Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

 

Pequeña historia de un largo proceso, hoy mismo en investigación judicial por el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, Comisión de la Unión Europea en Bruselas, promovido por Asociaciones Vecinales de León y de Asturias, con el abogado Carlos González Antón (Universidad de León). Artículos del Diario de León y de La Nueva España).

Pero todo comenzó por aquellas tan simples como sabias palabras de un paisano, dueño de la finca a expropiar, como tantas otras por la fuerza:

"Esto chámase L'Argaxá, y siempre argaxó en toas estas fincas, praos y matas de alreor: nun sé si podréis parar tantos argaxos, ye muy argaxaízo, hay veces que sal agua per toas partes..."

(advertía aquel sabio lugareño de la finca, cuando unos técnicos -por cierto, muy engreídos con sus papeles en la mano, su cartera baxo'l brezu, sus tecnologías y sus maquinarias- entraban a expropiarle la finca por la fuerza; y hasta riéndose de tan prudentes y tan educadas palabras del paisanín).

Pero, por lo visto y a la vista de lo visto... -con cientos ya de millones enterraos de argexu en arguexu..., y los que falten entavía por entarrar...- casi veinte años después, el paisanín del pueblu tenía razón, una vez más: pues en el principio de casi todo está la palabra; nesti casu, L'Argaxá, como bien advertía a los técnicos de turnu..., aquel paisano, tan sabio y tan respetuoso con sus nombres milenarios del terreno...

Las aguas del Güerna: los acuíferos de Ubiña, justo sobre las obras del AVE, en las entrañas de estas calizas
(vertiente lenense y leonesa)

Estudio hidrográfico
de la Variante del Payares
sobre el río Güerna.
Más datos en El Mesqueiru,
por Xulio Concepción Suárez

A) A modo de reflexión hidrográfica y etnoligüística inicial: el agua hasta en las mismas entrañas de las palabras

Ciertamente, que en el origen de casi todo está la palabra, el Verbo -y con mayúscula y todo, tal como recogen las escrituras y tradiciones antiguas-. En este caso L'Argayá, con su género dimensional más preciso: nunca El Argayón, ni manipulaciones similares que aparecen en los informes oficiales, en la prensa más desinformada...

Por algo, y por tanto, L'Argaxá, siempre mayor: nada que ver con un simple argayu ocasional por pequeño o grande que sea. L'Argaxá dimenasional que dice la palabra, en femenino, como bien respetan los lugareños.

Hasta varias decenas de lugares llevan el nombre de las aguas, justo sobre las laderas izquierda y derecha del cauce del río Güerna y Lena, entre La Pola y los puertos del Alto’l Palo y La Cubilla, ya divisorios con la vecina vertiente leonesa.

Toda una hidronimia completamente despreciada por los técnicos de la mal-llamada Variante de Pajares, por los políticos responsables...; con todas sus consecuencias geológicas, sociales, económicas..., sobre los túneles y las cajas de las supuestas vías de un tren. Muchos errores encadenados hasta la fecha: esperemos se corrijan antes de que vuele un AVE sobre los raíles de un tren.

Simplemente, el lenguaje milenario del suelo para su lectura adecuada sobre el terreno

Todo un lenguaje de la montaña tallado en las palabras del terreno, una vez más: esa otra larga historia de un paraje descrito desde muchos milenos atrás con raíces monosílabas, que ya empleaban aquellos primeros nativos de unas cumbres, antes de asentarse laderas abajo hasta las mismas riberas de los valles. Un lenguaje hidrográfico en este caso, geológico, geográfico...

Pero un lenguaje contrastado gratamente por los aquellos geólogos, técnicos, políticos..., de los años setenta -y ya llovió también...- que, antes de aventurarse por una ladera tan movediza, se detuvieron más prudentes, y cambiaron el trazado de la Autopista del Güerna hacia la ladera opuesta de Carraluz, Piñera...; la que evitaba pasar por la llamada Argaxá entre los nativos locales: los propietarios de las finas, que ya advertían a los técnicos de la inestabilidad de toda esa cara de la montaña que cuelga de La Pena Tsago, en este caso.

