
Normas elementales para
cualquier examen:
todos y todas las sabemos,
pero ( a lo peor) no siempre las recordamos
Tal vez el examen (éste en concreto) no decida
el fin del mundo...
La noche anterior, duerme a pierna suelta: hay que
despejar y llegar al examen con la mente clara.
Prepara, eso sí (antes de dormir) los instrumentos
del examen: bolis, calculadora, pilas, carnet, documentos...
Los nervios también pasan: y a veces en unos segundos (que se sepa,
nadie se muere durante un examen).
No te hacen falta pastillitas (no entraban en el
temario): es más ecológica una tila, una valeriana, un poleo...
Come lo suficiente: desayuno,
almuerzo... No tanto que te dé el sueño, claro.
Ni se te ocurra empezar a escribir a toda velocidad:
tira el boli 5-10 minutos encima la mesa. Y piensa.
Lee y relee bien las preguntas: piensa en las palabras-clave
(si hay dudas..., para eso le pagan al profesor/a...)
Subraya las ideas principales de las preguntas: te
concentrarás mejor al contestarlas.
Usa un borrador siempre que puedas: puede servir el mismo papel de las preguntas
(evita los tachones)
Contesta sólo a lo que
plantea la pregunta: si el profesor/a quiso poner otra cosa, haber preguntado
mejor...
Cuida la presentación del examen: es la primera
imagen que vas a dar (no te quites puntos a ti mismo/a).
Cuida la ortografía: si hay duda, sinónimo
al canto...
Escribe claro: el profesor/a es tu primer lector/ra
(si no te entiende, ni te va a leer, por supuesto).
Termina las preguntas con algunas conclusiones, si
se puede: dejan un buen gusto en el lector, el corrector...
Deja siempre 5 minutos para releer el examen y corregir
las faltas, las tildes...
No te vayas del examen antes de haber acabado el
tiempo: siempre se pueden arañar unas décimas más...
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