Costumbres, tradición, gastronomía, trabajos rurales, vida vaqueira, saber popular

"Hasta que'l péxaru, más canséu de nalar que Xuan de andar, dexó cayer aquecha hermosa cereza. Xuan tiróse a echa, pañola, metúla nel bulsu, y arroyando agua per to los siete sentíos, golvú contintu y gayoliru pal so cerezaliru. Y pel camín diba cantando: "en tul chugar, nu hay quien curie las cerezas como Xuan" (por Jesús Neira).

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ALCEO de Palacio
ALCEO Felgueras

El pueblu que atestigua las encinas milenarias

Aldea sobre Palacio (Lena), en el camino que procede a media ladera desde Corneyana y L'Escobal, y pasa por la ermita de Santa Cristina. Actualmente se accede desde La Vega'l Rey por la carretera que se bifurca en Palacio y sigue hacia Felgueras, parroquia a la que pertenece. Está situado a unos 490 m. de altura y dista unos 5'5 km. desde La Pola. Nunca Alcedo entre los lugareños nativos.

Las viviendas de Alceo (lugar con abundantes encinas para contar el nombre también) se fue distribuyendo en torno a la posición estratégica de La Casona: casa solariega actual, bien conservada en piedra, con maderas originales lo mismo en las fachadas que en el diseño interior.

La Casona conserva hoy con buen aspecto sus artesonados, tillaos, cabrios, vigas, portones, cuarterones, teyao, aleros, piedra vista..., y todo un conjunto de materiales respetados por sus dueños sin más cambios que las inevitables huellas del clima en las construcciones de montaña a cierta altura.

Una posición soleyera en la mapa las cerezas

La misma posición soleyera y discreta que dio lugar al poblamiento en esta media ladera de Felgueras, se tradujo con el tiempo en los productos de la zona. Por ejemplo en la abundancia y sabor de las cerezas: como Felgueras -cuentan con orgullo los vecinos-, Alceo ye la mapa las cerezas.

Y, en efecto, de fincas como El Cerezaliru y de las cerezales que se daban hasta en los sucos, canturriales, xebes, sotambios y xaratales más pindios, los mozos y mozas de Alceo sacaban cada verano abundantes cestás de cerezas que vendían a buen precio en La Pola.

O que exportaban a los cazurros por medio de un cerezaliru que se las compraba al pesu en la estación de Malveo para ganar con la reventa en los mercaos de León. Nel tiempu las cerezas daban envidia los vestíos de las mozas, y había un duru pa gastar en la tabierna -recuerdan todavía muchos abuelos y abuelas de hoy.

El exemplu de las cerezales del valle de Palacio: las cerezas y cerezales d'ambrón

Las cerezas de ambrón son muy estimadas en todo el valle de Palacio: surgen enseguida entre los nombres que nos van citando los nativos; una clase de cerezas más bien tempranas, grandes, tiernas y sabrosas, aunque no llegaban casi nunca a madurar, por necesidad y premuras evidentes, a falta de otras frutas todavía'.

La procedencia y el nombre siempre intrigó a los vecinos de estos pueblos, y la verdad es que no les ha de faltar razón, pues ni rastro encontramos por los manuales y webs al uso más accesible. Voz, por tanro muy dudosa; pero toda una arraigada tradición pastoril trashumante, de los extremeños con sus rebaños por estos montes de La Carisa; los rebaños bajaban a aprovechar los pastos hasta los pueblos tras los rastroxos.

Por ello, tras las raíces del nombre, habría que pensar en la región extremeña de Ambrona: la zona de Cáceres, en el valle del Jerte; las famosas cerezas ambroneras; otras muchas palabras intercambiaron los ganaderos asturianos con los extremeños en los años de intensa transhumancia pastoril. Las palabras, casi nunca vienen ni van solas tampoco: son trashumantes, también.

Por ello, es fácil concluir que, en una de tantas idas y venidas trashumantes de temporada, los extremeños hayan traído algún injerto, algunas semillas, algún plantón, para intercambiar con los nativos de Felgueras, Palacio, Alceo... Hoy queda un buen ejemplar de cerezal sobre Alceo: grata información y facilidades de César-fíu para los garfios.

Y para las costumbres, César-padre. Xandru y Llourienzo llevaron unos cuantos garfios (garcios, esquejes) para injertar en sus fincas de Xixón, y salvar así, recuperar, difundir amablemente, esta casi única ya tradición de cerezas extremeñas posibles en Tsena. Gran tsabor ecológica asturiana la de Xandru y Llourienzo. Y gran memoria la de César y familia para rastrear palabras, cerezas y cerezales...; como hemos de agradecer a otras muyeres y paisanos que nos fueron informando en los distintos pueblos de un valle tan cereceru: las famosas cereceras y cereceros en sus tiempos..

En el contraste y en el fluir de los tiempos

No por casualidad, la memoria de Alceo se remonta a tiempos de mayor trasiego por el valle, por los pastos, por las caleyas. Por ejemplo, recuerda César la tradición de la trashumancia pastoril de los extremeños a los rastroxos, con sus rebaños de oveyas: bajaban de los cordales hasta El Puente los Tsobos, hasta El Praón de Baxo; allí el pastor dormía en la cabana junto a la cuadra de la finca con el ganado, pero subía a comer a casa de Monolo el Mayordumu todos los días (casa Manolín el Roxu, después).

Terminados los rastrojos, seguían con sus ganados en trashumancia. Ello atestigua topónimos como La Fuente la Plata (la vía de la Balata original), presente en el puerto Bovias, en Uviéu, en Llanera, en Salinas, en Somiedo... Todos ellos con el componente de La Plata en sus topónimos. Los nombres casi nunca están solos.

Hoy mismo, la condición topaera del poblado de Alceo (lat. ilicetum, encinar') sigue su actividad en parte ganadera: César, con su cabaña tradicional ganadera, adaptada en parte a los nuevos tiempos.

Y aquella posición soleyera del poblamiento primitivo se viene traduciendo hoy en una evidente construcción y reconstrucción de casas y caserones del pueblo: levantadas nuevas, unas; reformadas, otras; el caso es que durante el verano y fines de semana, el poblado de Alceo Felgueras nunca dejó de renacer en el bullicio de las caleyas.

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