Pero tantos lustros después, otros técnicos, políticos..., se atrevieron a despreciar tan sabia advertencia toponímica

Casi 40 años por el medio desde la Autopista del Güerna, alguien cayó en el error. Hasta los mismos obreros entrevistados que trabajaron en las obras de la Autopista no pueden entender cómo se les ocurrió pasar los raíles de un tren por una ladera que ya habían evitado aquellos otros ingenieros y técnicos hace tantos años. Y, además, un tren de altas velocidades...

Muy resumido: los nativos tenían razón; hoy, 16 años después de comenzar las obras del AVE, los técnicos, las empresas... -los responsables- no pueden parar las aguas rezumadas, goteadas, desbordadas..., sobre las obras, sobre los túneles, sobre las cajas de las posibles vías, sobre las escombreras amontonadas fuera de sitio, sobre las maquinarias trabajando a flor de tierra, o en las mismas entrañas de la montaña.

En fin, el documento toponímico -etnotoponímico aquí-, una vez más en boca de los lugareños, de los nativos con sus palabras y tradiciones milenarias; leyendas y mitología de las aguas, incluidas, por supuesto. Las pruebas saltan a la vista y están en la prensa con frecuencia: millones de toneladas de escombros amontonados sobre las obras tienen que ser cambiados de sitio varias veces, pues siguen hundiendo las supuestas vías del tren. Es evidente: debajo hay agua, seguirán argaxando, como bien advertía L'Argaxá.

Las consecuencias sociales, económicas, poblacionales, a la vista están: millones de euros, cientos de millones gastados, y los que quedarán por gastar, para intentar en vano parar tantas aguas en las entrañas de unas peñas descritas por un lago; las aguas subterráneas de unos puertos, de toda una montaña con muchos km de larga, y muchos otros de profundidades en las entrañas cavernarias y misteriosas de las calizas, cartografiadas con varios acuíferos entre Telledo y Pola Gordón, sobre todo.


(todo un río se formaba a la raíz de una faya, en La Fuente Pancuyareo)

Desarrollo de algunos topónimos
ya explicados en el
Diccionario etimológico de toponimia asturiana,
HiFer, 2017.
Y extracto de algunos capítulos y rutas
ya publicadas en los libros
de Por los pueblos de Lena
HiFer, 2014,
y Por las montañas de Lena
KRK, 1998
por Xulio Concepción Suárez

B) Unos cuantos ejemplos pateados: sólo a modo de muestrario toponímico lugareño

  1. La Pena Tsago. En principio ya, toda la montaña entre La Pola, Vega’l Ciigu, Campomanes, Zurea, Vatse...; y dando la vuelta por el valle de Tablao, Piedracea..., y La Pola otra vez..., se centra en torno a una gran peña a medias entre los ríos Güerna, Lena y Naredo. Agua por todas partes, lo mismo en las raíces de los ríos circundantes (indoeuropeo, *Orn-, *Nar-), que las mismas cumbres que vierten a cada uno respectivamente, al este y al oeste.

    La palabra más trasparente es Tsago, hoy Chago para la mayoría. Y el nombre no habrá sido puesto al azar, pues hasta se contempla un pequeño lago arriba en los inviernos con las nieves y deshielos de temporada. Pero, sobre todo, el nombre ha de hacer referencia a la abundancia de manantiales y fuentes que rezuman de la peña por todas las laderas hacia el valle de Campomanes y hacia el correlativo de Tablao; numerosas fuentes a media ladera fluyen de las entrañas de Tsago.

