobernante
/
gobernanta
 
tigre
/
tigra
 
jefe
/
jefa
 
dependiente
/
dependienta
 
sastre
/
sastra

ya se dice, se oye a veces
masculino -e
femenino -a
 
conserje
/
conserja
 
cliente
/
clienta
 
sirviente
/
sirvienta
 
pretendiente
/
pretendienta
 
cooperante
/
cooperanta

serían lógicos, no imposibles, por mal que sonaran*
masculino -e
femenino -a
 
amante
/
*amanta
 
cantante
/
*cantanta
 
estudiante
/
*estudianta
ya está admitido por la Academia
 
masculino -or
  femenino -ora
 
señor
/
señora
 
director
/
directora
 
doctor
/
doctora
 
lector
/
lectora
 
profesor
/
profesora
 
escritor
/
escritora
 
elector
/
electora
 
aspirador
/
aspiradora
 
secador
/
secadora
 
árbitro
/
árbitra
 
león
/
leona
 
glotón
/
glotona

ya se dice, se oye
masculino -or
femenino -ora
 
actor
/
actora
 
emperador
/
emperadora
 
cantor
/
cantora
 
motor
/
motora
ya se dice, se oye, se lee a veces
masculino -ón
/
femenino -ona
 
*comadrón
/
comadrona
ya está admitido por la Academia
 
masculino -ez
  femenino -eza
 
nuez
/
nueza
 
rapaz
/
rapaza
 
aprendiz
/
aprendiza

ya se dice, se oye a veces
masculino -o
/ femenino -a
 
juez
/
jueza
ya está admitido por la Academia
 
femenino -ista
/
masculino -isto
 
modista
/
modisto
ya se dice, se oye a veces
femenino -ista
/
masculino -isto
 
pianista
/
pianisto

y no se dicen, pero no serían imposibles
si... femenino -ista
/
masculino -isto
 
futbolista
/
*futbolisto
 
maquinista
/
*maquinisto
 
oculista
/
*oculisto
 
deportista
/
*deportisto
 
Incluso, en ocasiones sólo se encuentran escritas las creaciones analógicas: no se oyen, pues causarían gran extrañeza en público, a viva voz; pero en folletos escritos, en un alarde extremo de protagonismo (de hembrismo evidente), se leen ya las oposiciones deportistas / deportistos, futbolistas / futbolistos... Habría que ser consecuentes: si hace falta, se dice y se escribe, en público o en privado, y cuando haga falta: la lengua la hace el pueblo (todo el pueblo que usa esa lengua, sin distinciones). La lengua la hacen los hablantes (todos los y las hablantes, pura democracia etimológica). Pero la lengua se construyó para comunicarse, no por protagonismo personal (simple imposición sexista). El subconsciente a veces traiciona demasiado...
ya está admitido por la Academia
 
masculino -al
  femenino -ala
 
zagal
/
zagala
 
concejal
/
concejala
 
español
/
española
 
colegial
/
colegiala
 
albañil
/
albañila
 
alguacil
/
alguacila
 
general
/
generala
ya se dice, se oye a veces
masculino -el
femenino -ela
 
fiscal
/
fiscala
 
oficial
/
oficiala
 
bedel
/
bedela

y no se dicen, pero no serían imposibles
masculino -
femenino -
 
esquimal
/
esquimala

7. Y puestos a inventar, y para no pecar de sexistas..., cabría todo...

se formarían con las reglas gramaticales en uso
masculino o femenino -
femenino o masculino-
 
