Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

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Las raíces y el devenir
del turismo rural

Por Celso Peyroux
Palabras pronunciadas en
Cangas del Narcea, 2008

Mi breve alocución se sostiene como un hórreo sobre cuatro pegoyos (columnas):

  • -Nacimiento del turismo en espacio rural como vehículo cultural a doble sentido entre el campo y la ciudad. Pervivencia de los lugareños.
  • -Mundo rural y paisanaje, espacio rural y paisaje.
  • -El devenir del mundo rural. ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?
  • -La unidad y comunicación entre los agentes y participantes del turismo en espacio rural.

Todo ello rodeado de un halo poético que engarza las cuatro premisas porque "La poesía es la verdad práctica de la vida", escribe el poeta francés Paul Eluard y porque el campo está en:

-Los versos D. Antonio Machado:

Las figuras del campo
sobre el cielo
Dos lentos bueyes aran
En un alcor cuando el otoño empieza"

-En Las Bucólicas de Virgilio:

Et in Arcadia ego

-En los sonetos de nuestro poeta asturiano Alfonso Camín:

Cancion de la cosecha, espiga rubia
Y el maizal que en la heredad se pierde;
El viejo castañar bajo la lluvia
Y el monte siempre azul y siempre verde"

En los versos de Mino Fuenteseca en nuestra lengua vernácula:

Na seronda murnia
Ya poucu butsiciosa
Esnalan una a una
Las fuechas de l'ablanu"

Y en fin porque el mundo y el medio rurales son poesía y el poema como lenguaje sublime, por encima de cualquier género literario, bebe y vive de imágenes, armonía, belleza, misterio, canción de cuna, balada dulce para vivir los sueños, esencia vital y feliz encuentro con el labriego y nuestros últimos druidas. Es decir todo cuanto de bueno tiene la vida y nos ofrece el campo. Y todo esto y más es lo que viene buscando quienes desean elegir la naturaleza viva como destino turístico. Cuatro consideraciones que podrían dar para una exposición y un debate pero que dejo sobre la mesa de forma sucinta para otra ocasión.

Nacimiento del turismo en espacio rural como vehículo cultural a doble sentido entre el campo y la ciudad. Pervivencia de los lugareños. Nació y se desarrolló sobretodo después de la guerra entre 1945 y 1950. Bien es verdad que el profesor Forestier, en La Auvernia francesa ya llevaba a sus alumnos a convivir con el campesinado en los años veinte. Esta nueva modalidad de recreo no tenía buena fama: se consideraba como un «turismo de pobres» en «zonas de pobres». Con él se pretendía:

  • -Unir a la gente después de la gran tragedia.
  • -Enriquecer el campesinado y las urbes mecanizadas con visiones diferentes de la vida.
  • -Evitar el éxodo rural convertido ya en diáspora
  • -Forma de permanencia y pervivencia de la gente del campo.
  • -Conocimiento del medio rural por parte de los urbanitas y complemento económico para el campesinado.

¿Se cumplen hoy estos postulados como esencia de los orígenes del turismo rural? -Mundo rural y paisanaje, espacio rural y paisaje.

Por muchas razones, entre ellas la propia evolución intrínseca del ser humano, el mundo rural culminado uno de sus vértices por ántropos, se ha perdido o está punto de perecer. Si así es se pierde la esencia del Turismo rural formado por hombres, mujeres y niños, esto es el paisanaje. El visitante ya no viene entonces al mundo rural si no al espacio rural y su paisaje. Es decir, a una naturaleza paisajística y bucólica donde el protagonista ántropos ya no está. Ha desaparecido el protagonista más importante, el hombre. El devenir del mundo rural. ¿Dónde estamos y hacia dónde vamos? El mundo rural se nos va de las manos.

El campo está dando los últimos latidos de un corazón cansado; de una maquinaria humana, natural, material, primigenia, tan vieja como el propio mundo, que se ha explotado, que nos dio el pan y la sal pero con la que no se supo convivir, ni, en estos tiempos, alimentar las esperanzas de los últimos druidas que en ella moran. Estamos en las postrimerías de lo que fue la Arcadia de Palacio Valdés entre el idilio del Paraíso Terrenal y las miserias, la hambruna, la labor penosa de quienes lucharon y vivieron, durante siglos y más siglos, con el terrón y el surco, el baraño y el monte. En los flancos de montaña y en los valles se levantaron pueblos y aldeas y, desde el canto del gallo hasta la noche, el campo era un hervidero de gentes en laceria y penuria.

Nacieron por aquel entones Flórez Estrada y Gaspar de Jovellanos a quienes condenaron al exilio y a la cárcel por sus ideas progresistas y por la revolucionaria "Ley Agraria" que -para vergüenza de los políticos- nunca se acometió. Y un día tecnócratas, antropólogos y hombres de las letras se afanaron en definir, cantar y menospreciar lo que era el espacio rural:

  • "...un conjunto de elementos de interacción dinámica...";
  • "...una Arcadia utópica y virginal de paz y de silencio...";
  • "...Un horrendo lugar donde los pollos se pasean crudos...".

Y una mañana -como lo hicieran los vaqueiros de alzada somedanos- viendo su soledad y abandono, decidieron los lugareños ir en busca de horizontes más prometedores. En los valles sólo quedaron Ellos; pacientes y resignados, los últimos druidas. Quienes convivimos con las gentes del campo -sabemos la realidad y conocemos el éxodo rural habido de cuarenta años a esta parte- tenemos elementos de valor para mostrar la visión de un futuro perecedero pero que, con buena voluntad, aun atisbamos la luciérnaga al final del túnel.