    Más aún, varias versiones de leyendas atestiguan en las tradiciones orales milenarias que por las entrañas de la peña fluyen corrientes de agua que comienzan en El Puzu Tsago y revientan en La Fuente’l Reúndu, en La Fuente la Rasa Baxo y semejantes.

  2. El Puzu Tsago. Justo al filo de la cumbre por la vertiente de Campomanes y Tiós, está El Puzu Tsago, cargado de leyendas en torno al agua misteriosa que fluye en sus abismos; todas ellas, siempre tejidas con la trama oral pastoril por el medio: que una joven doncella cuidaba su rebaño por las cumbres de Tsago, cuando al separar dos carneros, se cayó al pozo y desapareció en el abismo; pero a los pocos días, sus collares y sus perlas aparecieron brillando intactas en La Puente’l Reúndu, ante la admiración de los vecinos. Un caso más de la interpretación lugareña de las aguas vertientes en su disputa por los altos por los pastos en litigio.

    Pero la versión de la leyenda no parece inocente: siempre hay un núcleo remoto de verdad en el origen, como en todas las leyendas. Una versión lugareña de lo que ellos experimentaron con los siglos de una montaña: en este caso, que la montaña habría de contener agua dentro, que fluía, sobre todo, hacia el valle de Campomanes, el río Güerna, el río Lena...

    Y por eso dejaron constancia en su lenguaje local: La Pena Tsago; con un lago encima, dentro... Pero un lago en torno a las calizas y cavidades de sus entrañs. La prueba a la vista está: el agua nadie lo parón nunca sobre Campomanes, en L’Argaxá.

  3. L’Argaxá Campomanes. Toda la zona entre El Reúndu y ladera de Cuturreso. Siempre fue un 'argaxu grande, zona de argaxos continuada en el espacio y en el tiempo; una argaxá es una ladera de argayos ininterrumpidos: siempre los hubo y los seguirá habiendo, pues no se trata de un argayu ocasional, por una cantidad excesiva de agua, por una nevada...; sino porque la tierra se mueve desde dentro, desde el interior de la montaña; y se extiende por una zona amplia de la pendiente; no es de un punto concreto y limitado.

    Por ello, palabra argaxá lleva género dimensional femenino: este morfema femenino implica, casi siempre, algo mayor que el masculino correspondiente; el ejemplo más práctico -y plástico, visual, bien a la vista- está en L'Agaxá de Campomanes; los responsables de la mal-llamada Variante de Pajares, tuvieron el error de haber despreciado una palabra toponímica que hubiera evitado los cientos de millones de euros enterrados en vano hasta la fecha para intentar pasar las vías de un AVE sobre terreno tan movedizo (cientos de millones van hasta la fecha enterrados allí; y, aún, pueden faltar bastantes para dejarlo muy mal).

    Incluso llegaron a manipular el topónimo de los nativos, al sustituirlo intencionadamente por el término masculino, argay, Argayón, inexistente para los vecinos; de esta forma aparentaban ante la prensa, el público general, que no se trataba de un argayu indefinido, sino de algo ocasional, pasajero; grande, pero pasajero; los resultados del engaño y de su autoengaño, a la vista están: la obra se iba a terminar, como máximo, en 2010; estamos en 2019, y l'argaxá que brotó siempre de las entrañas de La Pena Tsago (nombre evidente de paso) sigue sobre la caja imaginada para las vías del tren; imposible de parar: lo dice la palabra.

    En fin, el género dimensional, una vez más; nunca una argaxá será igual que un argaxu, ni que un argayón por grande que sea; las palabras con sus morfemas precisos, para algo estuvieron siempre; el desprecio al lenguaje de los nativos se traduce a cientos de millones de euros a pagar entre todos y todas; ¡cómo unos técnicos supuestos, unos políticos de cartón..., iban a hacer caso a la toponimia de los paisanos...!, nun faltaba más...'. Tal vez, ind. *arg- ('blanco, brillante'), por el color de los argayos; o lat. ager ('terraplén, ribazo'); sufijo lat. -atam (cualidad, conjunto, resultado de la acción en el espacio y en el tiempo).