piloto
/
*pilota
 
vigilante
/
*vigilanta
 
sexista
/
*sexisto
 
feminista
/
*feministo
 
masculinista
/
*masculinisto
 
homosexual
/
*homosexuala
 
mujeriego
/
*mujeriega
 
hembrista
/
*hembristo
 
machista
/
*machisto
 

De hecho, si tecleamos en cualquier buscador de interné, ya aparecen todas estas formas nuevas que tanto nos impactan a primera vista: algunas, incluso miles de veces... No están en la norma, pero ya lo están en el uso, por lo que es imprevisible su futuro en la comunicación coloquial, por lo menos. Los latinohablantes (los hispanohablantes) introducen cada día creaciones analógicas (masculinas y femeninas) muy abundantes en sus respectivas lenguas: hace años que usan muchas novedades como maquinisto, telegrafisto, generala, tenienta, comandanta, tigra, diácona, obispa... La lenguas latinoamerocanas son muy vivas en este sentido (miles de entradas en google). De ahí la riqueza literaria: varios premios Nobel, el boom de la narrativa, la poesía...

Y si cabe todo ya, con la distinción lingüística extrema se llegará a ese machista / *machisto, por paradógico que resulte (mujer que defiende al macho / frente a hombre que defiende al macho); y, por lo mismo, feminista / feministo (mujer que defiende lo femenino, frente a hombre que defiende lo mismo). De hecho ya están los términos en internet, y de hecho a nadie extraña ya la creación modista / modisto, aceptada en la norma incluso. Ya está en el diccionario de la RAE.

Pero, mejor que la lengua la siga haciendo el pueblo...

Por el mismo camino van otras muchas invenciones incoherentes con el sistema semántico y pragmático. Por ejemplo, con mejor o peor suerte, ya se oye feminicidio, aunque (puestas a crear) mejor sería hacerlo con mayor coherencia lógica; no existe *hominicidio, sino (y por desgracia) homicidio. De modo que el término correlativo (por desgracia igualmente) sería *femicidio.

La lengua tiene unos mecanismos de creación estructural muy antiguos y arraigados: cuando el pueblo los aplica, se va enriqueciendo la comunicabilidad; cuando se inventan vocablos apresuradamente y con otros objetivos, se empobrece el sistema y la comunicación usual (la contaminación lingüística, una vez más). Es el caso parecido de monomarental, aquí citado, por supuesta imitación de monoparental: significa todo lo contrario de lo que alguna ingenuamente pretendía (no significa una sola madre, sino un solo macho, de mas-maris, varón, macho, igual que marido, con el mismo étimo). El pueblo sí es sujeto adecuado de creatividad verbal, pues lo hace por necesidad, y aplicando el sistema (denotativo o connotativo) en cada caso, cuando hace falta.

8. Finalmente, el género dimensional: lo femenino, como la tierra madre -que diría el indio Seattle- siempre mayor, mejor, más productivo...

Ciertamente, el llamado género dimensional supone un tipo más de formación del género en numerosas palabras, ya desde tiempos remotos: en la perspectiva prerromana, tal como los pobladores primitivos fueron poniendo nombre a las cosas, formaron en femenino las palabras referidas a todo lo que resultaba fundamental para la subsistencia diaria: femenina es la tierra, la luna, la roca, la montaña, la selva, la estrella, la casa, la cabaña, las aguas, las fuentes, la vida..., la misma naturaleza es femenina.

De la tierra brotan los alimentos a lo largo del año; la luna produce cambios decisivos en plantas, personas, animales, y hasta remueve las aguas del mar en las grandes mareas. Las estrellas dan luz de noche, cuando tanto hace falta; la roca, la montaña, era el símbolo de protección divina... (como Peñasanta, Peñasacra...). Las aguas de los ríos representaban divinidades también: el río Deva (la diosa), sin ir más lejos. Por esto, las diferencias de sentido son evidentes en muchas palabras: siempre protector, misterioso, sugestivo, el género con morfema femenino:

