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Mustafá

por Bárbara Pericón López

Antes de conocer a Mustafá, ya había oído hablar de él, su nombre estaba en boca de la juventud; a veces, para bien, otras no; pero casi siempre para mal. Sin embargo, pude descubrir yo misma cómo era él en realidad cuando empecé al Instituto.

Cada mañana que voy a clase, paso delante de su casa y luego lo veo en el centro, aunque ya me quedan pocos años de hacerlo.

El primer día que lo vi, tras sus particulares andares y su figura esbelta, alto y delgado, me llamó la atención la forma de su cara de piel morena. Era ovalada y, a la vez, rectangular, pero redondeada, de difícil descripción, enmarcada por sienes plateadas y rematada con escaso pelo corto negro.

Sus pequeños ojos marrones están escondidos tras unas gafas que a menudo son subidas cuando habla.

Las cejas de Mustafá son finas y separadas, no están pobladas como generalmente las tienen otros hombres.

Su nariz es estrecha en todas sus partes y de pequeño tamaño, aunque, vista de perfil, algo puntiaguda, características que originan una nariz perfecta.

Si seguimos bajando en su cara, encontramos su pequeña boca, constituida por unos labios finos que tapan el magnífico orden de sus cuidados dientes blancos.

Su voz, aunque potente, es afónica, y con frecuencia produciendo un cierto carraspeo.

Las orejas de Mustafá son pequeñas, algo importante en el rostro de una persona, ya que lo grande parece rudo.

En general, mi amigo posee unos rasgos individuales bonitos, que en su conjunto forman la armoniosa cara previamente descrita; pero lo más destacado de ella es la forma redondeada de su barbilla que acaba con unas diminutas hoyuelas a los lados.

También son apreciables sus pómulos salientes y gordos, situados en la parte superior de la cara, que concluyen con un lunar pequeño, pero marcado en la parte izquierda, y otro debajo del ojo de esta misma parte. Todas estas características forman la cara de Mustafá.

Sus brazos y piernas son largos. Los brazos acaban en unas grandes manos y cuidadas, sobresaliendo en las mismas unas abultadas venas, que servirían perfectamente para dar una clase de anatomía. En los dedos, gruesos y anchos, tiene un poco de pelusilla oscura que contrasta con unas uñas escrupulosamente limpias.

De sus piernas, poco puedo hablar, ya que siempre están tapadas por los clásicos, pero a la vez informales, pantalones de pana, que caracterizan su vestimenta. Siempre se presenta bien vestido, con ropa cómoda y calzado deportivo (generalmente botas), de forma pulcra.

Mustafá es un hombre maduro y experimentado, tanto en el campo profesional y del trabajo, como en el del trato con la vida misma.

Los ragos psíquicos de un individuo son más difíciles de describir, ya que para retratarlos correctamente, es necesario conocer a fondo y muy bien a la persona; para ello, lo ideal sería convivir de continuo con ella.

La relación que tengo con Mustafá es buena, pero él no ofrece mucha confianza, y el diálogo realizado es el justo para poder comunicarnos en el campo del trabajo, aunque a veces nos intercambiamos diversas opiniones sobre temas puntuales.

Mustafá podría ser descrito p´siquicamente desde dos puntos de vista: como hombre en su vida cotidiana, o como hombre en su actividad profesional. Yo intentaré hacerlo desde el campo laboral, ya que es como mejor lo conozco.

Mustafá se presenta de forma dura, no le gusta cualquier cosa, y para conocerle y llegar a gustarle hay que intentar ponerse a su altura, bajo el uso de ideas razonables.

A pesar de todo, es una persona simpática y animada, pero prudente, que a la vez utiliza ironías y contextos ambiguos, para ponerte en duda, aprovechándose de sus amplios conocimientos, y así, comprobar él las de cada una de nosotras.

Mustafá es una persona aguda, intuitiva, con gran habilidad y astucia para conseguir lo que se propone. Pero, sobre todo, es muy culto e inteligente, con gran sabiduría, que sigue incorporando y aumentando día a día, a base de nuevos estudios, investigaciones, etc., lo que nos indica que es una persona activa, inquieta, dinámica...

Posee un comportamiento correcto con las personas; se muestra cordial, atento y comprensivo, en la medida que puede.

Conclusiones, opiniones. Después de haber estudiado detenidamente el conjunto de los rasgos físicos y psíquicos de Mustafá, creo que se puede averiguar fácilmente la personalidad descrita.

Antes de hacer la descripción, pensaba que era algo fácil; pero a la hora de redactar, me di cuenta de la dificultad de algo tan simple. Por eso creo que para aprender a escribir bien, hay que empezar por este tipo de temas, para ir poco a poco mejorando, domnando y dando molde a nuestras ideas para una exposición adecuada.

Ver diagrama de la técnica descriptiva en PDF:
un esquema del texto visualizado

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