  4. El Río Güerna. Todo un valle, entre Campomanes y las mismas pindias calizas de Ubiña, fue ya descrito varios milenios atrás por la circunstancia del agua: raíz indoeuropea, *or-n-a (agua que se agita); tal vez para señalar esas aguas que fluyen abundantes y rápidas de las mismas entrañas rocosas de todos estos altos divisorios con León; no por casualidad, el río Duerna vierte por Valduerna sus aguas a la vertiente leonesa con la misma raíz milenaria. Sería suficiente ya para considerar la sospechosa viabilidad de proyecto alguno bajo tantos km de agua por ambas márgenes del río Güerna.

  5. El Río Ruteso. Es el arroyo que nace en los altos de la Pena Tsago por su ladera sur; varios manantiales en la cabecera y por el canal abajo hacia Vatse, que brotan en las mismas calizas de la peña; desemboca por Sotietso en el río Güerna por su margen izquierda.

  6. Las Fuentes del Nareo. Manantiales de agua costante que nacen justo al otro lado del río Ruteso, no por casualidad tampoco.

  7. El río Nareo desciende por El Mofusu, Las Chafarices, Tablao, Riabona, Piedracea..., y al río Lena por La Pola, margen izquierda también.

  8. Sobrolagua, La Pena Sobrolagua, La Carba Sobrolagua. Es toda la zona carbiza -La Carba, L'Estrecho la Carba, para los vaqueros- que se cuelga más fondera en el crestón del cordal que asciende a La Tesa por Tixirúa: divisoria de las aguas de La Caviyera y del Güerna; a sus pies brota a borbotones El Río, La Fuente Pancuyareo, un caudal tan abundante que forma el arroyo hacia el río Foz por su margen izquierda; y tan evidente que, se escucha el ruido que hace bajo tierra en algunos puntos, si uno se queda en silencio, con la oreja pegada a tierra.... Hoy, muy mermado en ciertas épocas.

  9. El río, la fuente Pancuyareo. Surgencia citada, sobre la que se hizo una tesina para la Facultad de Minas de Oviedo, junto con el resto de los acuíferos de Ubiña (unos 14 en total); de su caudal abundante da cuenta el nombre: los nativos de Teyeo, Traslacruz..., llaman `río', sin más, a pesar de que más bien parecería 'fuente', como manantial del nacimiento.

  10. La Fontona. Surgencia a borbotones también a lo cabero del río Foz y La Veigona, justo bajo La Caviera y Fornos; se forma allí mismo otro arroyo hacia el río Foz, Los Pontones..., por su margen derecha ahora.

  11. El río Foz. Justo sobre el trazado del AVE y las bocas de los túneles abiertas en Los Pontones. Es el caudal abundante que fluye permanente de los altos circundantes del valle: La Vatsota, La Tesa, La Mesa, Las Brañolinas, Los Cabezos, La Caviyera, Los Abidulares, Penamermeya, El Ganceo, Sobrolagua, Cabel... Un largo y ancho valle que concentra las aguas sobre la misma oquedad abierta para las vías del tren.

  12. El Puzu la Vatsota. Sima profunda y amplia en la vega del Puerto La Vatsota: se sume el agua de todo el puerto, y es el que reaparace en parte en La Fuente Pancuyareo –tradición oral, y varias leyendas para demostrar que el agua fluye hacia la vertiente lenense.

  13. El Muñón del Agua. Sierra divisoria de las aguas sobre El Puzu la Vatsota, justo en el límite con los pastos de la vecina vertiente leonesa.

  14. El Tseu la Vatsota. Lago permanente, más bien pequeño, que sobrevive todo el año, con más o menos agua, bajo las cabañas de la braña que lleva el nombre; se sume, pro tanto, en los altos de La Caviyera y el valle de Foz, La Fontona, Pancuyareo...

