Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

 

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Matar para seguir viviendo.
La Guerra Civil en Teverga
MADÚ Ediciones.

GUERRA CIVIL EN TEVERGA (ASTURIAS)
(I)

Introducción

Después de varios años de trabajos de campo y de búsqueda de información se concluye este ensayo sobre la Guerra Civil española 1936-1937 que situamos en el concejo de Teverga con algunas informaciones, testimonios y hechos recogidos en los municipios circundantes cuales son Quirós, Somiedo, Yernes y Tameza, Proaza y San Emiliano de Babia (León).

Aunque término municipal limítrofe y, por aquel entonces y durante varios años cabeza de Partido Judicial, no se incluye al vecino municipio de Belmonte de Miranda. En todo caso, no se trata de una exclusión arbitraria sino que, salvo hechos puntuales, consideramos que fueron menores las conexiones habidas durante aquel tiempo entre ambos territorios y desconocemos los vínculos que hayan podido mantener.

El realengo de la casa de Miranda -con importantes lazos y relaciones con el solar tevergano-, los privilegios del rey Alfonso VII y de sus hijos y la influencia del monasterio de Santa María de Lapedo, el concejo mirandés -como encrucijada de caminos y y de civilizaciones- bien merece un capítulo a parte sobre los hechos ocurridos durante la Guerra Civil de 1936-1937.

Antes de adentrarnos en la sinopsis que comportan los diferentes capítulos del libro, consideramos oportuno -para que el lector localice mejor el escenario de los acontecimientos en el espacio- unas líneas sobre la situación y límites de Teverga enmarcado este concejo en la comarca.

El territorio tevergano semeja a un triángulo isósceles cuyos vértices básicos lo determinarían las cumbres de Caldobeiru (1.355 mts.) y Fasgueiru (1.432 mts.), mientras Bosbudín (1.588 mts.) sería el superior. Circundado por los concejos de Proaza, Yernes y Tameza, Grado, Belmonte de Miranda, Somiedo, San Emiliano de Babia y Quirós, se encuentra -desde el punto de vista cartográfico, con algunas variables- en las coordenadas: Lat. 43º 07' 40'' y Long. 6º 01' 40'', en un eje imaginario que uniría La Bañeza (León) y Cudillero (Asturias). La extensión de su territorio es de 168, 90 km2.

Los datos sobre las cinco localidades periféricas son inherentes al estudio no sólo por razones de vecindad sino por conexiones de estrategia tanto militares como políticas. Así, las cuatro compañías que formaban el Batallón "Asturias-39", operaban en los concejos de Teverga y Quirós; en Babia estaban los combatientes falangistas y militares que luchaban en el Frente de Ventana por ganar las posiciones de las cumbres; una buena parte del aprovisionamiento de las tropas del Batallón "Asturias-42" -realizado por la sección de Intendencia de montaña, destacada en Teverga- se hacía desde Villanueva por el puerto de San Lorenzo, con destino a Somiedo y a Belmonte de Miranda, y Proaza era el centro de reclutamiento y de movilizaciones de toda la zona.

El trabajo, para su mejor situación en el tiempo, se ha dividido en veinte capítulos que se han considerado autónomos y al mismo tiempo muy vinculados entre sí todos ellos englobados en seis partes. Tras esta introducción -que ayudará al lector a situarse con relación al libro- y unos recuerdos de infancia de donde nace el amor, el sentimiento y la pasión sobre el tema que se desarrolla, la primera parte está comprendida desde la Revolución Obrera de mil novecientos treinta y cuatro hasta el diecisiete de julio de 1936, el último día de lo que se vino en llamar, "tiempos normales"; esto es, antes de estallar el alzamiento rebelde.

Se consideró esta parte importante por entender que el caldo de cultivo de las agrias y violentas maneras y actitudes que se observaban en Teverga durante este tiempo, provenían, en su mayor parte, de las diferencias y rencores nacidos en octubre de 1934. En Teverga, al menos los sucesos de aquella revuelta están estrechamente ligados a la Guerra Civil.

Se considera al año 1935 como un "año de transición" durante el cual hubo una relativa calma y la labor cotidiana del campo y de las minas se desarrolló con una cierta normalidad, pero con los ánimos encendidos. Y llegó el año 1936 en el que ya se detalla la vida política municipal con el cambio de Corporación -una vez que el Frente Popular ganó las elecciones de febrero- con algunas modificaciones a la hora de gestionar, la salida de las cárceles de los presos que habían participado en la Revolución de 1934 y las semanas previas al golpe militar donde se puede apreciar la intranquilidad vecinal aflorando actos de revancha y de discordia entre los dos bandos antagónicos que podríamos denominar "Las-dos-Tevergas".

