
Frases filosóficas (XIb):
José Antonio Marina
Extracto de la conferencia
"La educación de la libertad",
pronunciada en el RIDEA
(22/02/07). Oviedo.
La educación de la libertad
¿Existe la libertad?, ¿nacemos sometidos?, ¿realmente, somos libres?, ¿somos tan libres como creemos?, ¿cuanto más me comprometo, voy perdiendo libertad?
El concepto de libertad como valor supremo es sólo occidental: en Oriente hay otros muchos valores supremos por encima.
La libertad es un proyecto que vamos haciendo: no ser esclavo de nadie, ni de los miedos, ni de la ignorancia, ni de las pasiones, ni de las coacciones, ni de los poderes políticos, ni del dinero, ni de la furia...
Para educar a los niños en libertad es preciso aumentar su capacidad de resistencia a las presiones negativas: cambiar su tendencia a ver lo negativo por otra que se fije en lo positivo y constructivo.
La Filosofía es un servicio público que tiene que ayudarnos a resolver los problemas reales de cada día.
La libertad es la capacidad de hacer cosas: quiero ser libre para hacer cosas. No se trata de una propiedad con la que nacemos, sino de un proyecto que hacemos.
La felicidad es la satisfacción de dos necesidades elementales: pasarlo bien y crear algo cada día; algo trascendente que me sirva a mí y al grupo, a la comunidad; crear algo muy sencillo: una comida, una amistad, una afición constructiva...
Pero no se puede crear intoxicados de comodidad: eso ya es una coacción negativa que nos quita libertad.
El niño valora la creatividad desde muy pequeño: "Mamá, mira lo que hago". Está diciendo: "Mamá, mira cómo progreso. Valóramelo". Eso ya es estar creando en libertad.
Necesitamos sentir que progresamos. ¿Por qué hay tantas neurosis entre las amas de casa?... Porque no hay progreso ni reconocimiento de su trabajo.
Hay que educar para crear cosas, para aumentar los recursos creativos de los niños desde pequeños hasta viejos; desde la infancia hasta la edad más avanzada. Si no se progresa algo cada día, no hay esperanza, no hay vida. Y llega la depresión: en los niños, en los jóvenes, en los adultos, en los ancianos.
A los niños debemos endurecerlos sin perder la ternura; fortalecer su capacidad de enfrentar los problemas.
Todos debemos progresar cada mañana: las amas de casa, las personas mayores...
En eso se diferencia la inteligencia humana de la inteligencia animal: en la posibilidad de hacer cosas nuevas, de innovar, de transformar situaciones adaptadas a circunstancias nuevas cada día.
La inteligencia es el desarrollo capacidades para hacer algo distinto adaptado a necesidades nuevas. Estos son los desafíos de la democracia con los problemas actuales.
Inteligencia es saber jugar las cartas que tenemos, aunque no sean las mejores de la baraja. No siempre gana el que mejores cartas tiene, sino el que mejor sabe jugar las que le tocaron. La inteligencia es saber jugarlas. Eso es lo que hay que hacer entender a los adolescentes.
Inteligencia es saber encontrar nuevas posibilidades en el juego con las cartas que nos tocaron: encontrar estartegias nuevas.
Sólo es libre el que es capaz de encontar esas innovaciones para el gran proyecto creador que irá desarrollando desde joven a viejo: por eso es preciso enseñar a los más pequeños a comprometerse con proyectos nuevos, innovadores cada día.
La creación en libertad ha de ser responsable: tiene el límite de la disciplina y de las normas; el límite de la justicia. Hay que aprender a crear responsablemente en sociedad.
El educador ha de ser un entrenador capaz de transformar el esfuerzo en gracia (como el bailarín), y que no llegue a notarse: la inteligencia humana necesita entrenarse diariamente para crear y progresar. Somos entrenadores de palabras, de matemáticas, de lengua... Sin entrenamiento diario no hay progreso. Y debemos sentir que progresamos a odas las edades.
Libertad es entonces fijar unas metas, y entrenarse cada día para mejorar intentando conseguirlas responsablemente en el grupo. Todo lo que hacemos tiene una trascendencia en el grupo.
