Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

tetrasquel:

Los últimos druidas
(13)
Serie de artículos
que el autor publica en el diario de
LA NUEVA ESPAÑA

Luna de enero
Celso Peyroux

Comenzamos enero con la luna en todo lo alto. Blancas las cumbres de Sobia, el Aramo, Peñarrueda y Las Ubiñas por el manto de la nieve y el resplandor que dejan lo rayos de Selene. Por el fondo de los valles también todo es blanco con capas de escarcha que van cayendo unas sobre otras sin que a Helios le de tiempo a derretirlas. Damos los primeros pasos, inciertos y pausados, de un Nuevo Año, sin embargo no se ven miradas cristalinas ni  corazones alegres entre las buenas gentes del lugar.

Hace frío en las almas ante el calendario que se avecina porque no se vislumbran horizontes diferentes. Los “cincuenta-y-cinco” valientes de Trubia esperan ante la gran portalada de la fábrica el trabajo injustamente perdido; la comunidad vecinal de Teverga seguirá siendo un “Pueblo ejemplar” solo si volvemos a trabajar codo con codo y con el espíritu que nos hizo ganar el galardón y las tierras de Bernaldo tampoco son la favoritas de Dios. Es necesario fijar la menguada población que nos queda, nuevas luces, ideas claras y un cirio de esperanza.

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La injusticia de Trubia,
Celso Peyroux

No pretendo descubrir ahora que el mundo está lleno de injusticias. No hay más que darse una vuelta por Haití –cinco años después del terremoto que asoló el país caribeño y que ha pasado al olvido- o por la mitad de lugares del África negra donde un niño se muere por falta de cuidados cada cinco segundos. “Teverga solidaria” está trabajando por y para ellos todos los años pero se necesita que otros pueblos y comarcas imiten esta noble acción. No obstante no hace falta ir tan lejos para darse cuenta que también aquí en nuestros valles comienza a faltar el pan y la sal a muchas familias.

Es injusto. No cabe en rincón alguno la acción villana y perversa de despedir a trabajadores que llevaban toda su vida laborando en la entrañable Fábrica de Trubia de gratos recuerdos. Maldito sea una y mil veces el mundo globalizado del dinero con sus multinacionales. Todo se fue al Garete menos la esperanza. Los “cincuenta-y-cinco” valientes despedidos aguantan porque todo el valle los apoyará como ocurrirá esta tarde. ¡¡¡Haití, mon amour!!!

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De marqueses
y cronistas

Celso Peyroux

De muy poco sirvió el marqués de Valdecarzana por estas tierras si no es el “Castañeo de Mil” con sus centenarios árboles y poco más que contar. Es decir, sí, la servidumbre de la época y otras sombras y menos luces. Sin embargo, Zenón de Somodevilla hizo una radiografía, a mediados del siglo XVIII, recorriendo casa por casa los pueblos del reino.

Hoy el Catastro de la Ensenada es un preciado documento en el que todos los escritores y cronistas deberíamos reflejarnos para ver los pómulos enrojecidos de vergüenza. Unos y otros -entre ellos los ínclitos y respetados compañeros del RIDEA y otras instituciones públicas y privadas- estamos obligados a rescatar, difundir y defender lo poco que nos queda de nuestra Asturias rural.

Cada uno defiende su parcela y así dejamos la pobreza literaria y documental para los que vienen detrás. Veinte cronistas oficiales para toda la región da mucho que pensar en algunos políticos del tres al cuarto. A propósito Gustavo A. Fernández sería un buen cronista para Grado.

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El don
de la palabra
Celso Peyroux

Siempre tengo a mano aquellos versos universales de Paul Eluard: “…Y por el poder de una palabra/ vuelvo de nuevo a la vida/ he nacido para conocerte/ para nombrarte/ Libertad.” Y es que si toda una Audiencia Nacional y los gerifaltes de la SBS hubieran tenido en cuenta las pruebas presentadas por los “cincuenta-y-cinco” magníficos –que injustamente se quedaron sin labor- de la Fábrica de Trubia a través del donde la palabra –oral y escrita-, a estas alturas la Paz y la gloria habrían buscado nido en estos tiempos como lo hacen las aves que comienzan a construir sus hogares para la supervivencia de la especie.