  15. El río Valgrande. Afluente del río Lena que nace muy diversificado en la cadena de valles y cumbres del hayedo de Valgrande, justo en la divisoria regional de Lena con León, justo sobre el túnel abierto para el AVE; estos arroyos se van concentrando todos a medida que se aproximan a L'Ablanea, para formar un caudal más amplio. Confirmaban algunos vaqueros de estos puertos que, de forma muy irregular, el caudal del río aumentaba en épocas de repente, sin que hubiera llovido ni nevado de forma notoria para justificar ese aumento. Decían que ocurre desde que abrieron la oquedad del túnel a su paso por estos la zona alta.

  16. La Tsamargona. Braña muy lamiza sobre El Tseu la Vatsota, ya en el puerto Cuayos; no por casualidad, bajo los altos del Vatse la Muyerona: evidente interpretación popular, de un valle mutsar ( de suelo blando, lamizo); vierte hacia Bezmuy y El Fasgar; nacimiento del río Valgrande.

  17. El Barral. Altos limítrofes con la vertiente leonesa de Caldas: zona de varios arroyos, suelos barrizosos, lamizos.

  18. El Güiyu l’Agua. Apertura natural sobre El Puerto Axeite, que siempre abasteció al mayéu y al arroyo que desciende a Riospaso y el Güerna por su margen derecha; desde hace un par de años reviente en primavera un caudad en torrentera que llena de barro la braña, hasta la altura de las cabanas más fonderas; dicen los vaqueros mayores de la braña que era la primera vez que ocurría en la historia del puerto; nunca había traído barro, sino aguas limpias; hasta unos técnicos de la Variante pasaron a ver los efectos, pero no dieron más señales de los resultado, ni del origen posible de estas aguas desbordadas.

  19. La Fuente los Pastores. Manantial de agua constante bajo Ubina la Grande, que da origen al río Retuerto, que se sume en La Vega Candiotsas, y sale por Axeite en diversas surgencias también.

  20. La Fuente la Gorgotsosa. Manantial que brota a borbotones (gorgotsa –dicen los pastores) unos metros más abajo de La Fuente los Pastores, y fluye hacia Retuerto también. No se seca nunca.

  21. El río Retuerto. Río que fluye en varias fuentes entre Ubina Pequena y Ubina la Grande; no se seca nunca, aunque desaparece y reaparece en muchos tramos retorcido entre camperas y peñas, como dice la palabra.

  22. Rosapero y el río Pinos. Es la última surgencia justo bajo Ubina la Pequena: varios manantiales muy abundantes formas allí de golpe el Río Pinos; objeto principal de la citada tesina sobre los acuíferos de Ubiña.

  23. La Fontona Cuayos. Es la fuente del nacimiento del río Lena por la vertiente de Valgrande y Payares: manantial permanente sobre La Tsmargona, Bezmuy, Viguinatsarga... (Puerto Cueyos), donde se origina el arroyo cimero del río; para los nativos del Güerna, el verdadero nacimiento es el de La Fuente Las Fanas, justo bajo Ubina la Grande (simples matices de alturas).

  24. La Fuente la Cruz del Ciegu. Nacimiento del arroyo que fluye hacia la vertiente leonesa, justo sobre La Fontona de Cuayos: manantial seguro y muy fresco todo el año; a medias con el valle del Fasgar y L'Ablabea.

  25. La Fuente'l Barraal. Manantial del puerto bajo La Cotsa'l Barraal y La Pena'l Barraal, ya limítrofe con la vertiente leonesa que da hacia Caldas; origen del arroyo que da al río Valñgrande por su margen derecha.

  26. La Tsaguna las Rubias. Pequeña laguna que se forma bajo La Pena'l Barraal y se sume hacia El Regiru las Rubias, afluente del río Valgrande por su margen derecha.

