Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular
por Xulio Concepción Suárez


Las brañas asturianas:
un estudio etnográfico, etnobotánico y toponímico.

Julio Concepción Suárez
Adolfo García Martínez
Matías Mayor López

Real Instituto de Estudios Asturianos
Principado de Asturias
2008

 

Presentación

Breve resumen de las
282 páginas del libro,
más unas 60 páginas de imágenes (unas 400 fotos, dibujos, gráficos...),
con sus respectivos pies de fótos explicativos.

El trabajo presente es el resultado de varios años de investigaciones orales, sobre todo, recorriendo a pie los puertos de la montaña asturiana en los que hubo o sigue habiendo cabañas, ganados, pastores, vaqueros, brañeiros y vaqueiros de alzada. Tuvo como objetivo desde sus comienzos el estudio de nuestras brañas y mayadas, tomando como hilo conductor la trashumancia regional entre los pueblos de invierno y los diferentes tipos de braña y los pueblos de verano hasta estos mismos días. Con un lenguaje divulgativo en lo posible, fuimos abordando estos temas en las tres perspectivas: etnográfica (las costumbres brañeras en relación con el suelo); etnobotánica (el uso de las plantas para curarse y curar los animales); toponímica (el lenguaje del terreno en relación con las funciones que tenía para ganados y ganaderos).

En consecuencia, a lo largo de estas páginas fuimos describiendo y precisando una serie de cuestiones, con demasiada frecuencia olvidadas y más escuetas en otras publicaciones: los tipos de trashumancia y de braña, con su organización familiar a lo largo del año; las diferentes modos de organización y de propiedad del suelo; los distintos tipos de construcciones pastoriles entre el oriente y el occidente; los productos del verano en los altos, o las ferias y mercados estacionales; las comidas posibles en las cabañas; las enfermedades más frecuentes y las plantas para intentar curarlas; el nombre de las brañas más sonadas en cada concejo…

Termina el trabajo con un conjunto de refranes escuchados a los lugareños en torno al tiempo atmosférico. Y un amplio vocabulario con el que en parte se siguen comunicando los pastores, los vaqueros, los vaqueiros, cuando tienen que referirse a sus costumbres específicas según la zona asturiana entre el occidente y el oriente. Una amplia selección de fotos (más de 400) y una reseña bibliográfica final para seguir profundizando con rigor estos temas, cierran estas páginas elaboradas con muchas jornadas de chiruca, mochila, cámara de fotos, y tantas libretas y libretas de notas, garabateadas tantas veces al ritmo marcado por el vaquero o por el pastor en su puerto.

 
 


Los escarpinos del pastor: José de Gamonéu,
entrañable informante de la mayada de Belbín,
amabilísimo y excelente conocedor que fue
de todas aquellas otras mayadas de Los Picos.

Conclusiones

Después de largos recorridos por las brañas, mayadas, puertos invernales asturianos, terminamos convencidos de la misma afirmación con la que iniciábamos este estudio: resulta difícil comprender Asturias sin conocer la trashumancia ganadera. En efecto, se trata de una técnica, en principo económica, que responde a una forma racional de adaptación del hombre al medio. Tuvo tal resonancia que trascendió a todos los campos de la cultura asturiana: el tecnoecológico, el tecnoeconómico, el social, el lingüístico, el mental, el festivo...; y conformó una visión del tiempo y del espacio marcadamente dualista. El resultado fue la formación de un rico patrimonio cultural que está desapareciendo, y que, a pesar de todo, constituye un componente esencial de nuestro paisaje y de nuestra identidad cultutal.

Toño y sus ganados, pastor de Ariu
Toño el de Demués:
excelente conocedor de las mayadas
de Los Picos

Pero concretemos un poco más las conclusiones.

  1. De los 78 conceyos asturianos investigados, encontramos parajes que llevan de alguna manera la palabra braña en 67. En los restantes, no quiere decir que no las tengan, sino que no usaron esa base en el lenguaje toponímico que empleó la mayoría para esa trashumancia estacional. Todos tendrían puertos de verano, pero emplearon otras palabras para describirlos.