Si algunos políticos del tres al cuarto se hubieran implicado, el Nalón sería un manso cauce y la villa un remanso de bonanza con nuevos horizontes por las perspectivas de trabajo que tiene la empresa. Pero no. Sus picos de oro se callaron y hubo de ser el pueblo llano y los despedidos quienes evitaron, por el momento, una borrosa página de “terrorismo laboral”. Se acerca el milagro de la primavera y con él la esperanza.

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OS.O.S. que viene
el lobo

Celso Peyroux

Siempre se dijo que para colmar la felicidad de un ser humano había que tener un niño, escribir un libro y plantar un árbol. Ahora, para realizarse, el hombre tiene que matar un oso no para aprovechar su piel o alimentarse de su carne sino por el deseo y capricho de ver colgado un trofeo en una de las paredes de su casa. Quedo perplejo –como miles de personas que aman-amamos la naturaleza profunda y libre-  ante la propuesta de abatir OS.O.S. una vez que la especie se recupere.

¿Se considera un cazador más hombre y más macho por matar un oso desde una distancia de cien o doscientos metros con un rifle –de mira telescópica- capaz de cortar el ala de una mariposa? ¡Ay amigo, otra cosa seria sería acercarse al animal y atravesarlo con un venablo, flecha, dardo, una escopeta “La fouché” de un solo caño o, como Herminio -el buen cazador tevergano del valle de Somoza- darle con una chaqueta en todos los morros! ¡Quién le vería correr con un buen pastel en los calzoncillos! “Homo homini lupus” y también de los OS.O.S.

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El via crucis
que viene
Celso Peyroux

Me dicen que los actos de la Cuaresma en Grado comienzan en mi querido y recordado pueblo de Bayo. Qué mejor lugar para la meditación y la añoranza. Porque, en verdad, esta época es un tiempo para hablar con Cristo, Shidarta, Aristóteles, Teresa de Ávila… o con la “soledad sonora” que todos llevamos dentro. Quien no lo vea así, mejor hacer sonar las trompetas para derruir las murallas de los miedos, las pasiones humanas y cuantas miserias nos acompañan buscando el espacio sacro que nos pertenece en las miles de estaciones por las que tenemos que pasar a lo largo de la vida. La capilla de Los Dolores, San Andrés, Santo Adriano, Los Remedios, Alba, El Cébrano, Santa Ana, El Táranu, la Cueva de los Fugaos, Cotarrén…

Todos ellos son lugares sagrados propicios a pensar en la hermosa llama que llevamos dentro y en preguntarnos, una vez más: ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? volviendo la vista atrás para dar la mano a quienes se nos quedan en el via crucis de una senda bella y misteriosa. Hecce Homo

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Los trenes silbaron
y se fueron

Celso Peyroux

"A veces no hay una segunda oportunidad para coger el tren. Por estos valles afloraron los árboles petrificados y, muy a pesar del agorero Palacio Valdés y su “Aldea perdida”,  salieron a la luz en forma de carbón. Toda una revolución en los siglos XIX y XX que cambiaron por completo el ser y la forma de vivir de cientos de personas. Silbaron los trenes arriba y abajo y, un mal día, todo se acabó. Ni ingenieros, ni políticos supieron hacer sus trabajos y así quedaron sepultadas cientos de toneladas del preciado oro negro escritas en páginas con dolor y sangre. En Quirós, los especuladores de siempre quieren volver en busca del tiempo perdido.

