Por las montañas de Lena
Julio Concepción Suárez.
Editorial KRK, 2001.

Objetivos del trabajo
Mostrar un conjunto de rutas más vistosas, educativas y más placenteras, para
conocer un concejo de montaña en sus distintos niveles: valles, media ladera
cumbres más altas entre los picos y las brañas.
Facilitar una lectura de cada paraje asturiano a partir de los nombres del
terreno: descubrir caminos, patear senderos, disfrutar por las camperas, observar
los valles desde lo alto de las peñas...
Sugerir una forma relajada de interpretar lo desconocido a través de lo que
ya sabemos, escuchar el silencio, aprender en la conversación amena con los
lugareños en el sosiego de los puertos o en el fluir diario de las caleyas.
Reflexionar sobre el significado de los nombres de lugar que vamos encontrando
de camino: los topónimos. Un estudio, por tanto, de la toponimia
de montaña entre los conceyos de Lena, Quirós, Aller...
Muchos topónimos asturianos para justificarlo.
Contenido del libro (índice de rutas):
La obra presente, Por las montañas de
Lena, desarrolla un aspecto más del método de trabajo personal,
a partir de la experiencia de cada uno y cada una sobre su propio entorno
inmediato.
En este caso, el autor aprovecha un conjunto de rutas de montañas más
vistosas, educativas y más placenteras, para guiarnos, una vez más, en esa
interpretación cultural de un concejo rural concreto: para "leer" cualquier paisaje desde un monte cualquiera.
El libro facilita, así, una "lectura" de cualquier paraje asturiano
a partir de los nombres del terreno (la toponimia): descubrir
caminos, interpretar lo desconocido a partir de lo que ya sabemos; escuchar
el silencio; aprender de los lugareños aquello que desconocemos acerca de
las plantas, de los ríos, de los caminos, de los productos rurales, de
las costumbres animales, de la vida que late en los poblados: una mezcla de
pasado, presente y perspectiva, en ese devenir asturiano que tampoco
se detiene en los pueblos de montaña.
Una "lectura", en fin, de estos contornos a medias entre lenenses,
leoneses, alleranos, quirosanos, riosanos..., que unen, más que separan,
los tiempos, los senderos, y latidos de esas montañas, siempre de vuelta entre
la primavera y el invierno, otra vez.