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Unas palabras
para un hombre de cine

Homenaje a José Luis Cuerda
Palabras pronunciadas
en el Salón de Actos
del Dipituación Provincial de Albacete
el 4 de diciembre de 2009
con motivo de la entrega de HIJO ADOPTIVO
por Celso Peyroux

La cámara oscura, un proceso químico, el papel, la paciencia y muchas vigilias dieron un día con la fotografía. Fue la gran revolución de la imagen. Pero a finales del siglo XIX en la francesa ciudad de Lyon, los hermanos Lumière, no estaban del todo convencidos y satisfechos porque si bien aquella imagen, correspondía a mil palabras, era una secuencia inmóvil y sin vida. Con una idea en la cabeza para ponerle un corazón, trabajaron con denuedo y tras muchos ensayos -en una sucesión de imágenes hábilmente dispuestas- apreciaron, con emoción y sorpresa, cómo los personajes inanimados cobraban un hálito de vida moviendo brazos y piernas, sonrisas y llantos: Había nacido el cinematógrafo. De historietas, cuentos y de la vida cotidiana llegaban a la pantalla las secuencias de los primeros filmes.

Con ellos nacían también los primeros artistas y los primeros directores, del mismo modo que un coreógrafo dirigía un balet o una obra de teatro. El celuloide no recogía los sonidos y por ello se acompañaba de un piano que bajo la pantalla animaba las imágenes con notas lúdicas y divertidas, de suspense y de emoción según las instántaneas que se presentaban para ponerles un poco de aliento humano. Más de cien años han pasado y el cinematógrafo, como todas las bellas artes ha evolucionado. Del blanco y negro al color de luxe; de la pequeña pantalla al cinemascope, de las del piano a la acústica estérea; de los pequeños ruidos ambientales a los estentóreos efectos especiales.

Mi primera película de la infancia y descubrimiento del cine fue en el pueblo donde me nacieron y se titulaba Jeromín; es decir la vida de D. Juan de Austria. Tal vez dirigida por Luis Lucia, la casa Cifesa y el prólogo del noticiaro Nodo con Franco inaugurando pantanos, una gaceta de la semana con los eventos más importantes y el Atleti de Bilbao ganando copas en el Chamartín. Lo cierto es que el cinematógrafo había revolucionado la vida del país y del espectáculo. En América, a orillas del Pacífico había nacido en la tierra de nadie y de todos un lugar llamado Hollywood.

Allí se consagraron los grandes artistas que en el cine han sido hasta nuestros días con películas cuyos títulos nunca se olvidarán: desde el Acorazado Potenkin hasta los Girasoles ciegos, pasando por Lo que el viento de llevó, Casablanca o El Tercer hombre miles de kilómetros de cinta y millones de secuencias se han filmado. Del cine mudo al sonoro; De Charles Chaplin a los grandes directores de nuestro tiempo entre los que se encuentra el albacetense Cuerda. De Ingrid Bermann, Scarlatta O'Hara y Sofía Loren... a Penélope Cruz, Aitana Sánchez Gijón y Maribel Verdú...; de Hunfrey Bogard y Gary Cooper... a Imanol Arias y José Sacristán...; De Robert de Niro y Daustin Hofman a los Antonios Banderas y Resines; de Henri Fonda, Charlton Heston y Montgomery Clift... a Paco Rabal, Fernando Fernan Gómez, Adolfo Marsillach, José Luis López Vázquez y Alfredo Landa...; De Ingard Bermann, Passolini, Visconti, Jonh Ford y Polansky a Carlos Saura, Borau, Barden y José Luis Cuerda.

Pues sí. En estas tierras de Albacete nacía en el 1947 un niño de cine. Un niño de ascendencia masegoseña. Llevaba consigo la imagen y el sonido, la fantasía y la literatura, la cámara y el fotómetro para calcular la luz. Había nacido también un director de cine. Un buen director de cine. Y uno se pregunta cómo de un relato, Muerte en Venecia, de Tomás Mann, Visconti pudo filmar en la amorosa Venezia una de las grandes películas del séptimo arte. Uno no deja de quedarse atónito de cómo de un cuento sencillo pero profundo, La lengua de las mariposas, de Manuel Rivas, se puede obtener la memoria histórica de un pueblo en una de las películas más bellas y comprometidas de nuestro cine. Un verdadero canto a la convivencia, a la paz y a la esperanza interpretada por un niño llamado Moncho y D. Gregorio un humilde y sabio maestro rural.

Enhorabuena Director por este nombramiento y el cálido homenaje que te rinden los masegoseños y los albacetenses. Gracias por tu valiosa colaboración para ESTA TIERRA QUE ES VUESTRA y que siempre será tuya y te “dejes siempre llevar por el niño que fuiste y que todos tenemos dentro”. Los artesanos de Masegoso han comenzado a trenzar con la pleita del esparto una soga flexible, compacta, dúctil, fuerte y duradera. Con este lazo de unión deseamos que tengas Cuerda para rato y nos sigas deleitando con el cine nuestro de todos los días. Gracias.

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