Es un libro cerrado para siempre y el último tren hace ya muchos años que silbó por última vez. Las entrañas de la tierra quedaron al descubierto como buey desollado en la capa de “La Olga” en Ventana y ahí queda para siempre su cicatriz. El turismo y los nuevos tiempos se llevan mal con quienes degradan pastizales y bosques. Si el laboreo fuera por extracción interna, otro tren silbaría"

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Guardia civil
y poeta

Celso Peyroux

Me lo encontré una mañana de junio en Teverga preparando ambos el homenaje al General Gonzalo. Yo sabía que tras aquel recio mostacho, la estrella de ocho puntas y una preciada carga de bonhomía, había algo de singular en aquel manchego nacido en Villanueva de la Fuente. Y así fue porque momentos después salieron a relucir versos cálidos y sonoros de los diferentes poetas que en el mundo habían sido. Hacía poco tiempo de su trasladado a la comandancia de la Guardia Civil de Oviedo, y bajo el brazo traía un manojo de poemas que dio en titular “El llanto de las amapolas” (en contra de la violencia de género).

Juntos los hemos recitado por varios concejos de Asturias entre lágrimas femeninas y aplausos de mujeres agradecidas. Antonio Villar Ramos se nos va pero aquí se queda la imagen del hombre bueno y sus versos. Un centenar de personas le hemos tributado un sencillo y merecido homenaje con un soneto al final y el adiós de Machado: “…Caminante, no hay camino…” ¡¡¡Suerte poeta, te queremos!!!

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Volver a Galilea
Celso Peyroux

Más temprano que tarde, el hombre regresa a sus raíces. Necesita recuperar un tiempo y un espacio que fue suyo durante los años más bellos de su infancia. Con el correr de los días los últimos druidas se dieron cuenta de que el mundo progresaba en las urbes mecanizadas, mientras ellos seguían inmersos en una lucha dura –lluvia, nieve, viento y sol- con un horizonte incierto en una gleba hostil que nunca había sido la Arcadia novelada “…entre tanto abandono y tanto olvido...” –Julio Llamazares. O “…devorados por el aburrimiento…”, escribe Georges Bernanos en el Diario de un cura rural.

Se habla de que las cabezas pensantes del Principado preparan un plan de choque para que los jóvenes regresen al campo. No es tarde si la dicha es buena, pero es que hay más de setecientos núcleos deshabitados en la región. ¿Cómo, cuándo por dónde empezar? ¡Hay tanto que hacer para cuidar de nuevo de las raíces del roble centenario y del manzano agobiado por el muérdago! ¡Tanta desidia! ¡¡¡Eloi, Eloi laba sabacthani!!!

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Hermanos por
y para siempre

Celso Peyroux

Como dice el poeta viendo tantos: “…ojos vizcos y córneas torturadas…” con los que nos encontramos todos los días, la luz de una mirada, una palabra amiga o un gesto fraterno nos llega a lo más profundo del corazón. Porque es que cada mañana nos levantamos convulsos por el miedo: pavor a perder el humilde trabajo, espanto ante las noticias del mundo, temor a perder tu pareja, aprensión ante una enfermedad…

Pero cuando en esta sociedad -en la que cada uno se va por su lado y no te ocupas ni de ti mismo- ves los abrazos y sonrisas de los jóvenes, es como si el vuelo de una golondrina te acariciara el rostro. Mañana, en las fiestas de Sama de Grado, la juventud de este bello pueblo y los mozos y mozas de Las Cuestas de Trubia se unirán en un hermanamiento para caminar juntos y hacer frente común a todo cuanto vaya saliendo al paso.

Declaración de intenciones en un pergamino firmado pero sobre todo en los corazones abiertos de todos ellos con el sello solidario de la generosidad. Al final de la vida, te examinarán de amor.

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A vivir,
a Babia

Celso Peyroux

A estas horas y por estos días las vacas “bramaban” (mugían), relinchaban los caballos, entonaban los gallos la balada de la primavera y la “Marina” se convertía en una fiesta. Habían pasado el invierno en las tierras llanas de la Asturias trasmontana  y todo el mundo deseaba volver de nuevo al reino del silencio; de los verdes pastizales; del lugar de los ancestros por donde un día de una centuria lejana habían pasado las legiones de Roma.