Una segunda parte nos adentra de lleno en el conflicto -el desconcierto de la mal llamada "sanjurjada"- con la preparación para la defensa de la República; las movilizaciones de mozos hacia los frentes de Grado, Candamo y puerto Ventana; la organización de las milicias populares; las primeras detenciones de vecinos de Derechas; la llegada de los mineros del Alto Bierzo; la vida municipal de la Gestora; los ataques y réplicas en la línea divisoria entre Asturias y León; los audaces golpes de mano de ambos bandos en las montañas de la Cordillera Cantábrica; la puesta en funcionamiento de las compañías para el Frente de Ventana; los bombardeos aéreos de noviembre.

Y las requisas; los racionamientos, la vida en general en la retaguardia; los combates en Las Ubiñas y en la zona del pueblo babiano de Torrestío; el desánimo de los republicanos viendo el avance por el Norte de las columnas navarras y, en fin, la última sesión de un Ayuntamiento republicano desarrollada el 3 de octubre de 1937 y el abandono del Frente de Ventana. A este respecto, el presente trabajo no contempla la administración, gestión y decisiones de la nueva Corporación Municipal, desde que Teverga se convierte en zona nacional, si bien no se concluye hasta finales del año 1937 y algunos episodios de los años posteriores.

La tercera parte corresponde a la entrada de la Bandera falangista de Lugo y poco después de la "30 Batería de Costa" cuya misión era mantener el orden público y la persecución y arresto de huidos, llamados popularmente los "fugaos" del monte. Unas tropas que permanecerían durante un año, es decir, hasta que el municipio fue recobrando un poco de "sosiego" y las aguas turbulentas volvieron, con más pena que gloria, a su antiguo cauce, si bien dicha batería sería reemplazada por un tabor de regulares.

Durante este tiempo comenzaban las temidas represalias y deleznables y arbitrarias ejecuciones movidas, en su mayor parte, por la denuncia y la inquina vecinal. Al mal llamado en Teverga el "terror rojo" porque no lo hubo si no es el suscitado por algunos milicianos incontrolados y comportamientos aviesos, se unía en lo que hemos venido en denominar el "pavor azul" en una simbiosis de militares, falangistas y fuerzas reaccionarias cuyas acciones eran temidas por los tres valles.

El ensayo se acerca, con sumo tacto y respeto, al número de personas represaliadas y pérdida de vidas humanas -de cuyas cifras concretas carecemos- así como los lugares donde se produjeron las ejecuciones. Se incluye también lo que fueron la vida y la muerte de los hombres del monte donde se insertan algunas vivencias, como las ocurridas a José "Aleluya" al huir de la muerte ante un pelotón de fusilamiento.

La cuarta parte la compone una miscelánea donde se analizan las causas de la derrota del Ejército del Norte, unos pasajes de la prensa en tiempos de guerra y las reacciones de la Iglesia con su apoyo total al Alzamiento rebelde. Se incluye en ella un pequeño apartado con las personas y personajes más sobresalientes y especiales y las memorias de un niño de la guerra. Una quinta parte con una selección de textos literarios tres de ellos vinculados con Teverga y la comarca y en la que también se exponen, muy a vuela pluma unos itinerarios culturales y bélicos para invitar al lector a recorrer los lugares de los acontecimientos.

En fin, cierra la sexta y última parte con un apéndice documental extraido del Archivo Histórico de Salamanca y de otros archivos tanto públicos como privados con algunas cartas y documentos -hasta ahora desconocidos- que redactaron, por aquel tiempo, ambos bandos; la bibliografía empleada y un breve glosario de las voces que aparecen en asturiano trasladadas al castellano.

Se insertan en el trabajo un reportaje gráfico de fotografías de la época colocadas en el tiempo en varios espacios diferentes: Revolución de Octubre, principio de la Guerra Civil, en zona republicana, final de la contienda y la Teverga de la zona nacional, fotografías de los concejos limítrofes y, por último, unas instantáneas para ilustrar el capítulo de los Itinerarios turísticos y bélicos".

En la presentación cronológica de los hechos se fueron engarzando los acontecimientos teverganos con algunos apuntes de los concejos vecinos de la comarca con una visión rápida de lo sucedido en Asturias y muy a vuela pluma los hechos de la Guerra Civil en el contexto nacional. Se ha creído de interés este método para que el lector tenga una visión de conjunto y pueda ir confrontando y analizando el desarrollo de la guerra en tres planos diferentes.