lo pequeño, masculino
lo grande, femenino
 
el huerto
/
la huerta
 
el río
/
la ría
 
el ventano
/
la ventana
 
el collado
/
la collada
 
el campo
/
la campa
 
el cesto
/
la cesta
 
el bolso
/
la bolsa
 
el jarro
/
la jarra
 
el mar
/
la mar
 
el puente
/
la puente
 
el calor
/
la calor
el árbol, masculino
el producto, femenino
 
manzano
/
manzana
 
cerezo
/
cereza
 
castaño
/
castaña
 
guindo
/
guinda
 
ciruelo
/
ciruela
 
tilo
/
tila
 
almendro
/
almendra
lo contable, masculino
  lo incontable, femenino
 
el madero
/
la madera
 
el leño
/
la leña
 
el grano
/
la grana
 
el fruto
/
la fruta

Sirvan estos ejemplos de resumen sobre el llamado género dimensional, un criterio más que sigue funcionando y creando palabras femeninas, cuando se quieren describir cualidades destacables respecto al término masculino con la misma base.

9. Los cambios imparables de la lengua, al ritmo de los pueblos y los tiempos.

Pero resultaría una transformación total anómala el hecho de cambiar de golpe el género de las cosas, de crear masculinos y femeninos a voleo y a destajo, por decreto (puro hembrismo, o puro machismo). Puestos (o puestas) a colgar terminaciones..., por inventar que no quede..., que raíces y morfemas hay para todos y todas... Uno más de tantos -ismos. Y hasta podrían circular sin trabas los casos más forzados. Por inventar que no quede... Sólo hace falta probarlos en internet, para ver las entradas que ya tienen de hecho en el uso, por mucho que impacten al oído.

masculino -
femenino -
 
animal
/
*animala
 
vegetal
/
*vegetala
 
mineral
/
*minerala
 
cromañón
/
*cromañona
 
neanderthal
/
*neanderthala
 
pitecánthropo
/
*pitecánthropa
 
simio
/
*simia

Anexos 1: el género desde tiempos prerromanos

a) Ya en el indoeuropeo se distinguía el cielo y la tierra, lo divino y lo simplemente humano (sin más connotaciones...).

b) El léxico prerromano: lo simplemente humano frente a lo divino

Anexo 2. El género en seres animados y no animados (postura RAE)

a) El masculino, género no-marcado, frente al femenino, marcado: tendencia a la creación de formas femeninas (del género se va evolucionando al sexo)

  1. Se refiere a toda la especie. El masculino, en los seres animados, se refiere por igual a los dos sexos en los contextos en los que no resulte necesario especificar el sexo femenino. Se refiere a todos los individuos de la misma especie: el hombre, el gato..., los hombres, los gatos...; el niño, los niños; el español, los españoles, el italiano, los italianos...; el médico, los médicos, el juez, los jueces.... Es decir, el conjunto de seres humanos, de gatos, de habitantes españoles, italianos; la profesión de los jueces, médicos... Ya se entiende que entran los individuos de los dos sexos.

  2. Se hace la doble mención (masc. / fem.), cuando en el contexto no queda clara la inclusión de ambos sexos, o es necesario especificarla por alguna razón: los españoles y las españolas pueden acceder a las plazas de...; los alumnos y las alumnas tienen hoy resultados distintos en sus estudios...; los padres y las madres tienen ahora los mismos derecho a la tutela de sus hijos... Hay que nombrar los dos sexos para concretar: entonces, es lógico el uso del desdoblamiento, mención del género masculino y femenino..

  3. El género común, epiceno y ambiguo, no tienen marca de género: se refieren con la misma forma al masculino y al femenino (estudiante, testigo, lince...). Pero el uso, y la misma Academia, ya admitieron casos de formas específicas femeninas, marcadas: jueza, leona, tigra, elefanta... Ello supone un precedente para la generalización de un término femenino a todos los demás casos donde haya distinción sexual: jilguera, jabalina, infanta, parienta...

  4. Tendencia general: -o (masculino) / -a (femenino): fuego, cuaderno, tiempo... / agua, tierra, amapola, casa, silla... Los que acaban en otras vocales y consonantes pueden ser masculinos o femeninos: árbol, diente, dolmen... / flor, fuente, verdad...