  2. El conceyu que más repite la palabra braña (o cabana , en algún caso) en sus puertos es Somiedo: 101 parajes llevan esta base en el topónimo. Le siguen Valdés: 44; Tinéu y Cangas del Narcea: 25, Teverga: 22; Belmonte: 21; Lena: 18; Casu: 16; Cabrales: 14, en el oriente asturiano; 12: en Llaviana, en Ponga y en Peñamellera Alta; 6: en Peñamellera Baja. Los que menos son: Bimenes, Carreño, Castrillón (2)...O Coaña, Oviedo: una sola vez. A unos y otros habría que sumar, como queda anotado más arriba, todos los puertos usados por los ganaderos para la temporada del verano, pero que los designaron con otras voces distintas a braña : Peñamayor, La Felguerina , Mericueria, La Vega Pociellu , La Vatsota...

  3. En el caso de los vaqueiros de alzada , se registran las brañas de invierno , o brañas de abajo: practicamente, todas las de Valdés (44); 11, en Salas; 10, en Tinéu; 9, en Cuideiru; 5, en Belmonte; 4, en Llanera y en Xixón; 3, en Navia; 2, en Las Regueras. Conceyos todos ellos a poca altura, en unas condiciones climáticas muy propicias para pasar el invierno: lugares soleados, praderas casi siempre verdes, en valles templados, menos castigados por las nieves duraderas, paciones tempranas en primavera... Y las brañas vaqueiras de verano citadas a lo largo del trabajo (Cangas del Narcea, Tinéu y Somiedo, especialmente).

  4. En el aspecto geográfico, la toponimia de braña (en topónimo derivado, o como palabra previa al paraje), abunda en el occidente asturiano, hasta Teverga; ya más al centro (Quirós, Lena, Aller, Casu...), alternan braña y puertu . Un poco más al oriente, Ponga, Onís, Cabrales..., alternan puertu, braña y mayada , aunque en algunos como Cangues d'Onís, prevalece con claridad mayada.

  5. Como también queda apuntado más arriba, las referencias más frecuentes en torno a la palabra braña suelen ser: las formas (Brañarredonda, Braña Jorada, Brañatsuenga...), las dimensiones (Las Brañolinas, La Brañona , La Brañuela.. .), la posición (Brañas d'Arriba, Brañas d'Abaxu, Brañamedio...)... Y toda una serie de matices que fueron tejiendo ese preciso y precioso lenguaje del suelo, con el que los brañeros y brañeras se fueron entendiendo hasta estos mismos días. Y con el que nosotros podemos sacar múltiples informaciones acerca de la vida, preocupaciones, sentimientos, productos..., asturianos en la vida de estas montañas tiempo atrás.

  6. Asimismo, en el lenguaje toponímico de las brañas sobreabunda el género femenino (el llamado género dimensional). De las casi 500 registradas, la mayoría son femeninas (Brañes, Brañúas., A Brañella...), mientras que son escasos los morfemas masculinos (El Brañitsín, Brañego, Braniego, El Brañuetu, El Brañizu...).

  7. La transhumencia y las brañas crearon un paisaje característico, que forma parte de la fisionomía regional: vías de acceso, cerramientos, construcciones, fuentes y abrevaderos, otseras , pastizales, etc. Asimismo, los usos del suelo (los pastos sobre todo) originaron normas de aprovechamiento muy precisas y estrictas (ordenanzas de los puesblos transhumantes).

  8. En el presente trabajo hemos podido constatar que ‘trashumancia y brañas' son dos conceptos equívocos. En Asturias existen diversos tipos de ‘trashumancia': la de los vaqueiros de alzada o de radio largo; y la trashumancia de radio corto, con diversos matices según las zonas. Por su parte, ‘braña' se refiere también a realidades muy distintas: las vaqueiras de arriba y de abajo, las estivales, las equinocciales, invernales, casa'l monte , etc.