En esta concepción metodológica se han ido armonizando los relatos de los comunicantes con los documentos consultados y los pocos datos históricos -en cuanto a bibliografía se refiere- que se han podido recoger -en el panorama tevergano- si no son notas sueltas aparecidas aquí y acullá, al margen de las valiosas aportaciones del Archivo Histórico de Salamanca "Sección de la Guerra Civil", la documentación de los Archivos municipales del Ayuntamiento de Teverga y sobre todo, los testimonios de los comunicantes -de ambos bandos- a lo largo de todos estos años.

Sería pretencioso por parte del autor considerar que todo cuanto ocurrió durante los meses que duró la Guerra Civil en el concejo de Teverga queda reflejado en el presente ensayo. Dicho queda la ardua labor, la buena voluntad y el trabajo de campo desplegado durante varios años para la cofección de aquellas páginas luctuosas e inolvidables de la Historia local.

No obstante, aunque en los capitulos que siguen se recoge la esencia de los hechos que acontecieron, aun quedan apartados en los que habría que profundizar y otros que, por falta de espacio, no pueden ser incluidos en esta ocasión ya que por si sólos serían nuevos ensayos llenos de vida. Así, se quedan en el tintero, en las cintas grabadas y en los cuadernos de campo el anecdotario y hechos de guerra ocurridos en los dos bandos; el intento de incendio de la colegiata de San Pedro; la lucha a muerte entre Canorín Luspicianu y el sargento Morojuan en los sótanos del palacio de Entrago.

Como se queda El Cristo socialista de la iglesia de Prado; la caza de un oso por un miliciano en el Frente de Ventana; el incendio de las cabañas del valle de Cuspasante y del "pavor azul" en los primeros días en los pueblos de San Emiliano, entre ellos Torrebarrio y Torrestío propiciados por las escuadras falangistas; el accidente del sargento Morojuan al perder un ojo por la metralla de una granada; la muerte por error de un vecino del valle de Somoza al entrar en el concejo la Bandera falangista de Lugo; la conmutacion de la pena de muerte y posterior libertad de un sacerdote de Valdesantibáñez recluido en el palacio de Entrago; la emboscada tendida al capitán Angel Suarez en la braña de El Pividal.

Y como se queda el pánico, en toda su crueldad, de los bombardeos de la aviación en Las Vegas, San Martín y Entrago con las desgracias que habrían ocasionsado las bombas que no llegaron a explosionar; la crueldad de los dos bandos bejando al enemigo antes y después de las ejecuciones enterrándolos vivos, cortándoles sus partes genitales o rematándolos en el suelo clavándoles en el cráneo una "pica" de la mina; los milicianos huidos del frente de Grullos y pasados a Babia... Y sobre todo, un profundo análisis social y psicológico sobre el temor al "terror rojo" y el pánico al "pavor azul"....

Un importante capítulo sería el de los suministros, transportes, abastecimientos y logistica en general así como el de las telecomunicaciones. Es necesario tener presente que por ferrocarril se podía llegar a Trubia, pero por carretera se hacía imperativo cruzar el concejo de Quirós y por La Cobertoria acceder a la cuenca del Caudal por Lena y Mieres, al tiempo que el aprovisionamiento para los frentes se hacía por el grupo de intendencia de montaña -con reatas de mulas y de caballerías- a través de Cueiro, San Lorenzo, Las Navariegas y Trobaniellu.

Un apartado de sumo interés sería el de la retaguardia porque aseguran los entendidos que las guerras se ganan más en las retaguardias que en los propios frentes. La convivencia y la vida de las familias que llegaron a Teverga notablemente las huidas de zonas nacionales, entre ellas las replegadas de la Cornisa Cantábrica y las huidas del Alto Bierzo. Los abusos y atropellos en las requisas de ganado y de alimentos llevadas a cabo por ambos bandos y sobre todo, las venturas y desventuras de los "fugaos" del monte donde cada individuo, grupos, enlaces y familiares merecerían por sí sólos un capítulo a parte. En fin, un trabajo sociologico y demografico -del que no tenemos ningún estudio hecho- serían las concentraciones de cientos de mozos y reclutas en el vecino concejo de Proaza.

