La novia del agua
Dorita García Blanco.
Ediciones Tantín. Santander, 2009

por Xulio Concepción Suárez.
Pola de Lena.

Nota previa de lectura.

El libro completo, con un lenguaje poético rico y complejo, tiene 42 páginas para los quince poemas de extensión variada. El último, el más largo, es el que da nombre al poemario, y que justifica no sólo el título, sino el sentido de los otros catorce poemas previos. Sin la lectura del final, no se entendería bien el conjunto de poemas en su contexto poético muy trabajado y connotador.

1. La novia del agua

  • En realidad, el título del poemario sólo aparece casi al final, en el último poema (p. 39).

  • El personaje literario cumple su deseo poético de fundirse con la naturaleza, acariciada en adelante por las aguas de las fuentes, las riberas del río, las gotas de la lluvia, el rocío de la mañana, o por las mismas olas del mar, una vez transformada en sirena para siempre.
  • "Porque
    soy la novia del agua...
    Quiero sentarme en la selva
    y contemplar cómo llueve el agua
    sobre la ansiosa floresta.
    Agua vísteme de agua de novia.
    Mójame sobre la hierba.
    Atrápame en la cascada
    con los brazos de tus hebras.
    Envuélveme entre los brazos de tus hebras.
    Envuélveme entre las sábanas de tus gotas
    hechiceras.
    Agua,
    agua" (p. 41)

2. El río que lleva la vida desde el principio

  • Desde el primer poema aparece el río como hilo de vida en el que confluye toda la naturaleza con todos sus progresos o desastres: para bien y para mal, todo va al río.
  • "El río...
    Chorro de hilos infinitos,
    que va cruzando la vida en un discurrir contínuo.
    ¿Qué han hecho con la ribera
    y con su cauce?
    ¿Dónde los peces y las ranas?
    ¿Dónde el árbol dormido
    que cobijaba en las tardes
    la siesta de los domingos? "

    (p. 14)

3. El otoño deshojado

  • Y junto al río, en la ribera, siempre el arbolado como en un eterno otoño, imagen del tiempo que culmina y se empieza a deshojar..
  • "Otoño que destrozas los silencios.
    Esta ribera rota.
    Los árboles desiertos.
    Las hojas con su mugre por el suelo
    Otoño de mañanas de hielo...
    Etoño de siluetas fugaces por el cielo..."

    (p. 18)

4. La muerte que germina con la lluvia

  • Pero el ciclo de la vida continúa en el otoño transformando los frutos y las hojas marchitadas, germen de esperanza para el nuevo año: el retoño.
  • "Últimos días de noviembre,
    llueve sobre hojas amarillas
    alfombra de mi espíritu
    que tapiza estos días inertes".

    (p. 20)
  • La muerte y la vida fluyen contiguos en la naturaleza, también en palabras de poetas como Aurelio.
  • "Por si los muertos están entre nosotros
    con sus señas cambiadas
    y unos vestidos nuevos"

    (p. 21)
  • Es la misma naturaleza reencarnada en cada ciclo del año con las distintas formas del agua: la lluvia, el rocío de la mañana, las nieves invernales...
  • "... porque tu hijo, en sus ensueños,
    dijo que estaría para siempre.
    Entre la lluvia y el frío.
    Entre el hibisco
    [planta] y la fuente....
    Bajo la luna saliente.
    Acariciando las rosas
    en las desnudas mañanas,
    y en los cielos color de nieve"

    (p. 21)

5. La añoranza familiar: el paraíso perdido

  • Nada desaparece del todo: siempre hay un germen debajo o detrás.
  • "Tengo la vida en mis brazos
    que un abuelo,
    junto a su boina y sus lentes,
    ha dejado de repuesto"

    (p. 23)
  • El cambio es obligado: simple orden, natural.
  • "Ya no me siento a escuchar
    el susurro del arroyo,
    ni el silbo de los sapos.
    Ni quiero ver los gusanos
    con las colas encendidas
    alumbrando nuestros pasos.
    ¿Será el cambio de la noche?
    ¿Será que cambié yo tanto?"

    (p. 25)

6. Las cenizas esparcidas: el mito del renacer constante

  • El mito del ave fénix: renacer eternamente de las propias cenizas.
  • "Las olas
    apagan el rescoldo aletargado,
    y me encuentro
    con ceniza por las manos,
    que se escurre entre los dedos"

    (p. 26)

7. Como las plantas que retoñan siempre tras la muerte invernal

  • El símbolo de la madera (en realidad, la materia, la madre): tampoco la madera se esfuma del todo entre las llamas de un hogar. Siempre quedan restos que de nuevo harán germinar.
  • "Mandé cortar los árboles,
    calor para mi invierno.
    Humeará el olor de la madera
    cuando ardan las llamas
    y crepite el fuego..."