Ser libre es ser responsable de los actos propios ante el grupo: cada uno lleva dentro de sí mismo un juez responsable de las acciones y de las consecuencias que van a tener en la comunidad.
Ahí está el peligro: lanzarse a la acción sin prever las consecuencias.
Hay que corregir un error frecuente: libertad no es igual a obrar espontáneamente, de forma irreflexiva, irresponsable; hay que elegir responsablemente según un proyecto ético. La libertad espontánea no es libertad.
La libertad responsable se pierde de muchas formas. Por ejemplo, con las drogas, pues alteran la responsabilidad, la capacidad de actuar y de prever las consecuencias. Quienes pagan son los consumidores pasivos (fumadores pasivos, conductores pasivos, bebedores pasivos, ciudadanos pasivos...). Los irresponsables podrían hacer lo que quieran con sus vidas en casa, donde sus efectos no pasen a otros. Pero nadie puede sufrir daños, morir..., por los efectos de otros irresponsables (cáncer de los fumadores pasivos, accidentes por los conductores borrachos...). Las drogas no son tanto un problema de salud, como de responsabilidad.
Libertad respondable es dirigir bien la vida sin interferir en otras vidas ajenas: sin producir efectos negativos en los ciudadanos pasivos de esas irrespondabilidades.
La libertad es la capacidad de hacer, pero exige disciplina, de la misma manera que la ortografía no limita la creación literaria..
La justicia es un bien supremo por encima de la libertad. Las culturas que respetan los derechos universales son superiores a las que no los respetan..
El miedo es otro escollo en la búsqueda de la libertad. Puede producir huida, ataque, sumisión, ocultamiento. En todo caso, no nos deja ser libres y actuar con valentía y responsabilidad.
La valentía es, en cambio, la superación del miedo: la voluntad de actuar creativamente, a pesar del miedo. Pero la valentía, no la temeridad: los temerarios no son valientes; son irresponsables. La valentía es el arranque de toda la vida ética.
El valiente actúa a pesar del miedo. Y es libre pues sabe arriesgarse responsablemente. Sabido es que los mayores héroes, antes de la batalla temblaban. Pero superaban el miedo y actuaban.
El miedo no puede paralizarnos: el peligro, el esfuerzo no puede ser un obstáculo para la creatividad responsable. La comodidad es una cobardía. Vivimos muertos de miedo. La liberación del miedo es parte sustancial de la pedagogía de la libertad.
Hay estrategias erróneas: vemos a los niños tan desvalidos que necesitamos protegerlos, cuando lo que tenemos que hacer es endurecerlos sin perder la ternura, fortalecer su capacidad de enfrentar los problemas.
La felicidad es la armoniosa satisfacción de las dos grandes necesidades que tenemos: obtener bienestar y hacer algo que valga la pena, crear, sentir que hago algún tipo de actividad valiosa, que mi vida no es intrascendente.
La depresión consiste, precisamente, en no tener nada que hacer, nada por lo que merezca la pena levantarse por la mañana.
Y, finalmente, termino con las palabras de Max Aub: "Hice lo que pude".
Sesión de respuestas
a preguntas del público asistente
(síntesis)
El niño, desde bien pequeño, debe formar sistemas de control de la propia conducta: debe formar una voluntad fuerte que asuma riesgos, dificultades, contrariedades. Debe hacerse resistente al medio y en el medio.
Educación del esfuerzo creativo: el niño debe aprender a hacer cosas, aunque no le gusten, y no tenga ganas de hacerlas, si son creativas para su crecimiento responsable
Y ojo a la motivación: muchas veces la falta de motivación alegada no es más que una disculpa para no hacer nada.
Hay que recuperar el concepto antiguo de voluntad: actuar sin ganas muchas veces, si hay que actuar.
Los hiperactivos: hay que educarlos también en la creatividad controlada, dirigida, responsable, inteligente. Pero hay que detener la hiperactividad descontrolada, vacía, que interrumpe constantemente el trabajo del grupo.
