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JORNADAS ETNOBOTÁNICA EN EL MONTE DEVA
Montedeva.wordpress.com
(cartel en PDF)

SÁBADO 26 DE MAYO
A cargo de Xulio Concepción Suárez / www.xuliocs.com

Centro de Interpretación de la Naturaleza del Monte Deva, Gijón.

10:30 a 11:30 h. Charla-coloquio sobre la cultura botánica en Asturias.

12:00 a 14:30 h. Ruta guiada sobre etnobotánica..

Talleres para niños y niñas
10:30 a 12:00 h.
Creación de jardines en miniatura, crece-pelos, juegos tradicionales, etc.

a) Etnobotánica: la palabra

  • Estudio de las plantas en relación con los usos que les dieron los pueblos desde tiempos primitivos en sus respectivos sistemas ecológicos (geográficos, climáticos, costumbristas...)

  • Del griego éthnos (pueblo, raza), más botáne (planta, hierba).

  • En resumen, sería el uso de los vegetales en las distintas sociedades humanas a lo largo del espacio y de los tiempos, hasta estos mismos días, según sus culturas

  • Implica, por tanto, las distintas formas de alimentarse, curar enfermedades, fabricar instrumentos, protegerse en sus poblados, vestirse, comunicarse en sociedad, divertirse, relacionarse con las divinidades, sentirse protegidos ante la adversidad...; es decir, el estudio de la función que tuvieron, y siguen teniendo las plantas, para la vida humana individual y colectiva.

b) Etnopaisaje: ecología y paisaje

  • El paisaje es más que el suelo. El término paisaje procede del latín pagus: ‘pueblo, aldea, distrito, campo’; es decir, un suelo habitado, diseñado compartido por humanos y demás componentes del terreno (plantas, animales, recursos naturales...). En otro caso, sería inhabitable.

  • De ahí lo de país, paisano, paisanaje...  Por eso el paisaje siempre es algo vivo, humanizado, animado por el hombre y sus trabajos, sus animales, sus plantas... O degenerado, depredado, hasta el extremo: se dice que “el hombre es el mayor depredador de la naturaleza”, incluso más que el fuego.

  • El paisaje, un diseño milenario de los seres vivos (animales, plantas..., humanos) que lo fueron transformando con o sin palabras. Y por los agentes naturales: viento, agua, nieve, el sol, el fuego... Es el pequeño país que cada uno y cada una lleva siempre en su memoria.

  • Por tanto, Ecología es el “estudio del medio”. Lo dicen las palabras: ecología’: griego, oikos (‘lugar habitado’) + logia (‘palabra, estudio, tratado, ciencia de’). Y ecologista ‘el que estudia el medio’: sin otras manipulaciones ni autoengaños.

  • Ecologista es, en conseciencia con la palabra, el que observa el medio, lo razona, lo relaciona, lo planifica, lo respeta, lo ama, lo proyecta, lo incluye en las aulas, lo enseña a sus alumnos, lo discute, lo explota en equilibrio, lo exporta en lo posible, lo renueva, lo mima..., porque sabe, como supieron siempre los lugareños, que no hay otro: que siempre hay que vivir de lo que tenemos. Que no habría que explotar, depredar a otros por lejanos que se encuentren.

  • Lo que NO es ecología, ni ecologismo... Cuando no se estudia el medio inmediato, y no se aprovecha racionalmente, en equilibrio, surge la contradición, la paradoja, el atentado más disimulado a distancia: se invaden nuevos paisajes, es decir, otros países, en las formas más disimuladas: “alimentos, migayas..., por petróleo”. Qué más da. Como no lo vemos, no importa... Contradicción, autoengaño, atentado grave, de consecuencias que hasta ya estamos comprobando. La depredación del Amazonas (plantas, aguas...) es el lamentable ejemplo.

  • Pura cuestión política: por eso términos como ecología y paisaje no se estudian razonadamente en las aulas; no lo ven desde pronto los más pequeños; no lo investigan los estudiantes, no lo discuten los mayores, no se hace caso a los lugareños, a loa nativos, ni a los técnicos respetuosos con sus tecnologías y conceptos, ni a los expertos universitarios....

  • Porque ecologista sólo es ‘el que estudia el medio’: lo dice la palabra.

c) Contenido de la charla-coloquio: el uso de las plantas asturianas en los pueblos, y su identificación al alcance de los sentidos

  • El paisaje botánico a la vista: árboles, arbustos, flores de la época...

  • El sabor del paisaje: el paniquesu, los biruéganos, los bruseles, los arándanos, las mostayas, las gabuxas..

  • El aroma de las palabras tras las sendas: la xistra, la nielda, el blime, l'abiyera...

  • La piel del paisaje: la solana y l'aveseo, el tinte de la espinela, la tirigaña, la consuelda, la carquexa, les tereñes, la vegambre...

  • El sonido del hayedo: el quexigu y la quexiga, el páxaru carpinteru, el mullido de los senderos en el silencio de la andadura....

c) Ruta práctica

La exposición comentada se completará con un paseo corto, dialogado también, por el entorno natural del que dispone el Centro de Interpretación Monte Deva.

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