  9. La trashumancia y las brañas originaron y alimentaron durante siglos luchas y pleitos por el control de los pastos: entre pueblos, entre parroquias, entre concejos, y entre ganaderos y nobleza (laica y eclesiástica). Asimismo, la lucha y uso de los pastos dio lugar a fenómenos peculiares como facerías, prindajes, acotamientos y derrotas...

  10. La lucha por el control de los pastos llegó al extremo de formar grupos étnicos, caso de los vaqueiros de alzada . Se trata de asturianos como los demás que, por el hecho de apropiarse de zonas de pastos, y por su peculiar forma de vida, llegaron a ser considerados descendientes de razas abyectas; y, en consecuencia, marginados por el resto de la sociedad.

  11. La vida en brañas, puertos e invernales, suponía, en muchos casos, una ruptura con el orden social y moral existente, tal como atestigua la citada Constitución Sinodal. La trashumancia y las brañas condicionaron además el calendario de ferias y fiestas anuales.

  12. En cuanto a las enfermedades escuchadas a brañeros y brañeras, hay unas 70 que repiten como más frecuentes en brañas, mayadas , caserías, puertu baju, lo mismo referidas a personas que a animales, en ocasiones con las mismas plantas para intentar curarlas.

  13. Y hasta unas 150 plantas nos van explicando por las caserías y los puertos, que eran usadas entre la primavera y el otoño, como forma de sobrevivir por unos cuantos meses lejos de la mesa y del poblado: comer, curarse, trabajar la madera, recoger frutos, practicar creencias...

  14. Casi un millar de palabras (igualmente precisas, entrañables y arraigadas) fuimos escuchando y desentrañando en el palabreru asturianu de brañeros y pastores, desde los altos de Ibias, Villayón o Allande, hasta los de Cuera, las dos Peñamellera o Ariu, Peñasanta y Picos en general, según los distintos conceyos que allí confluyen. Todo un diccionario vaqueru, vaqueiru y pastoril , tan bucólico como prolongado hacia tiempos prerromanos, se puede ir tejiendo con el léxico y las etimologías correspondientes en cada caso. Habrá que seguir desentsurdiando el material recogido, y en estas páginas sólo esbozado. Todo un patrimonio etnolingüístico, etnobotánico, etnográfico..., asturiano.

  15. En definitiva, con nuestro recorrido por brañas, cabañas, puertos y mayadas asturianas fuimos confirmando el impresionante caudal didáctico que acopian nuestras montañas: capacidad de adaptación de nuestros pastores y vaqueros al medio, ya desde bien pequeños; necesidad de aprender del contorno para poder seguir comiendo y subsistiendo en la soledad de las alturas; conocimiento exhaustivo del entorno natural (lugares, plantas, animales...).

  16. Observamos una elemental didáctica del medio natural: aprovechamiento de recursos naturales al alcance de cada uno; responsabilidad ecológica ante las materias primas utilizadas (si las malgastaban o destruían, sabían que al año siguiente no tendrían otras); una preocupación de los güelos y los padres porque sus hijos y sus hijas aprendieran desde niños para poder desarro llar algún oficio productivo de mayores; una preocupación en los pueblos porque los trabajos entre la casa y la cabaña se compartieran en ayudas mutuas con trabajos comunales ( comuñas, esquisas, conceyos, andechas, estaferias )... Una didáctica casi novedosa en los tiempos que corren. Sin duda tenían presente el dicho: Plantaron y comemos; plantemos y comerán. O aquel otro parecido: Si tienes que plantar un manzano, y sabes que morirás mañana, planta el manzano.

  17. En consecuencia, esperamos que el patrimonio brañero y pastoril, lejos de olvidarse entre las murias y techumbres que en demasiadas ocasiones se derrumban en el silencio de las mayadas , vuelva a florecer transformado en las múltiples aplicaciones que exigen los nuevos tiempos de la época digital y del estrés: en concreto, un necesario aprovechamiento del saber oral de nuestros mayores, hoy tan olvidado y olvidados ellos y ellas; una reflexión del trabajo de pastoras y brañeras, lejos de todo ismo en la igualdad obligada de las cabañas tiempo atrás.