En estos días de comunicación y de dar rienda suelta a la palabra -el más bello don del hombre- se está configurando una nueva etapa legislativa y un reajuste en el Gobierno regional sin manzanas podridas, conspiradores, especuladores y otras miserias de la condición humana; que así se escriba y así se cumpla. Hora es, en estas gestiones y otras de consenso "con el verbo en los labios-, que se tenga en cuenta la tercera verdad palpable del momento del campo asturiano y sus circunstancias.

Se hace necesario, sin más dilación -por mucho que se asegure que "el futuro del campo está garantizado"- un equipo formado por: historiadores, geógrafos, biólogos, etnógrafos, antropólogos, economistas y profesionales del turismo y de su mercadotecnia estudien en profundidad el momento del agro asturiano y aporten ideas para fijar la población que nos queda, dar la bienvenida a los recién nacidos y a los pocos "neorrurales" que al campo se incorporan. Se me ocurre que se haga un estudio sobre la viabilidad de un modelo de uso y gestión para cada uno de los municipios agrícola-ganaderos de la región con la denominación de origen como "parque rural de pervivencia". -La unidad y comunicación entre los agentes y participantes del turismo en espacio rural.

Una parte de la comunicación queda expuesta en la premisa anterior. Es decir son necesarias estas jornadas y otras que vengan para debatir, realizar conclusiones y elevar propuestas. Vamos a dejar de lado la risa jubilosa del oso Yogui para los niños y sus sueños de infancia y nosotros los adultos seamos serios. Se van a cumplir 25 años de los primeros pasos del Turismo Rural en Asturias. Me congratulo de la efemérides porque en esa iniciativa he puesto ilusiones y mi grano de arena. Taramundi se convertía en el centro y las miradas de todo el país. El I Congreso Internacional de turismo Rural de España en Covadonga que tuve el placer de coordinar abrió puertas y expectativas. Congresistas como Bob Bowman, Suzanne Thibal, Henri Grolleau, Venancio Bote, Tomás Flores, Jean Berthier, Dionisio Saravia y otros sentaron las bases para su desarrollo y pervivencia.

Lo siento pero no entiendo la palabra sostenible ni sostenibilidad. Y es que 25 años después se sigue hablando de los mismos tópicos como estacionalidad, potenciación del mercado en el extranjero, nuevas ofertas y planes de choque. *Lectura de los titulares del periodico. Es decir: -Romper la estacionalidad. -Potenciar el mercado nacional y extranjero. -­Nuevas tecnologías -Oferta cultural. El pasado jueves, 2 de los corrientes, LA NUEVA ESPAÑA se hacia eco de que "el Principado celebra que la caída del turismo no afecte de momento al empleo del sector. Entre las premisas que se anuncian en la oferta cultural el plan se centrará en el Centro Nemeyer, el Museo de Bellas Artes de Oviedo y el Centro Tito Bustillo. Por ninguna parte aparece el espacio rural y el mundo que de él nos queda como destino turístico.

En fin se hace indispensable la unidad. Trabajo en equipo en todos los terrenos: investigación, planteamientos y promoción. Vamos a dejarnos de precisar lo que es el turismo rural, porque al igual que la poesía no tiene definición. Intentemos salvar lo que nos queda del mundo rural porque si ántropos no está presente el Turismo Rural no tendrá razón de ser y habremos perdido el alma del campo. El nobel José Saramago habla de avanzar y desarrollar para atrás y aunque parezca una contracción tiene su ejundia.

Caminar de la mano hacia delante en jornadas como estas pero sin olvidar a los que vienen detrás y quedan marginados. El campo ha sido siempre la Cenicienta de un cuento que nunca acaba. Y si he osado vincular la poesía con su indisciplina y rebeldía a mis palabras, permitidme que la vida siga siendo un sueño y el turismo rural una bella utopía que alcanzaremos que alcanzaremos juntos algún día. D. Pedro Calderón de la Barca tiene en sus versos la paz y la palabra:

"Cuentan de que un sabio un día,
tan probre y míesero estaba,
que solo se sustentaba
de las yerbas que cogía.
¿Habrá otro "para sí decía-
Tan mísero como yo?
Y cuando el rostro volvió,
Halló la respuesta viendo,
Que otro sabio iba doliendo
Las yerbas que él arrojó.

Estos viajes por Las Fuentes del Narcea (Cangas, Ibias y Degaña) con parajes tan bellos, gentes profundas y alojamientos de gran calidad me llevan a la meditación metafísica y aplicable al tema que nos ocupa, de aquel campesino de Fiador Dostoievski: ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Qué hago yo aquí? En otras palabras: ¿Dónde están las verdaderas raíces del turismo rural? ¿Qué hacemos todos unidos para salir de la crisis? ¿Hacia dónde vamos? Aún nos queda la esperanza antes de imitar a aquel personaje de Bertol Brech que llevaba en el bolsillo un trozo de ladrillo para mostrar al mundo lo bello que era su casa.

Y esto, el mundo y el espacio rural con sus mujeres y hombres, sus pueblos y la generosa naturaleza abiertos sus brazos de par en par, es nuestra casa por la que tenemos que trabajar unidos para rescatarla, defenderla y divulgarla. © Celso Peyroux. Cangas del Narcea 2008

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