El niño debe controlar sus impulsos, soportar las contariedades, los esfuerzos. Hacerse valiente, sin miedos. Soportar y recuperarse del esfuerzo. Aprender a reconducir los problemas, sobre todo entre los 2 y los 12 años.
Las acciones individuales pueden colaborar en gran medida al ejemplo de los demás y a solucionar problemas. Es el caso de la costurera de EE.UU. que se negó a levantarse para dejar sitio a los blancos en el autobús; sufrió la carcel, coacciones, desprecios... Pero con su acto heroico se negaron también todos los negros, y obligaron a derrogar la ley racista que existía.Los actos individuales, aunque de momento no se ven efectivos, con el tiempo pueden resultar decisivos para la educación de la sociedad entera.
El efecto mariposa: El vuelo de una mariposa en China puede provocar un ciclón en las Azores..
El miedo es una herramienta política de excepcional poder. El miedo es el procedimiento del gobernante. Y es más fácil de conseguir que el amor. Los que inspiran el miedo, el terror, lo hacen para presentarse luego como salvadores.
El miedo puede ser paralizante, frustrante: y eso hay que evitarlo a tiempo con el valor, con la valentía. Hay que educar para actuar sin miedo: con prudencia, previendo las consecuencias, pero sin miedos. En ocasines se pueden cumplir ciertos temores, porque uno no hace nada por evitarlos, casi los atrae, les da la ocasión de que se cumplan. Y eso es fácil de evitar: quitar los miedos, educar estrategias para actuar sin miedo.
En fin, es necesario cada día más desarrollar capacidadades para aprender: las famosas competencias de las nuevas reformas educativas (en lengua, en matemáticas...).
Desarrollar la capacidad de aprender y de emprender: con iniciativas todo será más fácil. Aprender a emprender para ser autónomos, tomar decisiones, tener iniciativas.
Estudiar las posibilidades de actuar, de seguir constantes, de actuar, de inventar...No tener miedo a los riesgos. "Educar para la libertad".
***
Frases de José Antonio Marina:
tomadas de
http://www.movilizacioneducativa.net
Explicar a la sociedad que la educación es un asunto de todos. De ahí su lema: “Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”.
Aliviar el sentimiento de soledad, desconcierto e impotencia que experimentan muchos padres y docentes.
Elevar los conocimientos pedagógicos de la sociedad. Poner a disposición de todo el mundo la información más rigurosa sobre psicología evolutiva, educación, organización de los sistemas educativos, solución de problemas concretos. Con este fin estamos organizando una base de datos gratuita a disposición de todos los interesados.
Movilizar recursos personales, sociales, económicos, intelectuales, para fortalecer las instituciones educativas básicas- familia y escuela- y para mejorar las relaciones entre ambas.
Poner en comunicación a las personas interesadas por la mejora educativa, para favorecer un consenso social sobre las bases de la educación.
Estudiar y proponer modos concretos de colaboración educativa para distintos estamentos sociales: empresarios, medios de comunicación, sistema jurídico y sanitario, fuerzas de seguridad, administraciones públicas no educativas, profesionales de la cultura, o del deporte, etc.
Fomentar la educación afectiva y en valores, la formación de la una personalidad con recursos psicológicos y éticos, como la solución más esperanzadora para resolver los problemas privados, familiares y políticos.
Expresar nuestro convencimiento de que la soledad educativa es angustiosa, pero que la colaboración educativa es alegre.
Todos los objetivos propuestos por el talento de los participantes. Aprovechar sus conocimientos, experiencias y proyectos.
La Movilización educativa es hoy por hoy un movimiento humilde, paciente, ilustrado e independiente. Es mi propuesta para mejorar la educación. Las nuevas tecnologías permiten comunicarnos con bajo coste, lo que es una gran ventaja. He pensado dedicar una parte de los derechos de autor de mis libros a este proyecto, lo que me proporciona -¿nos proporciona?- una gozosa sensación de libertad.
No olvide que la pregunta más importante ante la situación educativa es: ¿Y yo qué puedo hacer? Nos gustaría ayudarle a que lo hiciera.
Otros trabajos y apuntes de aula
(en esquemas)
Julio Concepción Suárez
Otras frases anteriores
Algunos refranes asturianos de interés