  18. O lo que es lo mismo: aprender a “leer” también en esa gran libro natural que se abre en cada paisaje con cada estación del año; aulas de la naturaleza al alcance de las escuelas; campamentos de verano en los que se enseñe desde bien pequeños a “leer” el suelo; rutas didácticas como actividades complementarias de las aulas; prácticas escolares con medios informáticos sobre el entorno (simulaciones virtuales); conocimientos de montañeros al alcance de todos; turismo cultural; aulas etnográficas para los mayores, injustamente aburridos por los pueblos y en las villas; divulgación de trabajos escolares o universitarios en el lenguaje de la mayoría; divulgación de trabajos científicos sobre investigaciones rurales al servicio exclusivo de especialistas. Las publicaciones digitales ( web, internet ...) podrían colaborar provechosamente en este campo.

En fin, aprovechar el saber inmemorial, la experiencia, los recursos, el ingenio natural, la capacidad de trabajo, de nuestros brañeros y brañeras, hoy silenciados en el bullicio puramente especulativo del dosmil. Investigarlo, buscar aplicaciones nuevas y divulgarlo: que no se quede empolvado para siempre en los estantes atiborrados de los despachos, los sótanos o los áticos de instituciones diversas. Seguir construyendo de forma sostenible el medio de estas montañas asturianas .

 
 

Entrevistados y entrevistadas:

Justo, muy justo es reconocer el saber y la amabilidad de tantos lugareños y lugareñas, vaqueros y vaqueras, pastores y pastoras que fueron o siguen siendo en los pueblos y los puertos. Sin ellos y sin ellas, no habría sido posible esta investigación llevada a cabo durante varios años (lista al comienzo del libro).

Allande

Álvaro, América, Andrés: en El Rebotso y Braña Campel. Manuel López Queipo, Manolo, César, Benxamín y David, en Is y en La Braña de Is.

Aller

Miro el de Arnizo: en los puertos del Rasón, La Piornosa , Mortera, Morterúa... Enrique, Fini, José Ramón, Bernardino, en los puertos de La Fresnosa. Fernando , Marina, Vitorino: en Santibánez de Murias y puertos de Cuaña. Chuso el de La Tsosa : en Braña y El Siirru Blencu. José el de Santos, en Petsuno. Santiago: en El Gumial y altos de Fuentes d'Invierno, Noales, Xexa y La Varera. Javier y Herminio: en los puertos Vegará, Canietsa y Rubayer. Duardo, Jaime, David y Chuso, en los cordales de Cabanaquinta y de Tsevinco. Cándido, Jesús y Esteban, en los altos de Conforcos y puertos de La Carbazosa.

Amieva

Andrés: en La Mayada Cazoli. Ángel, en La Mayada Carombu , Beza y Cabroneru. Ángel y Milio, en La Mayada Cerboes y altos del Pierzu. Perfecto Naredo, Miguel y Antonio Caldevilla, en Cien y en los puertos de Baenu.

Belmonte

Berta, Gabino, Lauriano, Tita, Encarnación, Amado, Adolfo, José, Alfonso, en La Braña Valbona. Alberto Garrido, en La Braña las Estacas; Benxamín, en Acicorvu y brañas de Campoleo y Valbona.

Boal

Benigno: en los altos de Brañadesella

Cabrales

Juan Sánchez, de Carreña, en El Puertu Manzaneda y en otras mayadas de Cuera; Salvador, Fidela, Nati, Elena, en El Jabar; Carolina, Enrique, Manolo, Pepe, en Brañes; Manolo y Fernando Mier, en La Mayada Bierru y puertos altos de Portudera, Entrejano, Tordín, Umardo. Faustino Campillo: en Ostón. Antonio y Ana Moradiellos, María Campillo, Felipe, Javier, Nicanor, José Manuel, Manolo y Miguel: en los puertos de Sotres. Rafael y Aurelio de Tielve: en las mayadas de Tobaos y Valfrío.