Carretas, animales, hombres, mujeres y niños se disponían a iniciar la marcha por los Valles del Trubia, Ventana o Navariegas haciendo un alto en el camino en esta venta o pasando la noche en aquel pueblo. Despejado Torrestío ya de nieve volvía la vida de nuevo tras el largo letargo invernal.

Hoy, un centenar de personas se ponen en marcha para recuperar la memoria y regresar a las altas tierras a pie, a caballo o con vehículos de motor. Será de nuevo una gran fiesta las que vivirán durante el fin de semana los descendientes de aquellas gentes de la “alzada”. Elogios y feliz y alegre camino.

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Ilusiones
juveniles en Trubia

Celso Peyroux

Pudo haber sido como en el cuento de Monterroso: “…Y cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí…” El joven estudiante trubieco del IES “Río Trubia” había recorrido en su sueño diferentes lugares del centro de Asturias y cuando se despabiló se dio cuenta que tenía unas bellas imágenes y sonidos con las que construir una bella historia. María, Pablo y Fabio, animados por algunos de sus  profesores, se pusieron al trabajo, “Te veo en tres minutos” y poco después habían logrado estar en lo más alto del certamen convocado por la Fundación Princesa de Asturias.

Con la música de “Xera” de fondo armonizaron imágenes y sonidos y el resultado final fue un espléndido vídeo que el jurado no dudó en galardonar por la : “creatividad, originalidad y motivación de los escolares”. En estos días, profesores y alumnos vieron como el curso escolar tenía una fresa de Candamo en los más alto, como premio a su “I+T” (Ilusión más trabajo). Una inolvidable y hermosa experiencia digna de otro cuento. También Woody Allen comenzó así un día.

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¡Qué rojos son mis valles!
Celso Peyroux

Me emocionó aquella película titulada “Qué verde era mi valle”. La versión era en blanco y negro y por ninguna parte aparecían pastizales, montes, árboles y maizales del color de la esmeralda. Sí se veían los rostros de los mineros tiznados de negro  y llenos de amargura. Por estos valles -desde Muros, por donde el Nalón se echa en brazos de la mar- hasta las Ubiñas todo está pintado de verde por los pinceles de Piñole con multitud de rosas rojas y amapolas. Todo.

No hay un lugar para el azul si no son algunos lienzos de cielo entre las nubes. El vecindario, miles de personas, han decidido que el color de las fresas de Candamo es el preferido y su fruto el más delicioso para los doce concejos que lo conforman. Ahora todos a trabajar. Más que nunca para que las flores y las esperanzas no se marchiten. También la guitarra de Juan Salazar trina con sus alegrías y peteneras con un lazo rojo en lo alto del mástil y Thesa tiene cerezas en la boca.

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Todos a
las urnas

Celso Peyroux

Y el domingo llega el gran momento. Vamos a elegir a quienes van a dirigir la vida pública de los ciudadanos. Reflexión  profunda en estos dos días que faltan para proclamar a los que lo merecen y poner en su sitio a los muchos que tienen que irse por la puerta de atrás. Tan importante es como una meditación humanista: Nada ni nadie por encima de un ser humano; ningún ser humano por debajo de otro. Y es que, en los tiempos que corren, hay políticos del tres al cuarto que mejor estaban plantando berzas.

Vaya el elector en busca de quien practica la honestidad, la labor, el consenso, la libertad de pensamiento y el don de la palabra para dialogar con los vecinos. Huya el elector de los ladrones, de quienes en estos días posan para las cámaras con un niño en brazos, cortando cintas, bailando chotis, esbozando falsas sonrisas, prometiendo el cielo, puestos de trabajo, de los apasionados, falsas ofertas… La gente está harta. Muy indignada y creen que un mundo mejor es posible. Por eso, ¡Todos a las urnas!

