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(capilla Samiguel)

Samiguel d’Eros
San Miguel d'Heros

Extracto del artículo publicado en el libro:
Por los pueblos de Lena (p. 391)
Ed. Trea. Xixón. 1995
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Un caserío en el mejor rellano de la vertiente

Samiguel d'Eros (mejor, sin H también), es el caserío sobre Eros en el camino a media ladera que va de Campomanes por Herías (Erías), a Fresneo..., y hacia tierras leonesas. Estuvo habitado por 10 personas. Los últimos vecinos -Jesús y Ángeles- vivieron en él hasta los años cuarenta. Se conserva una soleyera casa de correor y pequeñas dependencias laterales.

En San Miguel (castellanizado como tantos otros hasta la fecha) hubo horro, del que sólo queda el puyu de caliza que conectaba con la talambera de la entrá; posiblemente, funcionó un rabil de erga, a juzgar por una gastada muela, que ya no gira entre aquellas ortigas.

Una vez más, acompañando la estancia antes habitada, se conservan los frutales que aseguraban (o colaboraban) en la alimentación del año: nozales, ablanares, figar, perales, manzanales, cerezales, parras de uvas (buenas y dulces)..., un laurel...

La Capilla Samiguel.

Entre la casa y la cuadra, al sudeste de la pequeña campera en la encrucijada de los caminos, está la capilla, en piedra labrada, dedicada a Samiguel: una rústica ermita con pórtico (3 x 3) planta reducida (6 x 5). Se conserva la imagen del sentu, en madera policromada, cuya festividad anual siguen celebrando en aquella campera los vecinos de Heros cada 29 de setiembre.

Hasta hace poco, conservada en piedra y madera, la ermita quedó un tanto transformada con el revoque y la mano de cal, en su reparación reciente.

Bajo amenaza de excomunión, y todo... -como cuenta la leyenda-

Una anécdota de La Capilla Samiguel escuchó Sergio de la Morena por La Frecha: que en una ocasión pasó el cura por la capilla y vio que estaba abierta; entró y se percató de que las cabras andaban subidas por el altar y alrededor del santu. Llamó a los vecinos y los amenazó con excomulgarlos, si no retiraban inmediatamente las cabras, cerraban la puerta, cuidaban el santu..., y volvían a las buenas costumbres como feligreses de aquellos altos.

Una anécdota más, que sólo recuerda la voz oral, pero, como casi siempre, con un remoto núcleo de verdad en el origen: que los vecinos, y sobre todo, las vecinas, de cada pueblo siempre mimaron sus ermitas de montaña, por pequeñas que fueran: guardaban la llave, rezaban el rosario cada tarde después de las faenas del campo, se preocupaban por los ramos de flores en el altar y bajo el Santu, tenían las ropas siempre listas para el cura los días de misa o de fiestas...

La pequeña leyenda tendría sus efectos inmediatos: si en alguna ocasión los feligreses se descuidaban, el cura ya se preocuparía de recordárselo, incluso bajo pena de excomunión. Y que sirviera de ejemplo a los pueblos circundantes, para que ni hubiera necesidad de hacer lo mismo... -yeran aquetsos tiempos...-

La cuadra que pudo ser posada, rústico albergue, caserón monacal...

Junto a la capilla, al otro lado de la campa y del camino, en la que fue güerta y ye praera, estaba el cementerio, descubierto por los años treinta, cuando la fame de los tiempos obligó a los vecinos a romper pa tierra de semar cualquier trozo cultivable en torno al caserío.

La cuadra actual sobre la finca de Samiguelón tiene unos 16 m largo por 4 en ancho. La planta inferior está subdividida en dos zonas: a la entrada, más estrecha, la caballeriza, cuidadosamente empedrada; más allá, las pesebleras y xaceas para ganado mayor y menor. La planta superior, con treme de cebata, es el payar actual.

En el camín de los peregrinos

Desde la campera, por detrás del hórreo -ya caído- y la casa, se arrima un camino a la ladera de la penasca, para bordear la peña y tomar los rellanos de Yendelapiedra, camino de Siorreúndu, La Vegalpuzu...; ya por El Carril, sigue hacia los puertos de verano y tierras leonesas.

Por debajo del despoblado, ante el zaguán de la casa, protegido por otro buen muro de piedra, prosigue más apacible el camino que conduce también a la Meseta por Bustiecho, El Cabanón, Sierrallarga, Fresneo, Payares, Arbas... Era el camín de los peregrinos.

La Cuadra actual de Cházaro

En la otra dirección, entre el camino hacia Herías y el que descendía a La Barraca, está la fuente de piedra, ahora en medio de un lodazal sobre el preu Samiguelín. Hacia Campomanes, el camín de los peregrinos seguía por Cházaro: cuadra actual muy deteriorada ya, y finca entre las matas de castaño y las malezas crecientes.

