Canciones del pueblo:
para la libertad
(poemas hispano-americanos)
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Habrá un día en que todos, al levantar la vista,
veremos una tierra que ponga libertad.
Hermano, aquí mi mano, será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre caerá sin levantar
huracanes de miedo ante la libertad.
Haremos el camino en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros para así levantar
a aquellos que cayeron gritando libertad.
Habrá un día en que todos…
Sonarán las campanas desde los campanarios,
y los campos desiertos volverán a granar
unas espigas altas dispuestas para el pan.
Para un pan que en los siglos nunca fue repartido
entre todos aquellos que hicieron lo posible
por empujar la historia hacia la libertad.
Habrá un día en que todos…
También será posible que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver;
pero habrá que empujarla para que pueda ser.
Que sea como un viento que arranque los matojos
surgiendo la verdad, y limpie los caminos
de siglos de destrozos contra la libertad.
Habrá un día en que todos…
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‘Canto a la libertad'
José Antonio Labordeta |
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A desalambrar
Víctor Jara
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Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que esta tierra es de nosotros
y no del que tenga más.
Yo pregunto si en la tierra
nunca habrá pensado usted
que si las manos son nuestras
es nuestro lo que nos den.
¡A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, María, de Juan y José.
Si molesto con mi canto
a alguien que no quiera oír
le aseguro que es un gringo
o un dueño de este país.
¡A desalambrar, a desalambrar!
que la tierra es nuestra,
tuya y de aquel,
de Pedro, María, de Juan y José.
***
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Somos pájaros libres.
Hermano, es tarde ya.
¡Volemos a la cumbre!
¿Cuántos caminos recorre
el hombre sin descansar?
Y se muere en el camino
sin hallar la libertad.
¿Cuántas veces en la noche
el soldado llorará?
Debe cumplir el mandato,
le enseñaron a matar.
¿Hasta cuándo la pobreza
se tiene que soportar?
El hambre es un pozo oscuro,
tan profundo como el mar.
Yo no soy aquel que soy,
yo soy aquel que será.
Si tengo las manos sucias
el viento las limpiará.
Somos pájaros libres.
Hermano, es tarde ya.
¡Volemos a la cumbre!
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Somos pájaros libres
Víctor Jara |
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Aquí me quedo
Vícotr Jara
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Yo no quiero la patria dividida,
ni por siete cuchillos desangrada:
quiero la luz de Chile enarbolada
sobre la nueva casa construida.
Yo no quiero la patria dividida,
ni por siete cuchillos desangrada.
Yo no quiero la patria dividida,
cabemos todos en la tierra mía.
Y los que se creen prisioneros
se vayan lejos con su melodía:
siempre los ricos fueron extranjeros.
¡Que se vayan a Miami con sus tías!
Yo no quiero la patria dividida,
se vayan lejos con sus melodías.
Yo no quiero la patria dividida,
cabemos todos en la tierra mía.
Yo me quedo a cantar con los obreros
en esta nueva historia y geografía.
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Caminando, caminando,
voy buscando libertad,
¡ojalá encuentre camino
para seguir caminando!
Es difícil encontrar
en la sombra claridad,
cuando el sol que nos alumbra
descolora la verdad.
Cuánto tiempo estoy llegando,
desde cuándo me habré ido,
cuánto tiempo caminando
desde cuándo caminando.
Caminando, caminando,
caminando, caminando.
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Caminando, caminando
Víctor Jara
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Canción del minero
Víctor Jara
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Voy, vengo, subo, bajo,
todo para qué,
nada para mí.
Minero soy,
a la mina voy,
a la muerte voy,
minero soy.
Abro, saco, sudo, sangro,
todo pa'l patrón,
nada pa'l dolor
Minero soy,
a la mina voy,
a la muerte voy,
minero soy.
Mira, oye, piensa, grita,
nada es lo peor,
todo es lo mejor.
Minero soy,
a la mina voy,
a la muerte voy,
minero soy.
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El verso es una paloma
que busca donde anidar,
estalla y abre sus alas
para volar y volar.
Mi canto es un canto libre
que se quiere regalar
a quien estreche su mano,
a quien quiera disparar.
Mi canto es una cadena
sin comienzo ni final,
y en cada eslabón se encuentra
el canto de los demás.
Sigamos cantando juntos
a toda la humanidad,
que el canto es una paloma
que vuela para alcanzar,
estalla y abre sus alas
para volar y volar.
Mi canto es un canto libre.
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Canto libre
Víctor Jara
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El arado
Víctor Jara
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Aprieto firme mi mano
y hundo el arado en la tierra,
hace años que llevo en ella,
cómo no estar agotao.
Vuelan mariposas, cantan grillos,
la piel se me pone negra
y el sol brilla y brilla.
El sudor me hace surcos,
yo hago surcos a la tierra
sin parar.
Afirmo bien la esperanza
cuando pienso en la otra estrella,
nunca es tarde me dice ella,
la paloma volará.
Vuelan mariposas, cantan grillos,
la piel se me pone negra
y el sol brilla, brilla y brilla.
Y en la tarde cuando vuelvo,
en el cielo, apareciendo,
una estrella.
Nunca es tarde me dice ella,
la paloma volará, volará, volará.
Como yugo de apretao,
tengo el puño esperanzao,
porque todo cambiará.
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Por un camino ‘e trumao
va la carreta crujiendo,
palpita la ventolera
entre las hojas del trébol.