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Cincuenta y cinco
y un advenedizo

Celso Peyroux

Vergüenza ajena siento de muchos políticos cuando llegan tiempos de elecciones. Son capaces de todo por un plato de lentejas: fotografías, inauguraciones, exposiciones a las que nunca acuden durante cuatro años, niños en brazos, sonrisas, palmadas en la espalda… ¡Qué estirpe, madre mía! Años llevan ya los cincuenta y cinco despedidos de la Fábrica de Armas de Trubia clamando por un empleo justo y, en todo este tiempo, hubo asambleas, reuniones, manifestaciones, comunicaciones, paros y marchas de protesta.

Este cronista dio fe de todo ello, pero en sus idas y venidas a lo largo del valle jamás se encontró con el corpulento alcalde de Oviedo. Resulta que estos días atrás Caunedo -que así lo llaman- recibe en la Casa de todos los vecinos a los representantes sindicales. Y una vez más sonrisas. Precisamente, un mes antes del “24-M” día en el que hablará el Pueblo ante las urnas. ¡Y claro que hablará! Ya va siendo hora de ir enviando a sus casas, por la puerta de atrás, a quienes faltan a la palabra comprometida y digna. Manca finezza e vergogna.

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Los valientes
de la Colegiata

Celso Peyroux

Lo dice Clarín en La Regenta aludiendo a la torre de la catedral de Vetusta: “…poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas…” Son palabras que volando por encima de Sobia han llegado a la Colegiata de Teverga para cantar la belleza de esta bailarina recostada cual la Venus del espejo. Ahí está desde hace diez siglos viendo como el tiempo pasa y también la vida. ¡Si pudiera hablar, nos contaría tantas cosas…!

Un mal día del otoño de mil novecientos treinta y seis unos facinerosos sin escrúpulos la quisieron quemar y después sentados en los prados de La Milanera, contemplar, cantar, reír y burlarse tal y como lo había hecho Nerón cuando incendió Roma. Pero unos valientes, armas de fuego en mano, les hicieron deponer tan cruel despropósito contra la Casa de los cristianos, el arte y la cultura. Mañana, casi ochenta años después, se les rinde un homenaje merecido en La Pedrera con un sencillo monolito y una leyenda en bronce. Quienes amamos la Paz, la convivencia y el arte, por siempre agradecidos.

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Números
humanos

Celso Peyroux

Al Principito no le gustan las cifras. Es más, las detesta. Una casa no la valora por el número de ladrillos que se emplearon en la construcción ni el precio total del inmueble. Al niño de cabellos rubios, encontrado en un desierto por un aviador, le gusta la belleza y no los guarismos. Sin embargo, al hablar de números humanos la delicada criatura se entristece. Ya no solo son los “cincuenta-y-cinco” despedidos de la Fábrica de armas, si no que a éstos y a otros muchos marginados se unen ahora setenta familias que pasan necesidades en Trubia y sus alrededores.

Cáritas y su parroquia sabe mucho de estos graves problemas sociales y en sus “acogidas” se hacen eco de la falta de alimentos, ropa, alquileres de casas humildes, recibos de luz y agua… Colectivos solidarios de estos valles ya tienen una bella y noble labor para desarrollar porque en los cuatro municipios a buen seguro que irán apareciendo otros números humanos que necesitan del apoyo de todos. ¡Ay Principito, tendrías que venir por estos valles!

***

Por ellos
se empieza

Celso Peyroux

Son las grandes asignaturas pendientes de nuestra sociedad desde que el hombre vio el alba del mundo. La educación. La enseñanza. La formación. Un proverbio africano lo dice bien claro: “Para enseñar a un niño es necesario la participación de toda la tribu”. Así lo hacían los druidas aprendiendo de la Madre naturaleza con postulados tan sencillos como el respeto, la tolerancia y la unión de todo el clan para ayudarse unos a otros y defenderse juntos del peligro.

