
Informando a quien va de paso:
turismo cultural
(sendas, cabañas, nombres de las peñas...)
.
Turismo consciente.
El código del viajero responsable.
Asociados en el Turismo Responsable, organización formada por agentes de viaje, operadores turísticos y ONG, ha elaborado este código ético del viajero.
De la revista
NATIONAL GEOGRAPHIC
Gía Verde. Edición Especial 2009.
Los mejores consejos
para el consumo responsable.

Disfrutando entre el aroma de las retamas,
los brezos..., el mosaico primaveral
en los altos de la braña
1. Fomentar el entendimiento cultural
-
Viajar con mentalidad abierta: aprender a escuchar y a observar; descubrir el enriquecimiento personal que supone el hecho de experimentar otras formas de vida, y reflexionar sobre las experiencias vividas.
-
Informarse sobre la geografía, la cultura, la historia,
y las creencias del lugar que se visita, y aprender un mínimo de la lengua local y cómo comportarse como un buen invitado en la cultura del país anfitrión.

O con la vista colgada
del amarillo intenso de los peornos
en contraste con las peñas, con los pinos asilvestrados,
con la espesura silenciosa de la enrramada.
2. Ser consciente de los impactos sociales.
-
Apoyar la economía local yendo a los hoteles y restaurantes propiedad de personas nativas del lugar, y comprando productos locales auténticos elaborados a partir de recursos renovables.
-
Interactuar con los habitantes locales de una forma adecuada desde un punto de vista cultural.
-
No hacer promesas que no se puedan cumplir (como, por ejemplo, enviar fotos, comprometerse en ayudas varias); no hacer ostentación de riqueza; no fomentar que los niños pidan limosna
-
Pedir permiso antes de tomar fotografías a personas, casas y otros lugares de importancia para los habitantes locales.

Entre los juegos de la tarde,
cuando las siluetas de la campera
se funden con las aguas de lagos y lagunas
(tsagunas y tsagonatsos -que dicen los lugareños)
3. Minimizar los impactos medioambientales
Más información en:
http://www.nationalgeographic.com

El cielo y el suelo
fundidos en las aguas cristalinas
del lago en el atardecer, una vez más.
Algunas reflexiones sobre nuestras costumbres:
¿somos consumistas, contaminamos más de la cuenta,
aún sin saberlo?
Del libro:
Mi tierra es una mujer:
El combate de un industrial
por preservar nuestro planeta,
de Jacques Rocher.
Ediciones y Publicaciones Styria.
Barcelona, 2008

Sin palabras, no hacen falta:
sólo el lenguaje de los sentidos en la braña
"Pequeña prueba que permite ver dónde estamos en nuestras viles costmbres egoístas (p. 42 s):

Entre las murias de cualquier paraje,
al par de un camín francés
Otros cuidados elementales cuando vamos de paso

Y de vuelta al pueblu,
la otra cultura de verdad
(la agricultura, el cultivo sano del campo)
El antiestrés...
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