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EL CRONISTA Y LA ALCALDESA

Carmen Alonso -Menchu para los conocidos- es la primera alcaldesa en la historia de la vida política de Teverga y que como vecina lo sea por muchos años en este bello lugar aunque con el tiempo, estos valles y otros van perdiendo su esencia. Al menos, esta apreciación sobre la "Primera Dama" no la desmienten ni tampoco lo aseguran los documentos revisados de escribanos de antaño. Claro que para evitar esta dicotomía, los cronistas tienen que estar al día para ir recogiendo -sin prisas pero sin pausas y con la transparencia de un cristal- todo cuanto ocurre de divino y de humano en el solar que le ocupa su pluma. Bien es verdad que para que esto ocurra, los cronistas han de ser invitados para conocer in situ la verdad de los acontecimientos y trasladarlo más tarde al papel para fijar la crónica.

No tiene trascendencia alguna, porque este cronista se entera tarde o temprano de lo que acontece por estos valles y lo plasma con puntos y comas, llamando pan, al pan y dándole al vino su denominación de origen.

La noticia está, en su esencia, en la visita que este verano giró el Presidente del Principado, Alvarez Areces, por este solar para inaugurar en La Plaza -capital del concejo- el eje vial San Martín-La Riera de Somiedo por el puerto de San Lorenzo. Un buen trabajo que se une en su mejora y ensanche al ya realizado por el alcalde César García Arias y continuado por el recordado Ramón Alvarez Argüelles -Q.E.P.D.- del que dio, en su día, buena cuenta este cronista en LA NUEVA ESPAÑA.

A la alcaldesa tevergana le encanta salir en las fotos. Pero le gusta aún más que otros no salgan. Si éstos no salen en la instantánea, no tiene importancia alguna; al menos para quien suscribe, pero vamos al hecho de marginar. De apartar aquello que molesta. Pero resulta que algunas veces su foto se queda movida muy a pesar de su sonrisa de oreja a oreja, de su ceño fruncido y de un caracter fuerte e intolerante del que hace acopio en muchas ocasiones. Yo no sé -y creo que es un mal endémico- lo que le ocurre a los políticos con los periodistas, cronistas e intelectuales. Tal vez consideran que se les hace sombra o que la pluma versátil y honesta les hace frente; Quizás la soberbia haga el resto.

A mi me gustaría que la alcaldesa siguiera riendo muchos años pero sin foto y una vez que se fueran concluyendo las muchas obras que están paralizadas: el ferial de La Madrada; los edificios del Plan de dinamización para Los Valles del Trubia; la plataforma y accesos a la cueva Güerta; la promoción del turismo con una sociedad mixta o patronato entre lo municipal y lo privado (en el mes de julio han visitado el concejo cinco contados peregrinos y la Primera Dama y otros sabían mucho, en el mes de noviembre de como se promociona un destino turístico, por ello no quisieron contar con técnicos y asesores); la búsqueda de empresas para el área industrial de Entrago; la puesta en marcha de la residencia de ancianos de La Barzaniella; la cesión de la vieja escuela de La Campa para un Centro de Estudios literarios y Sociales y los locales para una fundación que velen por el bienestar de los ciudadanos y difunda y defienda la cultura local; los silenciosos edificios de La -Cruz en Santianes; un plan de empleo juvenil; El proyecto de Las Ubiñas; la recuperación del mundo rural y etnográfico; la dinamización del verdadero espíritu del proyecto europeo RECITE para el intercambio entre comunidades; el devenir de la educación en el concejo....

Lo siento. No puedo dar santo y seña de lo que aconteció en el valle de Valdecarzana. Supongo que todo habrá salido bien por los alrededores de una colegiata abandonada y un texu centenario que se muere sin que el Ayuntamiento se ocupe del "patriarca de verdes barbas..." tal y como lo glosara el poeta Alfonso Camín.

No fui invitado -ni falta que me hace-, sin embargo la esencia del evento la recogerán las crónicas como se viene haciendo desde hace treinta y cinco años. Pero de una cosa puedo dar fe por adelantado: que la alcaldesa estaba en la foto. Como en el juego: De oca en oca y me pongo porque me toca ¿Se habrá movido?

Celso Peyroux

Verano de 2004

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DESDE TEVERGA, FINAL Y AGRADECIMIENTO

He guardado un discreto y prudencial silencio -otros y otras hablaron por mí- desde que aparecieran en LA NUEVA ESPAÑA (4 y 11 de septiembre de 2004), unas declaraciones de la alcaldesa de Teverga y del concejal Capín -tanto monta, monta tanto- que, ahora una vez todo consumado y por alusiones, es necesario aclarar para ir poniendo a cada cual en el sitio que le corresponde.

Como se sabe, quien suscribe ha sido cesado de su cometido como cronista oficial tras veinte años de arduo, noble y leal trabajo por y para los teverganos con veinte libros publicados, miles de artículos, crónicas y reportajes en este diario y decenas de conferencias y actos culturales para ensalzar siempre el nombre de nuestro municipio. Que como modelo, entre otros muchos, un certificado extendido por el anterior alcalde, el recordado Ramón A. Argüelles, con fecha de noviembre de 2002 cuyo documento recoge: "Durante todo este tiempo, el cronista oficial ha desempeñado su cometido cuantas veces ha sido solicitado, al margen de sus iniciativas culturales entre las que destacan sus ediciones literarias y de investigación sobre el municipio. (...) Habida cuenta de su experiencia en el campo de la enseñanza, como profesor de Estudios Turísticos, el importante bagaje cultural que tiene tras de sí y los amplios conocimientos de nuestro concejo...."