  5. Hay excepciones: masculinos en -a / femeninos en -o. Es el caso de problema, fama, tema, aroma... / mano, foto, libido...

b) En sustantivos no animados:

  1. Lo contable, masculino / lo no contable, femenino: el leño / la leña; el madero / la madera...

  2. El tamaño: lo pequeño, masculino / lo grande, femenino: el huerto / la huerta, el jarro / la jarra...

  3. La planta, masculino / el fruto, femenino: el árbol / la fruta, el manzano / la manzana, el cerezo / la cereza...

c) Son comunes en cuanto al género (incluyen sexo masculino y femenino):

  1. Los terminados en -a: atleta, astronauta, espía, guardia, hincha, turista, pediatra...

  2. Los terminados en -ista: alpinista, artista, dentista, pianista, violinista...

  3. Los terminados en -e: conjerje, cómplice, compinche... Pero el uso, y la misma RAE, ya admiten jefa, alcahueta, comedianta, infanta, nena, sastra... En consecuencia, se irá extendiendo a otras creaciones femeninas no admitidas hasta ahora.

  4. Los terminados en -ante, -ente: agente, estudiante, aspirante, informante, pretendiente, viajante... Pero ya se oyen o se admiten: clienta, dependienta, gobernanta, infanta, participanta, parturienta, asistenta, cooperanta ... Otro precedente para seguir creando formas femeninas.

  5. Algunos terminados en -o: modelo, soprano, testigo... De hecho ya se oye testiga..

  6. Los terminados en consonante -r, -s, -l, -t, -ar, -er, -or: mártir, rival, hábitat, titular, auxiliar.... Pero ya se dice autora, lectora, fiscala, bedela, concejala, colegiala..

  7. Los terminados en -z, -az, -ez, -iz, -uz: rapaz, capataz, portavoz, andaluz, aprendiz... Pero ya se admite rapaza, andaluza, jueza, aprendiza.... Precedente que conllevará otros muchos.

  8. Las profesiones: la misma RAE admite numerosas formas específicas femeninas, que le llevará a ir aceptando todas aquellas que exija el desempeño del trabajo por mujeres. Admite ya académica, arquitecta, banquera, boticaria, catedrática, diputada, filósofa, ingeniera, jueza, magistrada, médica, ministra, reportera, química, física, torera, veterinaria..., por lo que tendrá que ir admitiendo otras parecidas, hoy sólo en el uso (se teclea en internet y aparecen miles en cualquier profesión desempeñada por mujeres). Es la ley del uso. Hasta se oye, en países hispanoamericanos sobre todo, capitana, generala, tenienta, comandanta, obispa, diácona, tenienta, coronela...

En palabras de Javier Marías:

"Si bien estoy de acuerdo en que el mundo ha tendido a ser patriarcal y machista, creo que justamente el lenguaje es una de las pocas cosas que han sido construidas a la vez por las mujeres y los hombres. Todos han hablado siempre, y seguramente han sido las madres quienes más han enseñado a sus hijos (e hijas) a hacerlo y a traducir ese mundo. Curiosamente, se dice "la lengua materna", no "la lengua paterna"

ANEXO 3: el género en asturiano, con fuerte creación de palabras femeninas

En el caso del asturiano, al género gramatical (-o, masculino / -a, femenino...), a diferencia de otras lenguas romances, hay que añadir una tendencia mucho más marcada hacia la creación de palabras femeninas: tal vez se trate de una tendencia semántica por razones muy diversas, más allá del género puramente gramatical (sin confundir con el sexo, tampoco). Es decir, una serie de razones o circunstancias contextuales, referenciales, pragmáticas..., fueron determinando esa abundancia de un léxico femenino que tanto extraña a los castellanizantes, a los más puristas, o a quienes poseen otra lengua regional y escuchan a un asturiano, en los pueblos de montaña especialmente.