Mi vida es sólo trumao,
ventoleras y silencio,
camino el mismo camino,
con mi yunta voy vengo.
La tarde baila en las nubes,
cubre de sangre los cerros,
una corona de buitres
acompaña al carretero.
A veces pierdo la huella
mientra' el corazón da un vuelco.
¿Cuándo mi vida tendrá
el camino que yo quiero?
Un aleteo de sombras
alarga más el silencio,
como hundiéndose en la noche
la carreta va crujiendo.
Yo también abro la tierra
y con ella abro mi fe.
¡Apúrate, yunta ‘e negro',
que comienza a amanecer!
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El carretero
Víctor Jara
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Campesino
Atahualpa Yupanqui |
Cuando vayas a los campos,
no te apartes del camino,
que puedes pisar el sueño
de los abuelos dormidos.
Campesino, campesino.
¡Por ti canto, Campesino!
Unos son tierra menuda.
Otras, la raíz del trigo.
Otros son piedras dispersas
en la orillita del río.
Campesino, Campesino.
¡Por ti canto, Campesino!
Cuántas veces, cuántas veces,
más allá del sembradío,
en la fragua de las tardes
fueron á templar sus gritos
Campesino, Campesino.
¡Por ti canto, Campesino!
Sagrado misión del hombre:
nieve, sol y sacrificio.
Morir sembrando la vida.
Vivir, templando su grito.
Campesino, Campesino,
Par ti canto, ¡Campesino!
Cuando vayas á los campos,
no te apartes del camino,
que puedes pisar el sueño
de los abuelos dormidos.
Nunca muertos, ¡sí dormidos ¡
Nunca muertos, ¡si dormidos!
Campesino, Campesino
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En las arenas bailan los remolinos,
el sol juega en el brillo del pedregal,
y prendido a la magia de los caminos,
el arriero va, el arriero va.
Es bandera de niebla su poncho al viento,
lo saludan las flautas del pajonal,
y animando la tropa par esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
Las penas y las vaquitas
se van par la misma senda.
Las penas son de nosotros,
las vaquitas son ajenas.
Un degüello de soles muestra la tarde,
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va, el arriero va.
Amalaya la noche traiga un recuerdo
que haga menos peso mi soledad.
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va, el arriero va.
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El arriero va
Atahualpa Yupanqui |
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Los ejes de mi carreta
Atahualpa Yupanqui |
Porque no engraso los ejes,
me llaman abandona'o ...
si a mi me gusta que suenen,
¿pa qué los quiero engrasaos?
E demasiado aburrido
seguir y seguir la huella,
demasiao largo el camino
sin nada que me entretenga.
No necesito silencio.
Yo no tengo en qué pensar.
Tenía, pero hace tiempo,
ahora ya no pienso mas.
Los ejes de mi carreta
nunca los voy a engrasar...
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Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar:
cada cual cree que no cambia
y que cambia los demás.
Y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz,
por qué la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tú.
Se vuelve cruda mentira,
lo que fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda
se convierte en arenal
Y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz.
Por qué la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tú.
Los hombres son dioses muertos
de un templo ya derrumba'o
Ni sus sueños se salvaron
sólo una sombra ha queda'o.
Y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz.
Por qué la noche es tan larga,
guitarra, dímelo tú
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Guitarra, dímelo tú
A. Yupanqui |
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Nieve, viento y sol
Atahualpa Yupanqui
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Desde mis montañas
nieve, viento y sol,
he bajado al valle
pa verte, mi amor.
He bajado al valle
con una canción,
llena de perfumes,
nieve, viento y sol.
Traje la esperanza.
Traje la emoción.
Y sólo desdenes
me llevo de vos.
Vuelvo a la montaña
a pedirle a Dios
pa estas penas mías
nieve, viento y sol.
Nieve pa las penas.
Viento pa'l dolor.
Y sol pa las sombras
de mi corazón.
A llorar a solas
y a pedirle a Dios
pa estas penas mías,
nieve, viento y sol.
***
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Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.
Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez –en la reja,
A la entrada de la viña.—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: --cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.
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José Martí |
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José Martí |
Si ves un monte de espumas,
Es mi verso lo que ves:
Mi verso es un monte, y es
Un abanico de plumas.
Mi verso es como un puñal
Que por el puño echa flor:
Mi verso es un surtidor
Que da un agua de coral.
Mi verso es de un verde claro
Y de un carmín encendido:
Mi verso es un ciervo herido
Que busca en el monte amparo.
Mi verso al valiente agrada:
Mi verso, breve y sincero,
Es del vigor del acero
Con que se funde la espada.
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Tú piensas que eres distinto
Porque te dicen poeta,
Y tienes un mundo aparte
Mas allá de las estrellas.
De tanto mirar la luna,
Ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego
Que no sabe adónde va.
Vete a mirar los mineros,
Los hombres en el trigal,
Y cántale a los que luchan
Por un pedazo de pan.
Poeta de tierras rimas,
Vete á vivir a la selva,
Y aprenderás muchas cosas
Del hachero y sus miserias.
Vive junto con el pueblo,
No lo mires desde afuera,
Que lo primero es ser hombre,
Y lo segundo, poeta.
De tanto mirar la luna...
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El poeta
Atahualpa Yupanqui
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Juan Manuel Serrat
canta a
Miguel Hernández
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Para La Libertad
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado que retoño
porque aún tengo la vida.
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