Cangues
d'Onís

Rodrigo Labra, en Corao, altos de Tarañosdiós, y Puertu Fana. Ramón Valle, en Teleña y altos de Vegarredonda. Bonifacio, en Abamia y puertu del Bricial. Fidel, en Vega la Cueva y mayadas de Enol. Amalia, Antonio, José Antonio y Maruja, en las mayadas de Les Reblagues y Ercina. Manolo, en Jungumia, bajo Vegarredonda.

Cangas
del Narcea

Cosme Menéndez y Francisco Rodríguez, en Tseitariegos. Manuel, Luis, Celia, Tomás Begega y Yolanda: en Brañas d'Arriba.

Casu

José Fernández: por los altos de Les Collaínes y El Cantu l'Osu; Silvino, Juan Valdés, Manuela, Marcelino y Juan Fernández, en Brañagallones. Armando y Oscar Marcos, en La Vega Pociellu ; Colás, en los puertos de Mericueria y La Felguerina. Juan , Antonio, Antón, Trini y Toño, en Caliao. Eloy, en Orlé.

Grao

Antonio: en La Ventona. Tivisario , en Freisno. Francisco, en La Figal. Luis y Manolo: en L'Asniella y valle de Las Varas. José Antonio: en Baselgas.

Ibias

María Arango, Carmen y Maria Luisa: Puerto Cienfuegos, Luiña. Segundo: en Valdebóis y puertos del Couniu

Llaviana

Menchu, Paulino y Pepe Luis, en Cayacente y altos de Pañamayor.

Lena

Ramón el de Parana, Luisín, Armando, en los puertos de La Carisa. José Manuel, en las brañas de La Carbazosa y Coleo. Amalio Torres, Cholo, Manolín, Leoncio, en los puertos de La Paradietsa. Justo, Milia, Modesto Sama, Polo de la Riva , en San Miguel del Río. Esperanza, Ricardo y Fe, en los altos de Payares. Mejido, Arturo, Lin, Ramón el de Tablao, Ramón el de Corravieya, Vítor, Chuchu, en El Meicín. Ito, Luciano, Antonio, en los puertos del Fasgar y El Pedroso. Pedro, Chuchi, Berto, Céfero, en Cuayos. Pedro, Felipe, Vidal, Ramón, en Bovias y puertos de Valseco. Manolo y Raúl, en los altos de La Portietsa y Vegafuentes. Juaquín, en La Vatsota y puertos de La Cruz. Dorín , Juan Inacio, Chuchu, Valentina, Daniel, Pablo, Chuso, Felipe, en los mayaos de Güeria. Milio el de Cuturreso, en los altos de Brañavalera.

Llanes

Juan Luis, en Riensena.

Morcín

Senén Álvarez, en La Piñera ; Severino, en La Collá ; Masimino, en Peñerudes.

Navia

María Pilar, Jesús, Francisco Garrido Verdasco y Carlos, de Casa'l Corralo: en la braña del Vidural.

Onís

Gustavo, Toño, Pedrín, en La Vega d'Ariu y Mayadas de Vegamaor, Moandi, Aliseda...; Berto y Manolo, en Vega las Juentes; José, José Antonio Suero, Antonio Fernández, Enrique, Mario, Blas, pastores en Belbín; Belarmina, Alfonsina, Maruja, Luisa, Pedrín, Ramón, Manuel, en Gamonéu.

Peñamellera
Alta

Venancio Noriega, en las mayadas de Llonín y Cuera. Santos, Visita, Inés, en Rozagás y braña de La Piedra l'Osu. Maruja, en La Mayada Rieña.

Peñamellera
Baja

Gelu y Manuel, en los altos de Olaño y Nedrina. Manolo y Jerónimo González, en Abándemes; Pepe y Carmen, en Cavandi, brañas de La Pipa y altos de Cuera.