  27. La Fuente Bildeo. Manantial sobre el arroyo de Bildeo, bajo El Prao las Fuentes: muy frecuentado por los ganados de la zona en pleno estío; y por los ganaderos, montañeros, senderistas de paso.

  28. El Reguiru Bildeo. Arroyo que nace en torno a La Fuente Bildeo, y fluye por la vertiente leonesa hacia el valle de Caldas por Chabén; ladera sur de La Pena'l Barraal.

  29. La Fuente La Carbazosa. Manantial cimero bajo La Cotsá La Carbazosa, origen del arroyo que fluye hacia el río Valgrande por su margen derecha; varios manantiales sucesivos por el puerto abajo.

  30. La Fuente Coleo. Manantial del Puerto Coleo, origen del siguiente arroyo que se une al río Valgrande por su margen derecha.

  31. El regueru Viadangos. Riachuelo que nace en los altos de Coleo y fluye hacia la vertiente leonesa, camino del río Bernesga por su margen derecha.

En fin, más de una treintena de manantiales permanentes que nacen al filo de los sucesivos cordales y valles divisorios de las vertientes lenenses y leonesas: justo sobre los túneles del AVE abiertos bajo sus peñas; unos, más bien sobre el valle de Valgrande; otros, más hacia el valle del Huerna; otros, hacia Caldas; otros, hacia Cubillas, Folledo..., y Pola de Gordón.

En todos los casos, numerosos lugares con agua a la falda de los 14 acuíferos de Las Ubiñas, documentados por los geólogos, y ahora como documentos cartográficos en el proceso judicial de Estrasburgo, abierto desde las citadas Asociaciones leonesas.


(Las aguas del río Nareo, del todo plateadas por residuos de cementos, aceites, barro...; ni una trucha para contarlo)

C) Otros parajes que sufren pérdidas de aguas en la vecina vertiente leonesa de una misma montaña

  1. Pues una misma montaña que se fue quedando en parte sin agua. La toponimia a medias entre asturianos, lenenses y leoneses, se haría interminable en todo este trayecto que vierte, de forma más o menos directa o reflejada, sobre obras del AVE: por ambas laderas de los túneles, a unas distancias a veces insospechadas, las oquedades de las máquinas fueron atrayendo, o desviando manantiales de todos estos puertos sobre Valgrande, La Vatsota, El Branitsín, Coleo, Cuitu Nigru, Xistreo, Mongrande, Rialceo, Río Turón... Y así hasta el final de los túneles ya en Pola Gordón y La Robla.

  2. Un nombre muy trasparente: Caldas de Luna. De la presencia y el culto a la calidad de las aguas leonesas da cuenta el nombre: las aguas cálidas -como dice la palabra- en un balneario con tantos siglos de arraigada tradición hidrográfica, terapéutica, hidronímica..., etnolingüística en definitiva, y una vez más.

  3. Los pueblos leoneses y las majadas de sus puertos sufren los mismos efectos: Buiza, Folledo, Beberino, Paradilla, Rodiezmo, Casares, Cubillas, Viadangos, Poladura, Ventosilla... Pues toda la zona leonesa lleva el agua hasta en las mismas entrañas de las palabras: Manadero (más que evidente), Riello, Llamas de Riera, Rodiezmo, Fontecha, Riolago, la misma Babia, Berneasga, Las Omañas...; toda una hidrografía topográfica para leer sobre el terreno, sobre los mapas...; para escuchar a los nativos en lista interminable: Valdebustiz, La Malena, El Rubio, El Poncheo..., ahora tan escasos de aguas.

  4. Los efectos sociales, etnográficos, agrícolas, ganaderos. Cuentan los vecinos y vecinas leoneses entrevistados que, antes de las obras en los túneles, las aguas de los arroyos y manantiales regaban todos estos pueblos de los valles; y servían de abrevaderos a los rebaños por las mayadas de los altos. A poco de pasar los túneles por debajo, unas fuentes secaron; otras dejan de fluir ya a comienzos del verano, cuando más falta hacen. Y otras fuentes desaparecieron del todo sin dejar rastro.