Luego vendrían los sabios griegos y latinos, los humanistas del Renacimiento, los Ilustrados, La Institución Libre de Enseñanza… Todo comienza por la educación: lectura, luces del pensamiento, manualidades, música, expresión corporal y anímica, desarrollo del cuerpo… y el don de la palabra para hablar y entendernos. Unos ochocientos jóvenes han pasado por las aulas al aire libre de los Valles del Trubia para vivir y convivir con la naturaleza y entre los participantes. Un mundo mejor y más justo es posible y todo empieza por ellos. Fiat lux.

 

Respeto
y democracia
Celso Peyroux

Aquella mañana buscaba a un ser manso de corazón. Si además de los niños y los adolescentes, leyendo en su ciclo de enseñanza la “Educación para la Ciudadanía”, y otras muchas personas hubieran leído este mismo cuaderno o a Aristóteles, Jovellanos, Voltaire, Aranguren, Saramago, Stéphane Hessel, la Biblia… estoy seguro que el espectáculo que se dio en el Salón de Plenos de Teverga no hubiera tenido lugar. ¡Qué bochorno! Alguien dijo que “…el cronista oficial también estaba allí…”.

Pues claro que estaba para vergüenza mía y del prójimo respetuoso. Escuché cual estatua silente, anoté e hice fotos de frente de cuanto estaba ocurriendo y ya en la calle los enfrentamientos verbales continuaban hasta el punto que casi se llegan a las manos. La política -ay de mi- es así; no le den más vueltas. Es como la danza de la yenka ¿La recuerdan?  También hubo fotos por la espalda con la piedra arrojadiza y escondiendo la mano. Eso es una falta de respeto. Como Diógenes, con su tea encendida, seguiré buscando al hombre.

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Dignidad
y reconocimiento

Celso Peyroux

Fueron tiempos muy duros de dolor, hambre y luto en los que hombres y mujeres hubieran querido mejor no haber nacido. Todos tenían la muerte entre las manos y al menor descuido la Dama del alba los visitaba sin previo aviso. Por estos valles la tragedia perduró hasta los primeros años de los cuarenta.

En pozos, cunetas, cuevas, fosas, troncos de árboles, muros de camposantos y en el lugar más insospechado caían a balazos –sin ningún juicio, ni justo ni injusto- quienes había defendido la libertad y la democracia; o peor aún, por una inquina y denuncia vecinal. Unos vándalos y mal nacidos han pintado de azul el monolito de Cotarrén (Entrago de Teverga) que se había erigido para recordar su memoria y mostrar a las generaciones venideras que antes de la lucha está el don de la palabra, la tolerancia y el respeto.

La Paz y la Libertad –junto con el verbo- es lo más bello y grande que le pudo acontecer al ser humano. En verdad que la informática y las nuevas técnicas no están reñidas con estos valores fundamentales para la convivencia.

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EL CABALLO
AMIGO DEL HOMBRE

Cientos de babianos y asturianos se reunieron en el certamen equino de San Emiliano de León por Celso Peyroux San Emiliano de Babia (León)

Siempre fue el caballo el gran amigo del hombre. Pero el pasado fin de semana –al igual que lo hicieran cientos de romeros en Cueiro, entre Teverga, Sosiego y Miranda- el XXVI certamen de muestra y compra-venta de la raza “Hispano-Bretón” sirvió para que se reunieran en San Emiliano de Babia cientos de de personas llegadas de toda la Babia leonesa y de diferentes lugares de Asturias.

El domingo había amanecido lluvioso y amenazaba tormenta de tal manera que a punto estuvo de suspenderse la gran fiesta equina. Pero a medida que avanzaba la mañana el cielo quedo despejado e iluminado por la luz radiante de esta comarca privilegiada (“…Estar en Babia…” es vivir en un idilio) y así se desarrolló el evento con cientos de caballerías que pasaron ante un riguroso jurado que fue otorgando los diferentes premios.

