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escritores teverganos .

EL CONCEJO DE TEVERGA
EN LOS TEXTOS LITERARIOS

El presente trabajo solo pretende ser un adelanto de lo que algún día será una investigación, profunda y exhaustiva, sobre algunas muestras de los textos literarios escritos sobre el concejo de Teverga: sus hombres, mujeres, circunstancias, hechos y paisajes dispersos en diferentes obras tanto en lo concerniente a la narrativa como a la poesía.

Aunque proliferan los trabajos realizados sobre el municipio en múltiples disciplinas (algunas de ellas se apuntan en las líneas que siguen) el concejo no despierta a los textos literarios hasta la segunda mitad del presente siglo.

Lejos de ocurrirle como al municipio de Laviana con Armando Palacio Valdés y su “Aldea perdida”, no se tienen conocimientos de que un autor local o foráneo haya mencionado Teverga en alguna página literaria hasta que en la década de los cincuenta Julián Cañedo escribe “La Barba Roja” y “Bajo el vuelo de las águilas” y Alfonso Camín canta al concejo en alguno de sus poemas, con la excepción de un pequeño texto, en prosa, que el propio Camín dedicó a un lugareño.

Se llamaba Manuel Díaz Expósito, a quien se conocía con el nombre de “Manolón el Gallego” -soldado, con honores, en la Guerra de Cuba- que, durante la Revolución de Octubre del Treinta y Cuatro, había tenido la valentía de liberar a los presos, rompiendo la puerta con una barrena de mina, que el comandante Doval, encargado de la represión obrera, había encarcelado en los sótanos del Ayuntamiento de San Martín.

Desde entonces a esta parte, El concejo tevergano aparece nombrado por catorce autores en obras de creación en prosa y en poesía. El incansable Alfonso Camín se llevaría la palma en el terreno de lo lírico, mientras en la narrativa, salvo en el apunte de un viaje, para sus “Diarios” de José Luis García Martín, Juan Antonio Cabezas, cuya novela “La montaña rebelde” se desarrolla en el vecino concejo de Somiedo y “Los clamores de la tierra” de Fulgencio Argüelles cuya acción tiene lugar en Oviedo y en los castros y aldeas de poblaciones indígenas de los montes y valles de Asturias, en el resto de novelas, el nombre de Teverga, en la propia acepción del término o bajo forma de sinónimo, desborda en cada uno de los capítulos desde el principio hasta el final.

Desde que Teverga aparece, por vez primera, en los viejos pergaminos, a partir del 912 hasta el 1367, con los nombres de: Tebrica, Tebriga, Tebreca, Tebrega, Teurega, Thebrega, Trebeca, Teberga, Teuerga, el nombre del concejo se va asomando -al margen de contratos y cuentas, citas y referencias de los siglos pasados que se muestran en legajos recogidos en archivos por diferentes partes del país- en tratados, ensayos, diccionarios, enciclopedias, viajes, rutas turísticas y en los textos literarios.

En efecto, el concejo tevergano es estudiado por investigadores, estudiosos y científicos en materias tan diversas como la historia, la geología, el arte, la lingüística, la artesanía y el folklore, la botánica, la geografía, las ciencias naturales. Así, por no citar más que algunos trabajos, se van editando ensayos de gran calidad, por su rigor y contenido, como los que presentan Miguel Ángel de Blas, Juan Ignacio Ruiz de la Peña, Javier Fernández Conde, José Girón Garrote, José María Lana Díaz, Mayo Biesca, Pérez Pérez, Claudio Sánchez Albornoz, Luis Abello, Ana Fernández Suarez en el campo de la historia; Santiago García-Fuente Fernández y Julibert en geología; el equipo formado por Joaquín Manzanares y Helmut Schlunk y Matilde Zarracina en materia de arte; Xosé Lluis García Arias en el terreno de la lengua y de la toponimia; Fernando Manuel de la Puente Hevia y García Arias en el folklore; Efrén García en lo etnográfico; José A. Pérez González en la geografía, apuntes de fisonomía de X. LL. García Arias y los libros y trabajos aportados por Celso Peyroux en diferentes campos, notablemente en el libro “Teverga, Historia y Vida de un concejo”, al margen de sus reportajes periodísticos.