  5. Unas soluciones tan precarias. La prueba de los efectos negativos para los pueblos está a la vista: para intentar una solución de paso, el agua se sirve en cisternas a los vecinos o al ganado; o se abastece desde largas distancias por tuberías ocasionales. El mismo río Bernesga ve sus aguas mermadas, aumentando así los efectos ya consabidos de las sequías frecuentes.

  6. Los peligros con el tiempo. Una preocupación surge de inmediato en conversación con los lugareños: los túneles del AVE pasan cerca, o muy cerca, de embalses como los de Luna, Casares... Dicen que por estas zonas hay unos suelos muy areniscos, de arena muy fina, muy movediza, por tanto; a poco que hubiera filtraciones de estos embalses, ríos, manantiales mayores, podrían formarse balsas, embalsamientos interiores, que reventaran al llenarse, con hundimientos de tierras de consecuencias imprevistas para los pueblos circundantes.

D) Con sus respectivas precisiones milenarias en el lenguaje de los nativos: pues, si se llama...

  1. Si se tsama, si se llama... L'Argaxá..., será porque nun hay caramelos debaxo...; más bien habrá argaxos y argaxos y argaxos que naide paró nunca hasta la fecha...; a la vista está...

  2. Y si se tsama..., si se llama La Pena Tsago, será porque tampoco será secana del too: algo agua habrá, lagunas, lamas, manantiales...; algo parecido a un chagu, chegu, tsaguetes más o menos permanentes, a la vista o no...; pero algún lago habrá como no se equivoca la palabra. Otras peñas se llaman Peñamiel, La Pena Cabritera, Pena Ruea, Peña Redonda..., porque tendrán miel, serán propicias a las cabras, a las cabritas, más o menos redondeadas... Las palabras para algo están.

  3. Y si unos prerromanos emplearon la raíz indoeuropea *orn- (agua agitada), para describir el río Güerna, ya van más de sei mil, ocho mil años..., sería porque vaían agua bastante entre estas montañas, hasta la vertiente leonesa, donde se prolonga la raíz en otros nombres parecidos

  4. Lo de Sobrolagua, sa ni necesita comentario: también sin caramelos debaxo, ni otras chucherías...; sólo con escuchar a un vaqueru del puerto, ya val..., más que suficiente. O escuchar el ruido del río subterráneo en el silencio del boscaje en ciertas épocas de mayores torrenteras: dicen los nativos que es el río que se sume en El Puzu La Vatsota. O, simplemente, leyer lo que hay escrito nos tsibros, nos mapas, nas guías de rutas... Pero hay que leyer, claro, escuchar antes de espiazar. Por algo se llamó, con precisión lugareña, Sobrolagua...

  5. Y si otros indoeuropeos, por fechas parecidas, emplearon la raíz *nar- (agua, también), justo en la cumbre contigua al Güerna, que vierte al valle de Piedracea, para describir el río Nareo que vierte al Lena, tampoco sería por casualidad; seguro que había agua, como hoy atestigua el río que nace arriba, en Las Fuentes del Nareo.

  6. En fin, la lista de evidencias, interminable. Bastaría terminar en el mismo Balneario de Caldas de Luna: seguro que ni el balbneario sería de vino, ni las aguas cálidas que afuman hasta en el nombre, engañarían durante tantos siglos o milenios a nadie... Simplemente, el valor -el rigor- de las palabras para leer el suelo también.