El título del presente estudio obedece a un verso apocopado de Miguel Hernández " Es preciso matar para seguir viviendo " del poema <La canción del esposo soldado> que aparece en el poemario " El hombre acecha ". Se eligió, entre otros, como un derecho natural de supervivencia toda vez que en combate la norma de los mandos es la victoria y la del soldado sobrevivir, resultando necesario para ello, acabar con el enemigo, antes que él lo haga.

Se han incluido también otras citas que nos parecen oportunas: una de Antonio Machado sobre el comportamiento y la forma de ser y estar de los españoles, un breve pasaje sobre la violencia del ser humano extraído del Quijote que es asimismo un sencillo homenaje en el cuarto centenario de su aparición y un verso de Arthur Rimbaud que considera que los asesinos no sólo no solicitan el perdón de sus atrocidades sino que hacen de su siniestro crimen una hazaña.

Esta obra es fruto de un trabajo llevado con gran sensibilidad donde la asepsia y la neutralidad fueron -desde el principio- las premisas y los valores éticos más importantes para su elaboración. En algunos pasajes, tal vez el lector se sorprenda de algunas alusiones y epítetos vertidos -con tintas cargadas- sobre tres personajes que sembraron el "pavor azul" por los valles teverganos.

En las manifestaciones recogidas a nuestros comunicantes, tenemos las suficientes pruebas para atribuir un alto grado de psicopatía a tales individuos y asegurar, a tenor de las declaraciones -tanto a personas de Izquierdas como de Derechas-, que fueron, sin paliativo alguno, los causantes de detenciones, encarcelamientos, declaraciones -a golpe de látigo- y muertes de un gran número de soldados de las Milicias Populares, gentes de Izquierdas y lugareños inocentes denunciados por la inquina vecinal.

Si el trabajo de campo, con sus entrevistas, la revisión de documentos y la elaboración del presente libro fue una tarea ardua y laboriosa, no lo fue menos la búsqueda de fotografías para ilustrar la obra. Tras una esmerada, paciente y sensible selección, todas las secuencias se han distribuido en un álbum que venimos en llamar "Lo que el tiempo se llevó" distribuido por apartados de suerte que al lector le resultará fácil la compresión del texto con la ayuda complementaria del archivo fotográfico todas ellas insertadas por orden cronológico según se iban desarrollando los acontecimientos.

Así aparecen desde la Revolución de Octubre de mil novecientos treinta y cuatro hasta las finales que ilustran los Itinerarios turísticos y bélicos para quienes deseen recorrer los lugares de mayor interés. La excepción queda señalada por las secuencias que abren el álbum en Las Sendas de la vida (Recuerdos de un niño de derechas) con unas memorias de infancia que se enmarcan como un monográfico fuera del contexto de la Guerra Civil y por tanto al margen del trabajo pero vinculado al tema que se desarrolla.

Se incluyen, de igual manera, varios mapas de localización para que el lector sitúe mejor los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos. Así aparece la España de comienzos de la Guerra Civil dividido su territorio en dos zonas; el concejo tevergano y la comarca; el mapa de Asturias y los enclaves del Frente de Ventana.

De igual forma se insertan en las portadillas que abren los capítulos una colección de varios carteles de propaganda de ambos bandos. Por el lado republicano, la Delegación de Propaganda y Prensa de la Junta Delegada de Defensa que encarga a varios dibujantes la realización de estos carteles cuyo fin es elevar la moral combativa de las tropas. Por otra parte, por el bando franquista, esta misión fue encargada al Servicio Nacional de Propaganda (Departamento de Plástica). Se trataba de consignas militares, basándose en la esencia de los valores castrenses, el respeto a la Iglesia Católica y en los valores del pensamiento joseantoniano.

En fin, el colofón del trabajo lo cierra un epílogo tomado de las últimas páginas de una novela del autor, donde en su huida de la muerte, el protagonista medita sobre la paz, el perdón, el respeto y la convivencia en un mundo mejor.

Celso Peyroux
Cilleruelo (Sierra de Alcaraz), verano de 2005
Del libro: Matar para seguir viviendo
(La Guerra Civil en Teverga y apuntes
históricos sobre los concejos de Quirós,
Somiedo, Tameza, Proaza y San Emiliano de Babia

MADÚ EDICIONES- 2005

NOTA: Se presenta el lunes 19 de dieciembre de 2005 a las 8 de la tarde en el Club de Prensa de La Nueva España de Oviedo. Calle Calvo Sotelo, 7 Francisco Umbral tiene escrito un libro titulado: "Memorias de un niño de derechas"/ Destino-1972

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