El caballo y la serpiente. Éranse una vez dos niños llamados Silva y Jaime. Un día, los niños se fueron al bosque a explorar. Era un día soleado y agradable. Escucharon que una rama se rompía, y Jaime dijo:
Y echaron a correr. Entonces se encontraron dos galletas y se las comieron. Cuando pasó una hora, Silva dijo:
Y los dos gritaron a un tiempo:
Los dos niños empezaron la busca de su cura. Lo primero que hicieron fue fabricar lanzas. Luego vieron a una hormiga que pasaba por allí, y subieron en ella sin que se diera cuenta. La hormiga llevaba un pulgón en su boca que empezó a hablar con Silva y Jaime. Les dijo que se bajara, porque, si no, la hormiga los iba a matar. Ellos obedecieron y se marcharon. Entonces, se encontraron con una serpiente que los atacó, pero Silva la mató. O eso creyeron ellos... El caso es que echaron a correr muy nerviosos, por lo que se subieron a la copa del árbol más cercano que encontraron. El árbol entonces les habló:
Ellos le preguntaron que cuál era ese favor:
Entonces, la serpiente que creían muerta subió al árbol, y Jaime le lanzó una lanza al ojo izquierdo, Silva al ojo derecho, y, finalmente, la mataron de verdad. Luego se fueron a recoger savia para el árbol, cuando vieron una abeja que les dijo:
Entonces, la abeja se metió en la flor y bajó hasta lo más profundo de su tallo, cogió la savia, y se la dio a los niños que marcharon muy contentos con la savia para el árbol enfermo. Cuando llegaron la inyectaron al tronco, y el árbol enfermo se puso muy feliz al saber que ya pronto estaría sano. Los niños siguieron en busca de su cura. Pero cuando se hizo de noche, escucharon unos pasos terribles y muy sonoros. Los niños se asustaron y no podían respirar: pensaban que era un jabalí, pero al final resultó un caballo que sabía dónde estaba su cura. El caballo se presentó:
Ellos contestaron:
El caballo les contó que la cura se encontraba dentro de la barriga de la serpiente que habían matado. Fueron al bosque a rajarle la barriga a la serpiente y se encontraron una libélula muerta. El caballo comentó:
Ellos respondieron:
Al final, se la tuvieron que comer. El caballo les dijo entonces que les concedía un deseo. Los niños desearon que la serpiente reviviera. El caballo la resucita, y la serpiente les dio las gracias a Silva y a Jaime. Los niños, muy contentos, se fueron a sus casas y dijeron a sus padres todo lo que había pasado. A los padres les gustó la historia. Ese día comieron de todo para quitarse el sabor a libélula. El caballo también se quedó a cenar, y después les reveló un secreto:
por Sebas
Silva, la araña; y Mata, la hormiga por David Ruiz Había una vez una araña que se llamaba Silva, y estaba paseando por una hoja. De pronto la hormiga Mata se encontró con la araña Silva en una hoja y le pregunto:
Lla araña le contestó:
Mata se fue de viaje, y Silva se quedó solo sin compañía, y lloraba porque, la verdad, era que no sabia cómo salir de la hoja; tenía mucho miedo, porque nunca había visto una altura tan grande. Mata se encontró a Silva llorando y le dijo:
Mata le explicó a Silva cómo se bajaba de la hoja. Silva, tan ilusionado por bajar de la hoja, le invitó a la hormiga a cenar. Cuando la hormiga fue a cenar a casa de Silva, se encontró con una sorpresa: la araña sólo la había invitado a venir para comerse a la hormiga. De pronto Mata se dio cuenta del engaño y se fue de la casa de Silva. La araña se sintió abandonada por la hormiga que no fue a visitarla para cenar, se fue a la cama para descansar y, después de dormir, iría a visitar a Mata. Al dia siguiente Silva salió de su madriguera y se encontró a Mata en la hoja buscando pulgones Silva le dijo:
La hormiga le contestó:
Después Silva encontró en la hoja una hormiga cualquiera y se la llevó a cenar para comerse a la hormiga y se la comió. Después Mata se dio cuenta de que faltaba una hormiga y fue a casa de Silva a ver si la había visto. A la hormiga que desapareció, Silva dijo que no la había visto, y la invitó a cenar. Mata dijo que iría. A la cena, Mata entró por la puerta; vio que no había comida y dijo:
Silva le contesto:
Y de una fuerte, pelea Silva murió a manos de Mata. Por fin, Mata encontró a la hormiga que faltaba y se la llevo a casa. Volver a ÍNDICE de autores de la páxina Volver a ÍNDICE general de contenidos |