E) Resumiendo y en concreto: las aguas interiores desviadas de su cauce natural no desaparecen, por algún sitio habrán de reventar

  1. Desaparición de manantiales. Desde el comienzo de las obras, unas cuantas fuentes, manantiales, surgencias..., se fueron cortando de la noche a la mañana. Es el caso de La Fuente la Gortona, en el mismo pueblo de Treslacruz: manantial seguro y siempre abundante bajo las casas. Y tantas otras fuentes en el trazado de las obras, a uno o a otro lado: La Fuente la Rasa, La Fuente Román, La Fuente la Cháscara, Los Fontanales, La Fuente las Pochas...

    En otras ocasiones, las fuentes de los puertos no secaron del todo, pero, ya a principios del verano, se quedan prácticamente sin agua suficiente para el ganado; algo que nunca había ocurrido según la tradicón vaquera en la zona; es el caso de La Fuente la Viyiriza en Coleo, justo sobre el túnel de las vías del AVE; hay otras parecidas por estos altos. Ya en la vertiente leonesa, desde el inicio de las obras quedaron sin agua varios pueblos y mayadas pastoriles en torno a Caldas, Buiza, Folledo, Viadangos...

  2. Desprendimientos recientes. Con la otra parte de la moneda: si un manantial desaparece, pronto surge en otra parte, más o menos próxima o alejada. Por ejemplo, sobre el mismo pueblo de Teyeo, a pocos metros de la boca de los túneles, están apareciendo desprendimientos donde nunca los hubo; poco después de secarse las fuentes de La Cuesta'l Río, La Cháscara, Los Fontanales..., un argaxu se decolgó ladera abajo hasta las aguas del río Güerna.

  3. Surgencias de barro y brozas. En otras ocasiones el cambio en las guías subterráneas de los manantiales, o el embalsamiento de aguas interiores estancadas, revienta por otras fuentes que nunca habían visto anomalías en el caudal. Es el caso del Güiyu l'Agua citado en la braña de Axeite: desde hace un par de años, el manantial pequeño, pero constante, sobre las cabañas viene reventando por el mes de mayo durante unos quince días, llenando la mayada de barro y broza como se dijo; vuelve a bajar de golpe, y sigue el manantial de siempre (explicado más arriba).

F) Y ya como reflexión final en el contraste de los valles del Güerna y del Payares, respecto a la abundancia de agua: por lo visto hasta la fecha, se diría que un gran proyecto de comunicación viaria -imprescindible ya en estos tiempos- sólo tuvo un defecto: parece que se confundió de valle, como bien advertía la voz de la montaña (las palabras del terreno que despreciaron los políticos de turno, los técnicos firmantes con mejor o peor ceño, la especulación programada con tan deficiente proyecto...).

Como se dijo al principio, sigue abierto el proceso judicial en el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, promovido por Asociaciones vecinales de León y de Asturias, con el abogado Carlos González Antón (Universidad de León). Esperamos con interés las investigaciones y el veredicto de la Comisón de la Unión Europea (noticias publicadas en sucesivos artículos del Diario de León y en La Nueva España).

En concreto, por tanto:

a) Resulta que de los 69 túneles sobre las vías RENFE por el Payares, sólo 4 llevan nombres relativos al agua: La Gotera, La Fuente, Arroyo y La Tsaguna (por cierto, todos ellos con aguas bien superficiales, que a la vista están; no se sumen sobre los túneles, fluyen al exterior). En casi siglo y medio de trenes bajo estos puentes, nunca hubo mayores problemas por el agua sobre las vías -como recuerdan los renferos mayores-

b) Por el contrario, más o menos en el mismo trayecto, en la mal-llamada "Variante de Pajares", 22 lugares por ambos lados de las cajas abiertas para las vías, llevan nombres que describen manantiales, ríos, corrientes subterráneas, pozos, argayos, sumideros, acuíferos... Aún sin un solo tren sobre los raíles, las averías por las aguas llevan 16 años sin solución de continuidad. Los resultados a la vista están: y el error de un Variante por el Huerna no necesita comentario (hasta la fecha, por supuesto...).


    (desagües descontrolados por todas partes, aguas que surgen donde nunca las hubo...)

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