Es el caso de la carrila, la zurrona, la xiblata, la cerezal, la cirolar, la riega, la cuerna, la xostrá, la muria, la cuerria, la borina, la calisma, la xuba, la palazana, la maquila, la zurria, la firidoria ..., y tantas otras foemas femeninas, con correlato masculino, o sin él tantas a veces. Las razones pueden ser muy diversas, y no hay total acuerdo entre los estudiosos del tema. Suelen coincidir en algunos criterios (resumen en Diccionario etimológico de toponimia asturiana, KRK, 2007).

Anexo 4. El rostro femenino de la montaña

En conclusión, la lengua asturiana siempre mantuvo una fuerte creatividad de nombres femeninos, en contraste con el romance castellano. Se contempla especialmente en el paisaje de montaña. Todo un léxico común usado luego en toponimia: las vegas, las guarizas, las morteras, las palazanas, las veredas entre las peñas, las campas y camperas, las tierras de semar; las matas de frutales, las cuevas y covachas; pandas y xerras; regueras, rías y riegas; llagunas y llamazugas...

Así, los espacios más productivos y apacibles llevan género femenino. Es decir, La Morteras, Las Panizaliegas, Las Michariegas, La Irías, Las Guarizas, Linares, Las Llinariegas, Las Viñas, Las Viñuelas; Las Ordaliegas, Las Orderias, Las Ordiales... Como llevan palabras femeninas la mayoría de las brañas asturianas en diversos conceyos de montaña: La Peral, Tsamaraxil, Tsamaradal, La Pornacal, Sousas, Murias Tsongas, Braña Narcea, Las Brañolinas, Bobias, Güeria, La Vachota, Mayá Vieya, La Fresnosa, La Carbazosa, La Valencia, La Barcelona, Vegarada, La Tabierna, Mericueria, Canietsa...

Y se extiende el paisaje toponímico con rostro femenino hasta en parajes que tienen por base una palabra en masculino; por ejemplo, muchos nombres masculinos de animales motivan un topónimo que lleva sufijo femenino. Es el caso de Las Guarizas (adecuado para los bueyes), La Faisanera (lugar preferido por los faisanes), Las Robequeras (por los rebecos), Las Bobias (por los bóvidos), Las Porquerizas (por los puercos, los xabalinos monteses), L'Azorea (por los azores, los ferres), Pena Corvera (por los cuervos), Cotsá Potrera (por los potros), La Caballuna, La Caballar (por los caballos).

O como llevan resonancias femeninas las aguas más caudalosos de estas y otras montañas: Sella, Narcea, Lena, Navia, Güeña, Pigüeña, Piloña, Deva, Dobra..., aunque vayan precedidas de un río en masculino. Lo mismo que ocurre en otras hidronimias regionales: Bidasoa, Besaya, Nanasa, Saja, Esla, Pisuerga... O son femeninas las zonas con aguas más abundantes, o más necesarias, en los días del verano: Güeria, Saliencia, Las Tsamas, Tsamaraxil, Tsamaradal, Riabona, Ribietsa, Riafrecha...

Sirvan estos ejemplos, desarrollados en el diccionario citado y en otros trabajos (ver artículos de esta misma páxina sobre el género y bibliografía correspondiente del autor). Breve estudio también, "Rendimiento y significado de la oposición de género en algunos topónimos asturianos", por Marta Pérez Toral, Boletín del RIDEA, nº 164 (pp. 27-39).

En resumen, y por lo que hay hasta el momento

Desarrollo más amplio del trabajo
en la citada revista del RIDEA (pp. 55-74)
por Xulio Concepción Suárez

"Desde el caos inicial, una mañana
desperté. Los colores rebullían.
Mas tiernos monstruos ruidos me decían:
«mamá», «tata», «guauguau», «Carlitos», «Ana».
Todo —«vivir», «amar»— frente a mi gana,
como un orden que vínculos prendían.
Y hombre fui. ¿Dios? Las cosas me servían;
yo hice el mundo en mi lengua castellana.
Crear, hablar, pensar, todo es un mismo
mundo anhelado, en el que, una a una,
fluctúan las palabras como olas".

(Dámaso Alonso) .

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