  • "Y tan pronto amanezca
    las cenizas del fuego
    esparcirán los restos en torno a tu rosal
    y volverán más tarde hacia los crisantemos,
    y serán vuestros árboles y vuestras flores
    las que traigan otros más nuevos"

    (p. 27)

8. La soledad sentida

  • La soledad personal llega a un punto de reflexión en el que sólo le quedan los sentidos: el tacto, la vista...

 

  • "Receta para un cóctel solitario:
    Gotas de silencio.
    Burbujas de soledad.
    Pétalos de crisantemo.
    Hielo. Mucho hielo".

    (p. 28)

9. Las hojas que renacen

  • Y en ese punto de inflexión parece que todo quiere renacer con fuerza renovada.

  • Una vez más, las hojas de los árboles, la madera (la materia), la tierra madre...
    .
  • "Pasa el tiempo y la memoria se fatiga.
    El espacio convierte la distancia
    en sombras.
    No hay tiempo que perder.
    Cada día trae una extrañeza
    para acariciar manos dormidas.
    Renace el mundo envuelto
    en hojas de árbol"

    (p. 29)

10. Reviven los sentidos con la duda

  • Se diría que de la duda personal brota la necesidad de retomar el pasado en el futuro: dejar ya de mirar sólo a un pasado que se fue sin remedio.
  • "La guerra
    que se libra en la frontera,
    entre los años vividos,
    el vértigo
    y la quimera
    de una senda que intenta volver
    sobre pisadas
    que ya borró la niebla"

    (p. 30)

11. El triunfo del presente sobre el pasado

  • Entre la duda y la lucha brota una chispa de esperanza y de futuro.

 

  • "Los nombres que permanecen
    después de la tormenta.
    La vida que vuelve algunas veces
    envuelta en deseos perdidos.
    Una ráfaga en el cielo.
    La grieta del olvido".

    (p. 31)

12. Se viste la novia de agua

  • Renacen los sentidos de la figura poética: el tacto, el oído... que dan vida.
  • "Yo venía paseando por la playa,
    hundía las pisadas...,
    sentía en los tobillos remolinos
    de agua fría..."

    (p. 32)
  • Y, para renacer, es preciso romper en parte con el pasado. Empezar a sentir de nuevo también.
  • Después...
    Las olas recubrieron con su espuma
    huellas, pisadas vacías, y
    me rozaron la piel que, aún curtida,
    se estremeció. Yo sentía... "

    (p. 32)
  • Es el tacto el que prevalece sobre todos los sentidos: sentir la piel del agua, y sentir ribera, las piedras, la tierra....
  • "Otro día en otra playa
    sentí el agua por la piel.
    Sentía su caricia tibia..."

    (p. 33)

  • "Y otras aguas, otro día,
    humedecían las piedras
    que el arroyo besaba a sus orillas"

    (p. 34)
  • La transformación desde la duda empieza con el agua: escuchar el murmulllo del agua que fluye (la que lleva vida, la que lleva al futuro).

  • Enfrente, está el agua estancada (la que permanece muerta, la que ya es sólo pasado inerte).
  • "Sentada entre las piedras
    contemplé el manantial
    que abría la montaña,
    bajo los pies del cielo"

  • "Y ahora y siempre
    agua que me confunde...
    Me confunde cuando sangra
    en corazones solitarios
    y traspasa la mañana.
    Cuando baja turbia y arrastra lodos
    que estancan en pantanos
    de tristeza y añoranza.
    ¿Qué quieres, agua?
    ¿Qué puedes buscar en mí? "

    (p. 35)
  • Porque con el agua llega la esperanza: con el agua viva, el agua que fluye.

  • Es el agua que inunda la tierra para hacerla fecunda, llenarla de verdor y de frutos en esperanza.

  • El agua viva, la que no se puede contener en un pozo.
  • "Un atardecer de gris
    el agua explotó su fuerza.
    Vi saltar las piedras de la ribera,
    con su ira contenida...