El hecho de que Cházaro (antes Tsázaro) se encuentre a media distancia entre el Reguiru L'Esbichón y La Fuente Samiguel, inclina a pensar que pudiera haber estado en relación con algún tipo de servicio al peregrino, tipo malata, lazareto o similar.

El camino a Herías, las pedreras...

La Moral, El Salguiru, Fraimanes, El Pasaúriu, Herías, Las Cuestas, El Quentu, Valderías... Era un camino amplio, con abundantes y cuidadas pedreras, fuertes pareones para contención de los argaxos, etc.

Hoy, deteriorado en muchos trozos, o reparado sin atención a aquellas condiciones y pedreras que lo definían (simple pista forestal), del camín de los peregrinos se conserva poco más que el nombre.

Por la ladera sudeste del montículo -derecha de la campa bajando-, entre los pareones del prau y las tierras, otro camino desciende hacia Heros, posiblemente el poblado a que el conjunto de Samiguel dio vida, lugar y nombre: un amplio camino flanqueado por muros de piedra, que protegen las pedreras, hasta las mismas casas de la aldea actual.

El Carrilón de Samiguel.

Por la ladera noroeste del montículo (izquierda de la campa bajando, lado del regueru) desciende otro ancho camino (3,5 m) que bordea el preu de Samiguelón, separado por un bien conservado muro de piedra y chábanas (unos 2 m. altura); pasa por La Pena Palomina, y llega a La Barraca.

El hecho de que se llamara El Carrilón (‘relativo al paso de los carros’) es un dato más que refuerza la importante comunicación que el caserío de Samiguel suponía en el paso por esta ladera más boscosa del valle de La Frecha.

El Carrilón baja del caserío hacia el valle por los castañeros actuales; conserva todavía  algunos trozos paisajísticos entre las pedreras y los pareones de antaño: tal vez el paraje montaraz, la ausencia de árboles maderables mayores, o el detalle de algún maderista respetuoso, salvaron -de momento- estos trozos de una destrucción segura.

La misma excepción hay que reseñar en aquellos otros pareones de Samiguelón, todavía no desmoronados. Otra senda más estrecha serpentea desde el saliente de la finca central, a lo fondero  (hoy son tres divisiones), para enlazar con el camino a media ladera que viene desde Heros, bajo el antiguo poblado.

El Preu Samiguelón

Es la finca principal del conjunto es una extensa pradera casi llana, muy productiva y soleada, con unas 18 peonás (4 hectáreas y media). Toda ella hubo de ser sembrada, a juzgar por los sucos, sechas y suqueras que forman diversos rellanos escalonados a lo largo de la explanada: su posición soleada en el altozano sobre el valle, entre Heros y La Barraca, la hacía muy adecuada para la escanda y la pavia, sobre todo.

No obstante, nadie recuerda otros nombres interiores de la pradera, que pudieran revelar otros cultivos: o tal vez por esa ausencia de nombres divisorios, se trate del cultivo uniforme del citado cereal. Sólo en la parte fondera, sobre los castañeros, la recuerdan en Heros sembrada de patatas.

Las güertas, los güertos, la presa...

Bajo el núcleo antes habitado de Samiguel, se extendían las tierras laborables (unos 8 días de güeis, 7.000 m cuadrados): soleadas, apacibles, orientadas al saliente..., se cultivaron hasta hace poco (fabas prietas, arveyos, patatas...). Y sobre el núcleo deshabitado, otros praos completaban la explotación, hoy reducidos a carbas, un aislado pinar, y matas de castaño.

La explotación antigua estaba organizada: queda todavía la zanja (2 m de ancha) de la prolongada acequia que tomaba el agua en el reguiru L’Esbichón, y lo conducía en ligero descenso por las matas sobre Cházaro, hasta la parte cimera del prau Samiguelón, bajo la cuadra.

Desde allí, la presa bordeaba la finca y se dirigía hacia las tierras de semar. Estas propiedades tenían un radio amplio: llegaban hasta La Moral, Los Turieles, L’Esbichón..., ya en el límite con Herías.

Desde Samiguel a Heros.

La conexión del caserío con el núcleo de Heros es evidente: fincas como La Chindia, parte de Bustiecho y una buena zona del Castañeru, pertenecieron antes a los propietarios de Samiguel. La tradición llegó arraigada hasta los vecinos de este poblado a la falda del montículo.

En fin, la posición del caserío junto al camín de peregrinos, la conexión con el poblado de Heros, el entramado de pareones en torno a las fincas y caminos, el cementerio, la tradición oral sobre algunos monjes en el lugar..., hacen pensar en uno de aquellos núcleos surgidos a modo de albergues y ventas para caminantes, carreteros y peregrinos.

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Xulio Concepción Suárez

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