Los argumentos del cese -faltos de fondo y de forma, de acuerdo con el "Reglamento especial de honores y distinciones del Ayuntamiento de Teverga"- han sido para "primar el rejuvenecimiento del cargo con aires nuevos", "evitar las opiniones sobre la actuación municipal" y "cubrir la plaza según los criterios de los concursos públicos". ¿Verdad que dan que pensar semejantes razonamientos?

Nada que decir al respeto salvo que ha sido una mezquindad y venganza hacia la libertad de expresión en un vano intento de amordazar la palabra. Pero, además, asuma la Corporación Municipal y diga al pueblo llano, de una vez por todas, que la petición de la desafectada escuela de la Campa (Entrago), abandonada desde hace veinte años y solicitada por este cronista para la instalación de un centro de estudios literarios y sede de una fundación cultural (para velar por el bienestar de los ciudadanos, por nuestro patrimonio, para confeccionar la candidatura del pueblo de Entrago como "pueblo ejemplar" y elevarla a la Fundación "Príncipe de Asturias" y la creación de la "colegiata de oro" y en su versión de plata con las que distinguir a las personas que se hagan acreedoras de ellas..., entre otras muchas cosas) ha sido el tema que les hizo rasgarse las vestiduras, al poner este cronista -ante su silencio administrativo- el loable proyecto en manos del Defensor del Pueblo. Dígan los/las ediles toda la verdad sobre el asunto y, sobre todo, arguméntenlo.

No obstante, por aquello de quien calla otorga, no pueden quedar sin respuesta las mal intencionadas palabras de ambos miembros de la Corporación Municipal cuando la alcaldesa vincula el cese "al mucho tiempo que llevaba el cronista sin dar a conocer la cultura y el modo de vida" y "al sentir del pueblo su cese". Se ve, en cuanto a la primera consideración que, visiblemente atareada la alcaldesa y sus gentes no tuvieron la gentileza de acudir al xxv aniversario del primer gran libro que se escribió sobre nuestros valles: "Teverga, historia y vida de un concejo", ni la deferencia ni el respeto hacia los teverganos de acercarse al Club de Prensa de LA NUEVA ESPAÑA con motivo de la presentación, el pasado mes de junio, de mi último libro: "Teverga, soñando caminos" en cuyas páginas -letra y fotografía- si se recoge con rigor y afecto el ser y sentir del pueblo tevergano.

Es obvio que nadie del Ayuntamiento acudirá a la puesta de largo del mismo libro en el Centro Asturiano de la villa y corte de Madrid el próximo mes de noviembre. Por otra parte, muchas gentes se preguntan, no sin razón, en qué tipo de encuesta apresurada, de un día para otro, ha recogido la regidora tevergana "el sentir popular" cuando sabe que tiene, en este lamentable asunto, a la ciudadanía en su contra.

Por otra parte el ciudadano Capín (portavoz del PP en el Ayuntamiento) asegura con una "boutade" de resonancias bélicas que el cronista "genera guerras entre los teverganos, cometiendo delitos gravísimos". Para argumentar sus frases, este ciudadano saca a colación una carta personal, intransferible y caduca (llevaba quince meses en silencio) que quien suscribe le envió como consecuencia de sus desvaríos, embustes e insultos publicando sesgadamente en LA NUEVA ESPAÑA aquello que más le apateció y ocultando verdades como: "yo quiero ser alcalde para vengar a mi padre". Por cierto, dicha misiva -que ha subido a la red, para que se conozca su texto íntegro- exenta de insultos y dentro de un contexto propio de aquellos días, son unas "Consideraciones didácticas y terapéuticas para el autocontrol en las relaciones humanas y el bienestar y sosiego del alma", del ciudadano Capín.

Miren, en política no sirve todo y quien miente, falsea o calumnia tiene que buscarse otros horizontes lejos de los hemiciclos porque el pueblo y la democracia ya comienzan a estar hartos de las palabras heridas, de las demagogias y de las hipocresías. A este respecto -no se lo pierdan- el cinismo alcanza su zénit cuando en la última resolución concejil recomiendan a este cronista "el seguir escribiendo y publicando sobre Teverga".

Aprovecho, la ocasión para expresar mi agradecimiento al diario LA NUEVA ESPAÑA -con quien llevo colaborando desde hace treinta y seis años-, a los cronistas oficiales de España y de Asturias; a las casi un centenar de llamadas telefónicas; recibidas de todos los rincones del país; a los numerosos correos electrónicos y cartas llegadas desde varios lugares de España y del Extranjero; a los escritores y artistas y aquellas otras personas que durante estos días se han asomado con sus bellos escritos de apoyo, amistad y solidaridad a estas páginas. A todos mi reconocimiento y deuda perenne. "ab imo pectore" (desde lo más profundo del corazón).

Doy por cerrado este esperpéntico evento y ante tal cúmulo de despropósitos, creo que las palabras del evangelio -según San Mateo,VII, 6- puedan poner el punto final: "no habléis nunca ante los ignorantes de cosas que no comprenden". Espero que el joven cronista oficial que sea nombrado recoja, paso a paso, todo el "dossier" para que la historia, en su día, tenga los suficientes elementos con los que emitir su juicio. Si su pluma se pone al servicio servil de quienes ostentan los poderes públicos, no pierda cuidado porque tiene su futuro asegurado.

Por mi parte, "Vitam et labor impendere vero" (Seguiré consagrando mi vida a la verdad y al trabajo).

Celso Peyroux

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