  • Y es otro día...
    la espuma de colores
    se sumergió en el pozo
    para saltar y mezclarse con el musgo,
    y revestirse de verde.
    Espuma verde.
    Espuma por donde entró
    la mañana, cascada abajo,
    torrentes y
    cascadas
    de esperanza"

    (p. 37)
  • Y así llegó un día la transformación total: la renovación del pasado.

  • El encuentro de todas las aguas del pasado, del presente y del futuro: las aguas del mar, la inmensidad del océano, siempre conectado a las nubes más allá del horizonte.
  • "Me marché lejos del agua.
    Lejos, muy allá.
    No quise mirar la espuma.
    Ni el torrente.
    Ni descender la cascada...


    Crucé atolones de los mares de la vida,
    recorrí océanos,
    atravesé horizontes
    y me escondí entre las nubes"

    (p. 38)
  • Es el agua de la lluvia la que une al protagonista literario con la vida del cosmos: la funde con la naturaleza.

  • Porque la lluvia trae consigo toda la vida pasada de cada uno y cada una (todas las aguas y seres de la tierra que un día convergen en el mar).
  • "Una noche llovieron [las nubes]
    y el agua me encadenó a los hilos
    de la lluvia,
    me arrastró por la ladera
    y me llevó a sus umbrales.
    Pórtico abierto.
    Yo
    subí
    las escaleras. Y un vestido de agua
    inundaba mi silueta"

    (p. 38)
  • Por eso acepta el vestido de agua, donde se contiene, al tiempo que se esfuma, el pasado, la historia entera personal .
  • "Me senté ante un retrato.
    Todo confusión, luz de duda:
    ¿Dónde huyeron las sonrisas?
    ¿Dónde las canciones?
    ¿Qué del tiempo de las rosas?
    ¿Qué pisadas rastrean entre sombras
    la huída de mi vida?
    ¿Dónde sepultó el tiempo las palabras?
    ¿Dónde la vida?"

    (p. 38)
  • Entonces aparece el agua transformada en novio: todo se fue convirtiendo en agua otra vez, y transportando con la lluvia en gotas cargadas de frutos seguros, esperanzas, promesas....
  • "Y vuelve el agua, y llama a la ventana.
    Los nudillos de sus gotas me lastiman.
    Saben bien que su rumor
    traspasará mis mejillas.
    Porque
    soy la novia del agua,
    la novia del agua que espera
    la mañana..."

    (p. 39)
  • Una novia transformada ahora en naturaleza: como toda la historia familiar y personal de cada uno y cada una. Todo se vino fundiendo y confundiendo con la naturaleza en el tiempo.
  • "Soy la novia del agua
    vestida de madreselvas...
    La novia del agua,
    la que sale al crepúsculo
    con túnicas de grosellas... "

    (p. 39)
  • Transformada en agua también, se diría que la novia busca la libertad total.

  • La novia se transforma poéticamente en esa sirena, símbolo de la libertad femenina natural: la fusión de tierra y mar.
  • "La novia del agua
    con su vestido de sueños
    de agua recortada y fresca.
    Sueños.
    Quiero ser una sirena.
    Quiero surcar otros mares.
    Quiero cantar en la arena
    cuando la luna se esconda
    y las sombras ensombrezcan...."

  • "Soñar y beber néctar.
    Soñar
    y sentir la libertad"

    (p. 40)
  • Tierra y agua, novia y novio, fundidos y florecientes ya para siempre.
  • "Quiero sentarme en la selva
    y contemplar cómo llueve el agua
    sobre la ansiosa floresta"

    (p. 41)
  • Porque el agua es el pasado y el futuro: y todo está contenido en el mar.
  • "Yo soy la nivia del agua.
    Novia del agua que añora.
    Novia del agua que sueña"

    (p. 42)
  • En fin, se diría que la protagonista literaria quiere ser libre como el mar, convivir eternamente con el pasado y el futuro enlazados de continuo por las olas, de océano en océano...
  • "Una nube viene y va,
    mientras me acaricia el agua....
    Una gota
    que camina
    solitaria..."
  • El ciclo natural de la tierra madre: ese incesante movimiento circular del agua hacia las nubes, de las nubes a la tierra, de la tierra al mar, del agua a las nubes...
  • "Novia del agua.
    Hereda tú este mar
    desde este instante"
    .
    (p. 42)

En resumen:

Simplemente, la totalidad sentida en una fructífera gota de agua que cae sobre la tierra: la plenitud soñada, la libertad intemporal.

por Xulio Concepción Suárez

Poema completo: La novia del agua (en PDF)

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