Piloña

Ángel, Ramón, Costantino, Dulce Amor y Albina, en Río Fabar y altos de Pandemules; Ramón, en El Puertu Tameces y L'Hedráu

Ponga

Humberto, Manolo, Oscar, Chelo, Ismael, Gelín y Flavia, en El Puertu Ventaniella, El Xerru, Miédome, Maciédome. Pedro, Benigna y Rodolfo, en Sobrefoz. Ernesto en los puertos de Entelgüé, Piagüé, Daón...

Proaza

Luis García Vázquez, Julio Nava y José Manuel: en Vitsamexín y altos de La Forcá.

Quirós

Vidal, Melchor, Enrique, Bautista, Enrique, Eugenio y Silvino, en los puertos de Güeria y Manín. Tomás, Maruja, Sonia, Lelo, Amable, Fausto, Fernando, Jamín, Vidal, Vidalín y Toni Álvarez: en Cortes; Juliana, Florentino, Bautista, Vitor, Carmina, Malia, Fernando: en Tsindes. Amadeao, Malia y Jorge: en Vitsar.

Ribadedeva

Primitivo Díaz, José Antonio Moratías y Toño, en las mayadas de Cuera.

Riosa

Paulino, César, Dimas Hevia, Vicenta García, Argentina, en Llamo; en Grandiella, Gabriel y Samuel. En Panderraíces: Olegario. En Los Llanos, Jorge, Enriqueta y Arsenio. En Murietsos, Mael y Pepe.

Salas

Balbino, en La Espina.

Sobrescobio

Marcelino, en altos de Llagos y puertos de La Xamoca

Somiedo

José, Eladio, Enrique, Manuel Nieto, Elisa, Pedro, Conrado, en Saliencia. Jesús, Paloma, Servando, Aurelio, Manolín y Amador, en L'Auteiro. Pepe y Alejandro, en Vatse del Tsago. Juaquín Menéndez, en Orderias. Manolo y José Blasón, Magín, Herminio, José Manuel Rey, Juan González, Domingo, Manuel y Marcelino Queipo, en Vitsar de Vildas. Andrés, Valentín, Cesáreo y Ludivina, Lolo Fernandón, en Pertsunes.

Teverga

Luis, Xerardo, Segundo, María, en Gradura. Milio, Amparo, Gelín, Oliva, Eduardo y Luis, en La Foceicha. Ferino , en Taxa y brañas de Cuiero. Felis, de La Plaza , en los altos de Piedra Xueves. David López, Cándido y Marcos, en Castro y braña de Urdiales. Camilo: en Santianes y altos de Vicenturo. Ramón, Manuela, Soledá, Delfina, Josefa, en Braña Tuíza. Benxamín, en El Rebetsón. Xerardo, Sonia, Manuel, en Tsamaraxil.

Tinéu

Ramón: en Zardaín; Ramón Valle García, en Parada. Jesús, en Muñalén; Jesús Gómez, en Navelgas. José Manuel Feito y José Fernández, en Folgueras del Río y Saldepuesto (Cangas del Narcea); y en Chanos de Sierra (Cangas del Narcea). Manuel García, Aurora Gayo, Juan, en La Braña las Tabiernas y altos de La Casa 'l Puerto. Faustino Cano, en Aristébano.

Valdés

Marina, Manuel y Gil Díaz, en Brañaverniza. Aurelio Gayo, en Argumoso; y en Chanos de Sierra (Cangas del Narcea). Ramón, en La Degollada. Elvira , Amador, Rocío, Ana, en las brañas de Aristébano. Luis, en Mudreiros. José, en Tsago y en Tsanos.

Villayón

Fidel y Javier Fernández: Barandón y puertos de Carondio

Yernes
y Tameza

Ceferino, Oliva Ribera, Mario Fernández, Jacinto, Fernando, Etelvina, en Yernes y Tameza.


Miro el de Arnizo:
excelente conocedor de las brañas alleranas,
amabilísimo hospitalario en la cabana
y Puerto La Piornosa.

 

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