Más de veinte ganaderías acudieron al ferial con los mejores animales, sobre todo yeguas con sus potrancos y luego de la selección minuciosa, el alcalde de San Emiliano Basilio Barriada, políticos leoneses de la Diputación, alcaldes de los municipios vecinos así como seis llegados de los Valles del Trubia, Las Regueras, Mieres y Lena concedieron los premios a los galardonados.

Entre los ediles asturianos, demás de Nicolás Álvarez, Presidente del Consejo Económico y Social de Asturias estuvieron presentes: Aníbal Vázquez de Mieres, Maribel Méndez de Las Regueras, Ramón Fernández de Proaza, María Amor A. Ardura de Teverga y los ediles de Quirós, Eva Martínez y Jorge Fernández de Lena. Se echó de menos una representación del municipio de Oviedo.

Cordialidad y buena convivencia entre los babianos y astures entre los que hay, desde la noche de los tiempos, gran afinidad y enlaces matrimoniales nacidos en ambas vertientes de la cordillera. Babia fue una bella fiesta protagonizada por caballos y caballeros.

Desde hace dos años los municipios de los Valles del Trubia, Las Regueras y Babia están unidos por la marcha a caballo y a pie que realizan anualmente para rememorar la “alzada” que los vaqueros de Torrestío realizaban todos los años para pasar el invierno en lo que denominaban “ir a la marina”; es decir las tierras de Llanera y los aledaños de Gijón.

Foto: la representación asturiana con el alcalde de San Emiliano (Celso Peyroux)

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Se van los vencejos
Celso Peyroux

Y con ellos las últimas hebras del verano. El otoño y otras luces ya están a la vuelta de la esquina. Carecen estas aves del gorjeo de las golondrinas pero tienen el don de ser las reinas de los cielos. El estío ha sido generoso por estos valles. He visto mucha gente por Buyera, Las Xanas, el embalse de Valdemurio; pasear arriba y abajo por la Senda del oso; caminar entre el musgo y a las arandaneras de los bosques de Agüeria y Montegrande.

Riadas de curiosos en Los Xiblos con un río sin agua; casa-caravanas con decenas de gentes llegadas de todo el país; pedaladas en bicicleta y jinetes a caballo; visita a los lugares mágicos y enclaves donde el alma se recrea; grupos en la colegiata, Banduxo, el museo etnográfico; el Parque de la Prehistoria y Cueva Huerta; paseos a caballo y en bicicleta; actividades culturales con música, teatro y poesía…

Llega el otoño y con él el silencio y la vuelta a lo de siempre. Los “cincuenta-y cinco” de Trubia sin trabajo y otros cincuenta y cinco muertos en la bodega de un barco. Les dije a los vencejos que aquí los esperamos; pero vivos. ¡Hay sitio para todos!

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Las Ubiñas
en La Mesa

Celso Peyroux

Y de esto hace tres años, se puso en marcha el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. La UNESCO viendo todo lo que de bueno concurría en este espacio, decidió declararlo “Reserva de la Biosfera”. Cuando ocurren estos eventos y proyectos es necesario volcarse en ellos. No por el prestigio de llevar un título sino por los beneficios que nos traen: ganadería selecta y ganaderos ilusionados, manchas forestales (un árbol talado y cinco plantados), respeto y defensa de la naturaleza y su disfrute, y un turismo acorde con lo que ve y admira.

Se hace necesario mirar hacia el futuro y no si son galgos o podencos como nos ocurrió con la mancomunidad de los Valles del Trubia. ¡Qué vergüenza! Los hay que glayan por aquí y acusan por allá pero a todos  nos gusta acudir a mesa bien servida con buen vino. Lo que ocurre es que, en los tiempos que corren, unos y otros debemos participar con lo mejor que tengamos en nuestras manos: respeto, ideas, labor bien hecha, ilusión y esperanza. Sobre la mesa queda un mantel blanco.

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