
Interdisciplina
y toponimia
Muchas
ciencias juntas al lado del camino,
o sobre un canturrial cualquiera
Extracto
de la introducción
al libro
Por las montañas de Lena,
(pp. 15-21)
Ed. KRK. Oviedo.
Julio Concepción Suárez
En otros casos, dejamos de “leer” topónimos, para observar directamente lo que tantas veces encontramos dibujado en las páginas de un libro, en la diapositiva, en la transparencia, en la tele, o en el vídeo: minerales, tipos de hojas, tipos de plantas, tipos de setas, frutos monteses, insectos, mariposas, animales silvestres, aves...
O lo que es lo mismo: cuarcitas, azuritas, calcitas, malaquitas...; hojas lanceoladas, lobuladas, aserradas...; plantas betuláceas, fagáceas, caprifoliáceas, liliáceas, rosáceas, taxáceas, tiliáceas, ulmáceas...; plantas criófilas, hidrófilas, termófilas...; en otros términos, Betula alba, Fagus sylvatica..., Sambucus nigra, Taxus bacata...; insectos dípteros, coleópteros, himenópteros, lepidópteros...
En fin, traducido al senderu y pa enten-demos: la piedra caliar, piedra grenu, dolomía, pedernal...; abidules, fayas, alcafresnos..., umeros...; venceyas, lique, blime, mostayas, gayubas, vegaambre, yesca, xistra...; o saltapraos, grichos, melandros, tronchos...; utres, urogallos, palombiechas...
Que de casi todo podemos ir encontrando en cualquier ruta, pues para casi todo hay un tiempo y un espacio al lado de cualquier senda. En muchos casos, nos conformamos (¡qué remediu!) con lo que va quedando.
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