El entorno del Dolmen más allá de los romanos
Descripción completa en los libros
Por las montañas de Lena
(ruta 3, pp.56-62)
Por los pueblos de Lena
(pp. 326, 375)
Otras circunstancias y otros nombres refuerzan el entorno arqueológico de estos altos, antes y después de los romanos.
En principio, la proximidad del Dolmen a la Vía Romana de La Carisa: a sólo unos 30 m bajo el recinto discurría de Pendilla la apacible calzada, siempre al filo de la misma cima hasta Carabanzo.
En segundo lugar, la conexión del Dolmen con los restos megalíticos, oficialmente estudiados en el cordal vecino del Aramo: desde el propio recinto de la campera del Padrún, encaramados en las cimas de La Cerra (justo enfrente), contemplamos todo el valle y los altos de una misma Cobertoria (la de Brañavalera y la de Santa Cristina).
En efecto, desde el entorno del Dolmen del Padrún (desde La Cerra) conectamos visualmente con Los Fitos, Campa la Soma, Los Veneros (al oeste); el Alto y El Mayéu la Cobertoria (al sureste)...
Todos ellos con vestigios arqueológicos prerromanos (excavaciones documentadas).
Y un detalle final: los dos búhos de las columnitas centrales en la ventana que mira al este en la ermita de Santa Cristina (justo a nuestros pies) eran símbolos totémicos en los cultos prerromanos.
No por casualidad han de estar orientados al Dolmen de Padrún.
Una visita más al Dolmen de Padrún
Como al principio queda señalado (ruta 3), por los restos de la vía romana desde Espinas, arriba en dirección surdeste, llegamos al Dolmen de Padrún.
Una vez más, hacemos alto sobre las grandes piedras, planas salvadas también de las máquinas por simple cuestión de zarzas y de azar.
Las filmamos en todas las posturas: como si fuera la última vez que nos las dejaran ver (descripción en ruta 3), antes de pasar a cualquier terraza, o a cualquier jardín junto a las olas del mar
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Para más información, ver
Diccionario toponímico de la montaña asturiana.
Julio Concepción Suárez