Teverga, al igual que otros concejos, villas y ciudades ha sido tomado -queda dicho- como referencia, en tiempo y en espacio, por los creadores de los textos literarios, tanto en el campo de la poesía como en la prosa. Escritores locales como foráneos han tenido en cuenta, a la hora de elegir los diferentes escenarios donde se desarrollan la acción o la trama de sus creaciones, este concejo, que al igual que Oviedo “la bien novelada”, tiene el privilegio de haber sido elegido por un florilegio de autores literarios algunos de ellos de reconocido prestigio.

Al mismo tiempo, grandes polígrafos como Gaspar Melchor de Jovellanos, viajeros-investigadores como Aurelio de Llano, Belmunt y Canella y Cabal y escritores de la talla de Dolores Medio, Víctor Alperi y Juan Antonio Cabezas, dejaron en sus diarios, cuadernos, apuntes, viajes y reportajes, constancia de este concejo que reúne una de las más importantes bibliografías de los municipios asturianos.

EL CONCEJO DE TEVERGA EN LOS TEXTOS LITERARIOS pretende recuperar los distintos pasajes, en poesía y narrativa, de libros editados que llevan en sus páginas el territorio tevergano o personas del municipio que, por razones diferentes fueron escogidos por varios autores.

Para la confección del presente trabajo no se ha tenido en cuenta las citas que aparecen en enciclopedias, manuales, misceláneas, revistas o diarios, de igual manera que se han ignorado los tres libros editados por Celso Peyroux en los que se recogen la biografía y la obra de diez autores teverganos, poesía popular y doce cuentos y relatos, por entender que ya de por sí forman un cuerpo literario de fácil hallazgo en bibliotecas y librerías.

De igual modo tampoco se mencionan libros editados por los propios autores, notablemente en el campo de la poesía, como ocurre con los poemarios de Nicanor Rozada “Entre el polvo y el azul del cielo”, de Paco de la Torre “Al amanecer el alba” de Ludivina Alvarez Vinagre “Poemas”, de Valeriano Gil “Nan-Tan”, de José Antonio Arias Alvarez “Ideario Poético” y sobre todo de dos de los mejores poetas que ha tenido el concejo: Mino Fuenteseca y José Alvarez-Prida Vega cuya obra no llegó a publicarse más que en revistas, en libros especializados o en la colección “Xana de Fonfría”.

En los últimos cinco años acudimos a la gran eclosión literaria del concejo tevergano en el campo de la narrativa. A los nombres de Camín, Cañedo, Gerardo Diego, Salvador de Madariaga, Angeles López Cuesta, Lana Díaz, Cabezas, Fulgencio Argüelles y Sandalio Suarez, se unen tres novelas que, ocupan el tiempo y el espacio de estos valles, con referencias familiares, socio-laborales, psicológicas, políticas e históricas que dan prestigio a Teverga, colocando a este municipio, de apenas dos mil habitantes, en uno de los solares “más novelados” del territorio nacional.

Trinidad Ardura con “Olvido” y "Que no lo sepa Mendoza", Celso Peyroux con “La Sombra de un dios ausente” y "Hasta que en el cielo toquen las aves", José María Ruilopez con “Todo junto al río” son tres novelas que todo aquel que se precie de ser tevergano debería de hacer suyas para deleitarse en su literatura natal , conocer mejor las raíces y la identidad de su pueblo y divulgarlas a los cuatro vientos para que otros lectores -porque la literatura es siempre universal y al igual que el campo no tiene puertas- disfruten leyéndolas.

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